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Así borraron su rastro los asesinos de la familia brasileña de Guadalajara

“Los que lo han hecho, no lo hacían por primera vez”, aseguran los investigadores

Agentes de Científica registran el chalé de Pioz (Guadalajara) en el que encontraron los cuerpos de la familia descuartizada .

Sicarios profesionales. Esa fue una de las primeras conclusiones de los investigadores al observar la escena del crimen: un chalet de una urbanización de Pioz (Guadalajara) en la que encontraron el pasado domingo a una familia asesinada, tras ser alertados por los vecinos de un insoportable hedor. Padre y madre, degollados y descuartizados, cortados por la mitad; y niña (cinco años) y niño (un año), degollados. Todos metidos en seis bolsas de basura, selladas con cinta americana y apiladas en una esquina de un desangelado salón desde hacía “al menos un mes”. “Los que lo han hecho, no lo hacían por primera vez”, aseguran. “Es un crimen metódico”, concluyen.

Los asesinos, usaron “un cuchillo de carnicero o un hacha”, apuntaron los investigadores. “Hicieron un trabajo meticuloso”. Y, además, fueron tremendamente cuidadosos en su huida. “Entre las pocas cosas encontradas en la vivienda, que apenas tenía muebles, ni víveres, y que parecía más bien un escondite temporal que un hogar, había restos de la documentación de las víctimas, concienzudamente destruidos y que hubo que reconstruir para tratar de averiguar su origen”. Se preocuparon tanto de no dejar huellas, como de dificultar la identificación de sus víctimas.

Eso explicaría que la confirmación de la identidad de la pareja llegase desde Brasil y no desde España, donde se procedió a realizar las pruebas de ADN, ante el estado de “brutal deterioro” en el que se encontraban los cuerpos, tras al menos un mes (de agosto) pudriéndose en bolsas plásticas. Fueron los familiares quienes se pusieron en contacto con el consulado de Brasil en Madrid y con el ministerio de Asuntos Exteriores brasileño para tratar de comprobar que eran sus parientes. Sospecharon por el tiempo que llevaban sin tener noticias de ellos y por las edades, ambos tenían 39 años y dos hijos. “Sabíamos que se habían mudado y pensábamos que no tenía Internet, pero al conocer la noticia…”. Confirmaron los peores presagios. Se trataba de Marcos Campos Nogueira y de Janaína Santos Américo, oriundos de João Pessoa, en el estado de Paraiba, al nordeste de Brasil.

AUMENTAN LOS HOMICIDIOS VIOLENTOS

P.O.D. / M.M.

El primer semestre de este año se ha saldado con un incremento del 18,4% en los homicidios, con respecto al mismo periodo de 2015, según datos del Ministerio del Interior. Se produce así un notable cambio en una tendencia decreciente casi histórica. Desde el PSOE, se ha planteado una pregunta parlamentaria al respecto y se le piden explicaciones al actual ministro en funciones, Jorge Fernández Díaz.

Según Interior, las fuertes bajadas de la criminalidad en determinados años "suelen acarrear un posterior incremento en el año siguiente, algo que ya sucedió en 2014 respecto a 2013 y que está volviendo a ocurrir en 2016 respecto a 2015". Concretamente, "durante el primer semestre del presente año, el número de homicidios dolosos y asesinatos consumados ha experimentado un incremento del 18,4% con respecto al mismo periodo de 2015", reconocen.

Sin embargo, desde el ministerio se niega que pueda hacerse una valoración adecuado si no se atiende a la serie histórica (2005-2016), en la que se percibe que "la tendencia que dibujan las cifras de homicidios, durante los últimos años, se mantiene, no superando en ningún caso los montantes que se registraban con anterioridad a 2012 (entre 518 y 385 homicidios dolosos anuales) y, al mismo tiempo, que la cifra correspondiente a 2016 (326 hasta junio, frente a los 303 de 2015) se encuentra muy por debajo de los niveles que se registraban hace cuatro años (364).

Él, que “viajaba mucho”, según sus familiares, vivía desde hace más de una década en España, adonde supuestamente viajó por razones de trabajo. “Era gerente de un restaurante en su ciudad y se fue para llevar otro negocio en España”, dicen. La publicación de su fotografía en medios españoles y brasileños ha servido para que lo reconocieran allá por donde pasó, vivió o trabajó. Marcos Nogueira, efectivamente, se movió bastante por la geografía española. Vivió primero, en dos diferentes temporadas, en A Coruña (Galicia), trabajando en una panadería, según han declarado sus compatriotas en la ciudad. Entre uno y otro periodo regresó a Brasil. Luego trabajó en Murcia y en Valencia, supuestamente de camarero. Después llevó un restaurante en Valladolid y finalmente trabajó en otro asador de cocina brasileña en Alcalá de Henares, mientras vivían en Torrejón de Ardoz y luego en Pioz, donde apenas llevaban dos meses instalados, con un contrato de alquiler firmado por él mismo a mediados de julio por 500 euros mensuales.

Ella, hija de un conocido empresario de João Pessoa, se casó con él en Brasil en 2013 y después emprendieron juntos la aventura española, junto a su primera hija. Valladolid –donde fueron a visitarlos familiares–, Torrejón y Pioz. Tres destinos en menos de tres años. Esa movilidad, unida al hecho de que desde 2010 la cuenta de Facebook de Marcos no se mueve y a las características de la escena del crimen, llevan a pensar a los investigadores que “huían de algo o de alguien”. Alguien, “a quienes dejaron entrar en la casa sin oponer resistencia, puesto que las entradas no estaban forzadas, les conocían”.

Deudas

Deudas. Es la palabra que resuena cuando se habla del móvil de este despiadado cuádruple crimen. Janaína había pedido mil euros a su familia recientemente, supuestamente “para ir al dentista y, sobre todo, para pagar los dos meses de fianza que les pedían por el alquiler”, según cuenta un familiar. Y asegura que Marcos se enfadó al saber que había pedido dinero a sus familiares, “porque iban a pensar que no era capaz de mantener a su propia familia”.

En todo momento, los investigadores han pensado en las “cuentas pendientes” de Marcos. Y también en los “feos negocios ligados al narcotráfico”, un oscuro nicho en el que ahogar la desesperación y donde obtener dinero fácil y rápido. Pero también un nido de sicarios, como los que parecen haber querido saldar todas esas cuentas de una vez por todas, “con su propio método”, perpetrando una carnicería.

El “método” empleado, al que aluden los investigadores, choca de lleno con los crímenes por venganza que se llevan a cabo en Brasil. No es nada habitual que se mate a niños, "de hecho se suele sentenciar a quien lo hace, van a por él", dicen los especialistas. El hecho de que abandonaran los cuerpos en la vivienda responde, a juicio de los expertos, a que facilitara la huida de los asesinos, a no levantar sospechas inmediatas y ganar tiempo para escapar. Las investigaciones siguen su curso mientras se mantiene el secreto de sumario y van llegando a España los familiares de ambas partes para una futura repatriación de los cuerpos.

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