Santamaría gana peso ante Cospedal en el segundo nivel del Gobierno

La secretaria general del PP intenta disputar a la vicepresidenta su dominio entre los secretarios de Estado y en clave territorial

Soraya Sáenz de Santamaría, junto a Felipe VI y Carles Puigdemont.
Soraya Sáenz de Santamaría, junto a Felipe VI y Carles Puigdemont.Massimiliano Minocri

La disputa no está ganada. En el primer asalto de la formación del nuevo Gobierno de Mariano Rajoy la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, renunció al escaparate de la portavocía pero se quedó con la negociación clave y el diseño de la estrategia política frente al desafío catalán y ahora ha extendido su influencia al área económica con ministros y personas de su confianza. Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, aceptó un Ministerio institucional como Defensa pero está situando a cargos territoriales del partido en secretarías de Estado y cargos relevantes del segundo nivel del poder.

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En los despachos de casi todos los Ministerios y desde luego del PP se escrutan al detalle las últimas referencias de los más recientes Consejos de Ministros. Se analizan nombres, currículos, alianzas y trayectorias. En la primera impresión de los listados de los nombres de los ministros se constató el alto grado de poder concentrado en la vicepresidenta y su entorno. Santamaría preservó sus anteriores funciones de coordinación del Ejecutivo, renunció a la portavocía y las ruedas de prensa de los viernes, pero ha acaparado las secretarías de Estado determinantes para la fase política que parece que Rajoy pretende abrir con el nacionalismo catalán.

La número dos del ejecutivo ya ha sondeado en varios contactos preliminares a los máximos responsables de la Generalitat de Cataluña, ha estudiado sus reivindicaciones y mantendrá en breve los primeros encuentros.

Rajoy se ha fijado para este mandato tres prioridades forzado por la aritmética parlamentaria que le negó la mayoría absoluta: diálogo y pactos políticos con otros partidos, otro enfoque no solo jurídico al problema catalán y mantener la senda económica. Las dos primeras las llevará bajo sus riendas Santamaría con secretarios de Estado de su dependencia directa como José Luis Ayllón (que permanece en las Relaciones con las Cortes) y Roberto Bermúdez de Castro (nuevo en Administraciones Territoriales). En perfilar otra conexión con Cataluña le arropará el nuevo delegado del Gobierno en esa comunidad, Enric Millo, un veterano de la política que militó en su día en CiU dentro del partido de Unió.

Extensión económica

La vicepresidenta, además, mantiene excelentes relaciones con la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, y ahora con el nuevo responsable de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, y su sustituta al frente de la Oficina Económica en La Moncloa, Eva Valle (cuñada de Nadal), lo que le concede un control mayor de gran parte del área económica del ejecutivo que pretendía dominar por libre como independiente el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Rajoy parece haber “dejado bastantes manos libres y autonomía” a sus ministros para la elaboración de sus propios equipos en los segundos niveles, según varios miembros de la dirección del PP, pero con algunos criterios que están redibujando en parte el primer reparto del poder interno en el partido en vísperas del congreso nacional de febrero que reafirmará su liderazgo único. Los ministros se están nutriendo para cubrir secretarías de Estado de muchos diputados nacionales que proceden en gran parte de sus propios enclaves territoriales y que han ostentado o mantienen allí cargos como alcaldías o las presidencias provinciales del PP.

Hay una primera interpretación política exterior de esa decisión. “Va a ser necesariamente una legislatura y un Gobierno más político que el anterior porque ahora los ministros son conscientes de que si quieren sacar sus proyectos tendrán que negociarlos antes con otros partidos y ahí vendrá bien la experiencia de partido”, concluyen en la cúpula del PP.

Hay otra razón menos admitida que se circunscribe también al reparto del poder dentro del PP ante lo que pueda suceder en su congreso y en el futuro post-Rajoy. En ese terreno Cospedal lleva cierta ventaja a Santamaría por su trabajo de ocho años al frente del secretaría general del PP, posición que pretende mantener.

El caso más llamativo de clan con peso territorial se ha producido de forma nada casual en la conformación del equipo de la propia Cospedal (con su ubicación como segundo en Defensa de Agustín Conde, exalcalde, exdiputado nacional y expresidente del PP en Castilla-La Mancha muy crítico con la actitud en el puesto de Santamaría en la anterior legislatura) y de Arturo Romaní como su subsecretario de ese departamento (fue su consejero de Hacienda cuando ella presidía esa región).

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, al que se atribuye también una gran relación política con Cospedal, ha recurrido para rodearse a dirigentes del PP con las que ya trabajó en el pasado sobre todo en Andalucía, con experiencia en el partido como exalcaldes o concejales. Su número dos, José Antonio Nieto, exalcalde, exdiputado y presidente del PP de Córdoba, fue el rival que Cospedal propuso a Rajoy en marzo de 2014 para enfrentar a Juan Manuel Moreno por la presidencia del partido en Andalucía.

El entorno de Cospedal se atribuye buena conexión con la nueva ministra de Sanidad, la catalana Dolors Montserrat, y con algunos presidentes autonómicos, como Alberto Núñez Feijóo.

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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