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El arzobispo de Oviedo cree que leyes como la de Memoria Histórica “reabren heridas”

Jesús Sanz Montes ensalza, con motivo de la beatificación de los "mártires de Niembra", a las víctimas de una "persecución enloquecida"

Jesús Montes, en una imagen de su perfil de Twitter.
Jesús Montes, en una imagen de su perfil de Twitter.

El Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, ha cargado contra leyes como la de Memoria Histórica asegurando que "reabren heridas". Sanz ha hecho estas manifestaciones en una carta semanal en la que ensalza los "mártires de Nembra", cuatro personas que murieron asesinadas en 1936 en el valle asturiano del Alto Aller fruto del "odio a la fe" y que van a ser beatificados este sábado en la Catedral de Oviedo.

No es la primera vez que Sanz arremete contra una ley o una decisión política. En 2014 llamó "acomplejado" al Gobierno por no imponer más religión en las leyes de Educación, y en 2012 incendió las elecciones asturianas al arremeter contra la ley de matrimonio homosexual impulsada por el Gobierno de Zapatero.

La mención Ley de Memoria Histórica aprece en la misiva del religioso en estos términos: "Se podrán escribir panfletos, rodar películas, vociferar en tertulias y dictar leyes que reabren las heridas, pero todo eso caduca con el implacable paso de los días, cuando lo que se dice, se escribe o se filma no hace las cuentas con la verdad".

El arzobispo recuerda a los "mártires cristianos" que fueron matados "por el odio a la fe" y que entre los años 1934 y 1939 "fueron víctimas de una terrible confusión, una persecución enloquecida, una represión que en nombre de la libertad se trocó en liberticida".

"En el paredón del odio de ellos no salió queja alguna, murieron amando a Dios", dice sobre los 'mártires de Nembra', añadiendo que entregaron su vida "pudiendo quedar con ella, en un gesto de suprema libertad con un santo heroísmo que sólo es posible por la gracia de Dios".

"No se les encontró en sus hábitos y ropas un carné de partido porque nunca militaron en política, ni armas defensivas quienes eran instrumentos de paz rendida, ni odio en su mirada quienes se asomaban a la vida desde los ojos del señor", apunta Sanz.