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Artur Mas recibe críticas en Harvard durante su defensa de la independencia

Los ponentes de su conferencia y una representante de la UE cuestionan la viabilidad del proyecto soberanista

Artur Mas
Artur Mas, durante su conferencia en Oxford. EL PAÍS

Iba a ser una charla sobre Europa, pero se convirtió en una conferencia sobre la independencia de Cataluña de la que su defensor, Artur Mas, salió algo trasquilado. El expresidente catalán hablaba este sábado por segundo día consecutivo en la prestigiosa Universidad de Harvard, en Boston, la ciudad de su admirado Kennedy. Cuando acabó su exposición sobre el movimiento soberanista catalán, sus tres compañeros de tertulia cuestionaron la viabilidad de sus planteamientos y, desde el público, la vicedelegada de la Unión Europea en Washington, Caroline Vicini, advirtió a esa audiencia -muy internacional- de que, frente a lo explicado por Mas, la secesión implicaba, al menos en un primer momento, la salida de la Unión.

La charla se enmarcaba en la European Conference 2017, un evento organizado por alumnos de la universidad en la Harvard Kennedy School, y llevaba por título La forma futura de Europa: adhesiones y secesiones. Tras tres intervenciones genéricas sobre el ser o no ser de Europa, Mas fue el último en tomar la palabra en la primera ronda y agradeció “el esfuerzo de la organización por defender la libertad de expresión” así como “la oportunidad de contar lo que está pasando en Cataluña”. Explicó entonces que el movimiento por la autodeterminación tiene un amplio apoyo social, que su reivindicación es votar en referéndum su futuro político y su vocación es convertirse en un país solvente, abierto al mercado e independiente, que “ayude a federalizar Europa”. “La UE teme enfrentarse a España, pero esta es una oportunidad, como lo fue Escocia”, señaló.

Fue entonces cuando se abrió el turno de preguntas, tomó la palabra la representante de la UE en Washington y dijo que “es importante que quede claro en este debate que [en el caso de independencia] Cataluña no formaría parte de la UE, que eso supondría un largo proceso de años en el que debería ser reconocido por todos los estados miembros”.

El líder del Partit Demòcrata Europeu Català (la nueva marca de la extinta Convergència) respondió que no existe ningún precedente así en la joven historia de la UE, de modo que no se puede asumir como único el escenario de ruptura con Europa y lanzó una idea desafiante: “Aquí hay siete millones de habitantes que quieren seguir siendo europeos, ahora imaginen que mañana hay una independencia no pactada con España y de repente España se queda sin el 20% del PIB pero con el 100% de la deuda pública. ¿Cree que los mercados no actuarían?”, inquirió.

En la mesa redonda participaba también el profesor visitante en Harvard José María Beneyto, exportavoz de Exteriores del PP en el Congreso, quien se reivindicó como barcelonés y dijo que “el discurso de una nación oprimida por un país grande no tiene nada que ver con la realidad”. Beneytto señaló que el apoyo la independencia “ahora está en el 40%, antes estaba en el 50%” como argumento para no celebrar un referendo: “Esto es importante, no se expresa la voluntad de la gente en un solo momento y después de una grave crisis, esto es importante”, añadió.

Entonces surgieron entre el público dos voces de apoyo al discurso de Mas. Una joven que se presentó como catalana cuestionó si iba a haber en Europa alguna reforma que atendiera un clamor como el del soberanismo catalán. Y otra catalana, profesora en la Universidad de Minnesota, cuestionó por qué no debería haber un marco “más flexible” para situaciones como la actual.

Otra de las ponentes, Esther de Lange, europarlamentaria holandesa del Partido Popular Europeo, respondió que “ese proceso está en los tribunales, en España, y lo último que tiene que hacer la UE es entrar en eso”. “Entiendo sus emociones, pero también existe el respeto a la ley y creo que el debate sobre Europa debería ir más allá de esta cuestión”. Otro de los compañeros de panel de Mas, el experto en Defensa Scott Aughenbaugh, dijo respecto del conflicto soberanista que “como hombre de la OTAN, y con una Europa de 27 países, creo que es muy difícil un movimiento como el del que estamos hablando”.

Lo que ocurrió este sábado por la tarde, en el precioso campus universitario de Harvard, es una imagen del punto en el que se encuentra la reivindicación por la autodeterminación catalana, que domina completamente la agenda de Cataluña pero cuyos esfuerzos de diplomacia exterior han tenido poco éxito hasta ahora. La gira de Mas –que el miércoles también estuvo en Oxford, Reino Unido- busca difundir la causa independentista y compensar esa fría acogida. En Estados Unidos, en septiembre de 2015, el entonces secretario de exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana, fue recibido y apoyado. Lo recibieron cuatro congresistas, tres republicanos y uno demócrata.

Si la conferencia que dio el viernes en solitario, en la escuela de Derecho, transcurrió con placidez, la de este sábado se convirtió en un intenso debate. Con todo, Mas tuvo este sábado un final airoso, ya que fue el último en tomar la palabra y su minuto de despedida fue redondo: “Yo tengo una posición y es democrática, y usted tiene otra y es democrática”, dijo tocando el brazo de Beneyto. “Votar es lo que soluciona los problemas, un referendo no daña la democracia, simplemente déjennos votar”, añadió, y así cerro su segundo coloquio en Harvard. El expresidente de la Generalitat, defenestrado por los socios anticapitalistas de la CUP, ha vuelto a la primera línea política y nadie descarta que busque también recuperar la presidencia en las próximas elecciones autonómicas.

Fe de errores

Esther de Lange es europarlamentaria holandesa del Partido Popular Europeo. En una edición anterior se la había identificado como danesa.

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