Rajoy sacrifica las reválidas de Wert y las aplaza sin fecha

La prueba de Bachillerato se queda solo para el acceso a la Universidad y la de ESO como evaluación de diagnóstico "hasta que haya un pacto por la educación"

La manifestación en Madrid.Foto: C. Rosillo / vídeo: Reuters (reuters_live)
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La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) prevé unos exámenes externos para los alumnos de cuarto de ESO (15 y 16 años) y segundo de Bachillerato (17 y 18) que se implantan este curso como prueba piloto y que los estudiantes debían aprobar necesariamente a partir de 2018 para poder obtener el título y seguir estudiando. Son las repudiadas reválidas, contra las que el miércoles protestaron decenas de miles de personas en todo el país y que han despertado críticas hasta de las comunidades del PP.

El presidente en funciones, Mariano Rajoy, aprovechó la réplica al PSOE en la sesión de investidura para hacer la única concesión del día. “Las reválidas no tendrán efectos académicos hasta que no se llegue al pacto nacional por la educación que propuse ayer [por el miércoles]”, afirmó.

Su anuncio no implica que se eliminen estos exámenes externos, pero sí que no será necesario aprobarlos para poder seguir estudiando. Con esta cesión, el PP quiere “crear un clima” que haga posible un pacto educativo que en España nunca se ha conseguido, según ha indicado después el ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo. En cualquier caso, el resto de formaciones políticas ya han manifestado que rechazan este modelo de evaluaciones, por lo que es posible que las reválidas no vuelvan, bien porque haya un pacto y las demás formaciones lo pidan o bien porque el acuerdo no se llegue a cerrar nunca.

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Como la Selectividad

La prueba de Bachillerato “será muy similar” a la Selectividad y solo tendrán que hacerla los que aspiren a ir a la universidad como pasaba hasta ahora, según Méndez de Vigo. La orden ministerial con los detalles de esta prueba, aún pendiente de aprobación, será la que determine hasta qué punto el PP ha dado todo un giro para quedarse al final en el mismo sitio. La orden previa aprobada en julio suponía más exámenes incluso de asignaturas de distintos cursos y más días de evaluación, además de poner en manos del Estado el marco general de la prueba que hasta ahora desarrollaban las comunidades autónomas con profesores universitarios y de Bachillerato.

Las de Secundaria quedarán como pruebas de diagnóstico sin efectos académicos para el alumno, pero con las que se mide la evolución general, como pasa con las evaluaciones de Primaria de la LOMCE, que también han cosechado rechazo, entre otros motivos, por el temor a que se usen para hacer rankings de centros.

Para eliminar el carácter de reválida, el Gobierno debe modificar el calendario de implantación de las medidas de la LOMCE. Aunque ese calendario forma parte de la ley, se puede modificar mediante un real decreto al “no tener carácter orgánico”, según un portavoz del ministerio. El documento ya está preparado y se aprobará “de forma inmediata” en cuanto haya un nuevo Gobierno.

Sobre la firma

Pilar Álvarez

La corresponsal de género del diario EL PAÍS está especializada en temas sociales (Igualdad, Violencia de Género, Educación) y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS. Antes trabajó en Efe, Cadena Ser, Onda Cero y el diario La Opinión. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster de periodismo de EL PAÍS.

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