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El lince viajero muere en Portugal

'Kentaro', el felino que recorrió 3.000 kilómetros en dos años, fue atropellado cerca de Oporto

El lince viajero muere en Portugal pulsa en la foto

Kentaro no encontró nunca su lugar en el mundo. Este lince ibérico murió atropellado este fin de semana en una carretera en la localidad de Maia, cerca de Oporto, en Portugal. Hasta allí llegó después de recorrer alrededor de 3.000 kilómetros y de visitar media Península en menos de dos años.

Nunca llegó a establecerse en una zona concreta, al contrario de la mayoría de los ejemplares de esta especie en peligro. Su viajero comportamiento ha sorprendido a los responsables del programa Life encargado de la recuperación del lince.

"No hay muchos ejemplares que hayan hecho recorridos tan largos como este", detalla Miguel Ángel Simón, director del programa Life-Iberlince de recuperación y reintroducción de la especie, que poco a poco empieza a reconquistar la Península. "Estamos aprendiendo día a día", añade Simón sobre los datos que ha aportado el collar con un sistema de GPS que llevaba Kentaro. Gracias al dispositivo, que dejó de emitir señales hace unos meses, se ha conseguido seguir el periplo de este joven macho.

De Toledo a Portugal

Kentaro nació en 2013 en el centro de cría del lince de Silves, al sur de Portugal. Cuando alcanzó la madurez suficiente, fue trasladado por los técnicos hasta los Montes de Toledo. En diciembre de 2014 fue liberado junto a su hermano Khan. Los dos ejemplares formaban parte del grupo de linces reintroducidos hace dos años en los Montes de Toledo, de donde esta especie desapareció hace tres lustros. Pero, a diferencia del resto de linces, que se quedaron en la zona, los dos hermanos emprendieron un kilométrico recorrido. Khan tomó rumbo sur, hasta volver al sur de Portugal. "Se ha establecido en una zona en la que hay otros ejemplares", apunta Luis Suárez, responsable del programa de especies de WWF, socio del programa Life del lince.

El lince viajero muere en Portugal

Kentaro comenzó a andar hacia el norte. Y no ha parado en estos casi dos años. Ha pasado por Castilla-La Mancha, Madrid, Aragón, La Rioja, Castilla y León, Galicia y, finalmente, Portugal, donde ha muerto.

Simón resalta la "información magnífica" que ofrecen los collares con los sistemas de GPS, que se emplean desde hace cinco años. Y extrae una conclusión positiva: "Parece posible la conexión entre las distintas áreas de linces de la Península". Suárez resalta, sin embargo, que Kentaro y Khan son la excepción: "los linces pueden recorrer entre 40 y 50 kilómetros, pero siempre vuelven a la zona inicial". Bueno, siempre no. Kentaro prefirió no mirar atrás.

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