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Juan Ignacio Zoido, el sucesor de Arenas

La carrera política del juez ha estado marcada por su relación con el líder del PP

Juan Ignacio Zoido, Ministro del Interior Ampliar foto
Ministro del Interior  Juan Ignacio Zoido, en Sevilla.

El nuevo ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, (Montellano, Sevilla, 1957), casado y con tres hijos, llegó a la capital andaluza cuando era adolescente. Tras la muerte de su padre, vivió con un familiar de fuertes convicciones de izquierda y llegó a ser magistrado. De esta experiencia vital ha sacado dos elementos claves de su personalidad: su capacidad de convivencia con otras ideologías y su defensa a ultranza de la ley.

Cuando era juez decano de Sevilla, fue llamado por José María Aznar en 1996 para formar parte de su Gobierno como director general de Relaciones con la Administración de Justicia con Margarita Mariscal de Gante como ministra. Esta experiencia ha pesado a la hora de su vuelta al Ejecutivo.

Tras haber pasado por las delegaciones del Gobierno en Castilla-La Mancha y Andalucía, se hace con las riendas del PP en los momentos más bajos del partido, tras la derrota electoral del 14 de marzo de 2004, y bajo la férrea dirección de Javier Arenas, su principal valedor y con quien se terminó distanciando para alinearse con la hoy también ministra María Dolores de Cospedal. A partir del diálogo, afronta las crisis internas de su partido en Jaén y Almería.

Tras años de patear las calles y hablar con cientos de vecinos personalmente, el 22 de mayo de 2011 gana las elecciones a la alcaldía de Sevilla con mayoría absoluta (20 de los 33 concejales del Consistorio). Su toma de posesión ya se vio marcada por la presencia de activistas del 15-M que rodearon la principal sede municipal. Era el anticipo de una nueva era política que le terminaría costando la alcaldía cuatro años después.

"Mientras sea útil, seguiré donde los votantes me pongan. No hay que aferrarse al sillón. Sabré cuándo no hago falta. Nadie me tendrá que decir que me retire", afirmó en una entrevista previa a las elecciones municipales y cuando ya las encuestas vaticinaban un cambio de signo

Su principal escollo fue su intervención como delegado del Gobierno en un ERE investigado por presuntas irregularidades en la faja pirítica de Huelva. Zoido ejerció, como decano de los jueces, como jefe de Mercedes Alaya, años después instructora del caso de los ERE.

Su conflicto interno más sonado fue por una desafortunada broma de la que aún se arrepiente. "Querido Mariano, en la Edad Moderna Sevilla fue el kilómetro cero. De aquí salieron las naves para descubrir América y aquí se empezó a construir la Europa del futuro. Aunque os digan que las naves salieron de Palos, es mentira, las naves salieron de aquí", afirmó en Sevilla durante un mitin frente al presidente del Gobierno. La airada reacción de sus compañeros de Huelva no tardó en llegar al igual que las disculpas de Zoido, que lo atribuyó a una broma mal entendida.

El partido le eligió como estandarte del poderío del PP en los Ayuntamientos al señalarle para presidir la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Su nombramiento para suceder a Javier Arenas como presidente del PP andaluz confirmó que, a pesar de que el balance  de su mandato se alejó de lo que él mismo prometió, el exalcalde de Sevilla conservó intacta la confianza de la cúpula del partido, aunque ya más distanciado de su mentor original.

El exrregidor, de profundas convicciones religiosas, superó un duro golpe vital con la muerte de su segundo hijo, José María, a los 17 años en un accidente de tráfico en octubre de 2003.

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