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Aznar advierte al PP de que no piensa callarse

Gallardón asegura que el Partido Popular "escondió" su ideología para buscar votos

José María Aznar zanjó este jueves las especulaciones sobre la posibilidad de crear un partido a la derecha del PP, pero avisó a los suyos de que seguirá diciendo lo que piensa desde FAES, a la que presentó como “la fábrica de ideas más influyente de España”. El expresidente dejó a sus teloneros, los exministros Alberto Ruiz-Gallardón y Josep Piqué, las palabras más duras contra su partido. El primero, que dimitió tras retirar Mariano Rajoy la reforma de la ley del aborto, aseguró que el PP había llegado a “avergonzarse” de su ideología por miedo a perder votos.

José María Azna, este jueves, en Madrid.

“¡Qué poder tiene este hombre aún”, exclamó, molesto, un hombre, cuando un policía le cortó el paso este jueves en la madrileña calle de O’Donnell ante la inminente llegada de José María Aznar. El expresidente del Gobierno celebraba su segundo acto público en apenas cuatro días y menos de un mes después de renunciar a la presidencia de honor del PP. La expectación era máxima: fuera, un enjambre de periodistas; dentro de la sede del Espacio Bertelsmann, donde iba a dar su conferencia, no quedaban butacas libres para tantos fieles, entre ellos, Esperanza Aguirre.

Aznar aprovechó las cámaras para aplacar el debate sobre la posibilidad de que forme otro partido a la derecha del PP, pero también para recordarle a los suyos y a la opinión pública que piensa seguir utilizando esa expectación para decir lo que piensa. “España es tarea de todos, no solo de algunos. Cada uno en su sitio. España es nuestra tarea y queremos hacerla bien, desde nuestro sitio. Ahí vamos a permanecer”, anunció. El expresidente presentó a la nueva FAES, desvinculada del PP desde octubre, como un “retorno a los orígenes”. Habló de “obra inacabada” y de una necesaria “corrección de rumbo”, pero aclaró que sus intenciones, en esta “nueva etapa”, consisten en “seguir ofreciendo ideas y políticas”. “Eso es lo que queremos hacer y lo que vamos a hacer”, zanjó.

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El PP envió al acto de José María Aznar a la vicesecretaria de estudios y programas, Andrea Levy, y al de Sectorial, Javier Maroto. Ningún miembro del Gobierno actual acudió a escuchar al expresidente. Levy y Maroto se sentaron entre un nutrido grupo de fieles, como Esperanza Aguirre, que comparte al 100% con Aznar la idea de que el PP necesita un refuerzo ideológico — “Un líder sin ideología es como un pollo sin cabeza”, dice en su último libro—. Los jóvenes vicesecretarios del PP no quisieron darse por aludidos. “El PP tiene un proyecto político absolutamente reconocible”, declaró Levy. “Seguiremos respetando sus reflexiones”, añadió Maroto.

Rajoy, que poco después daba una rueda de prensa con el primer ministro de Irlanda, preguntado por las palabras de Aznar evitó una vez más el asunto: “No tiene ningún sentido que me dedique a comentar lo que dicen unos y otros, sobre todo sin haberlo escuchado. Permítanme que me dedique a ejercer de la mejor manera posible mis responsabilidades como presidente del Gobierno y del PP”.

Los populares esperaban las críticas de Aznar, que ya en su carta de renuncia a la presidencia de honor anunciaba que se iba para mantener su independencia. La fundación busca fondos. El lunes el expresidente se reunió en Valencia con algunos de los empresarios más importantes del país. Este jueves, Javier Zarzalejos recordó que las donaciones eran bienvenidas y se repartían folletos animando a hacerlo.

Como en todas sus intervenciones, Aznar reivindicó su legado y dedicó unos minutos al discurso épico de su llegada al poder: “España no era un país imposible, condenado a un atraso relativo permanente. Era simplemente un país que necesitaba mejor gobierno. Integramos a muchos para redactar un programa renovado, sólido y fiel a nuestras ideas. Se lo ofrecimos a los españoles, lo aceptaron y lo cumplimos”.

Como en su discurso del lunes, ante la Asociación Valenciana de Empresarios, advirtió del falso dilema “entre acuerdos o reformas” y ayer añadió el de “disolución o fractura”, en alusión al desafío soberanista. “Es la forma actual que adoptan las viejas ideologías antidemocráticas, contrarias a la libertad”. Aznar denunció que “la realidad no puede sustituirse por el voluntarismo” y llamó a su partido a “fijar una tarea generacional para el país y convocar en torno a ella a un número suficiente de españoles”.

Para sus teloneros, el exministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, y el de Industria, Josep Piqué, dejó Aznar las críticas más duras contra el partido del que ahora es militante raso. Gallardón, que dimitió tras retirar Mariano Rajoy la reforma de la ley del aborto en 2014, aseguró que el “centro derecha” —nadie usó las siglas del PP durante dos horas de debate— había llegado a “esconder su ideología” porque pensaba que esa “indefinición ideológica permitía aumentar la base electoral”, es decir, no perder votos. “Hemos estado durante los últimos años avergonzándonos de lo que de verdad pensábamos”.

Piqué, por su parte, describió el desconcierto en el que, a su juicio, habían caído los partidos tradicionales frente a los “populismos de izquierdas y derechas”: “Las fuerzas políticas se están preguntando a sí mismas cómo se reubican, pero tienen cierta propensión al corto plazo y por eso el debate ideológico es imprescindible”, dijo. “Es necesario reconquistar afectos de ciudadanos que han podido sentirse atraídos por la idea de las soluciones simples”, entre las que incluyó el independentismo, y añadió: “Hay que aceptar el terreno de juego y saber que las batallas que no se dan, irremediablemente se pierden”.

El desafío soberanista acaparó buena parte del debate previo a la intervención de Aznar. Rocío Albert, exviceconsejera de Economía de Madrid, explicó así el auge del independentismo: “Desde pequeños les han inculcado que España tiene la culpa”. Gallardón aseguró que Cataluña “nunca será independiente”, pero advirtió de que las fuerzas que han planteado el desafío “buscan un final justificador, dramático”, esto es, “forzar al Estado a la aplicación de los mecanismos jurídicos y constitucionales (suspensión de la autonomía)”.

El acto comenzó con unas palabras del director de FAES, Javier Zarzalejos, advirtiendo de que “las ideas no se lanzan contra nadie” y calificando de “estrafalaria teoría conspirativa” a todo el que lee en las palabras de Aznar y la fundación críticas al Gobierno de Rajoy. Poco antes de que renunciara a la presidencia de honor del PP, la fundación del expresidente había firmado un duro análisis que presentaba a los populares como un partido acomplejado y tibio con Cataluña.

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