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Juicio a la gestión sin control de la Alhambra

La Audiencia de Granada sienta en el banquillo a 49 acusados por el fraude en las entradas

Vista del salón de actos donde se celebra el juicio del 'caso Alhambra'.

Unas 800.000 entradas fraudulentas vendidas en circuitos privados, concesiones irregulares y a precios desorbitados por servicios públicos y bodas de hijos de famosos en el Palacio de Carlos V son solo algunos de los ejemplos de la época de mayor descontrol en la Alhambra, el monumento más visitado de España.

Parte de los implicados en esta era se sentó ayer en el banquillo por el macrojuicio contra 49 acusados de un fraude con las entradas de la Alhambra. Tres acusados aceptaron ya penas de prisión por fraude. La falta de control permitió que medio centenar de personas, supuestamente, se lucraran con la venta de entradas al margen del Patronato de la Alhambra. Al perjuicio de 3,5 millones que dejó de ingresar el monumento hay que sumar otros 2,6 millones en daños causados por el exceso de aforo sufrido por el monumento. “Se les permitía el acceso sin entrada, a cualquier hora y sin limitación”, explica la fiscalía.

65 entradas por segundo

Los peritos judiciales descubrieron que en la primera década de este siglo se emitieron entradas falsas y billetes con el localizador anulado para ser revendidos. En el primer informe, de 2005, ya se alertó de la “llamativa capacidad” de uno de los taquilleros para vender en 33 segundos un total de 65 entradas a 13 personas diferentes.

Entre los 90.000 folios del caso Alhambra figuran reservas a nombre de Shakespeare, Aznar y Perico de los Palotes a cargo de una misma tarjeta de crédito. Una sucursal de la capital granadina llegó a vender casi 16.000 entradas con nombres falsos.

Pero el escándalo de las entradas no ha sido el único de esta etapa, caracterizada por la falta de control. En junio de 2015, la empresa Stendhal, cuyo socio principal es Alejandro López, fue acusada por la policía de “beneficiarse de un trato de favor en la concesión de una licencia” para la comercialización de audioguías por parte de la exdirectora del Patronato de la Alhambra.

Al margen de los dos empresarios, la policía implicó a cuatro cargos de la Alhambra, entre ellos su directora, a los que achacó una “ausencia total y absoluta de un control y fiscalización” y permitir fijar precios al público superiores a los máximos establecidos. Finalmente, el caso le costó el cargo a directora del Patronato, María del Mar Villafranca, quien dimitió en 2015.

Otra de las grandes polémicas que sacudió la relación entre la administración del monumento y el Ayuntamiento de Granada fue la celebración de la boda de Sean Hepburn, hijo de la actriz Audrey Hepburn, en el Palacio de Carlos V junto al exalcalde de Granada José Torres Hurtado sin que lo hubiera autorizado el Patronato de la Alhambra.

El nuevo director, Reynaldo Fernández Manzano, afronta ahora una etapa en la que su prioridad es poner orden en el monumento más visitado. La venta de entradas es una de las mejoras a partir de la implantación de un sistema más práctico y cómodo para todos los visitantes que permite adquirir el pase de la misma manera que se puede comprar un billete de avión. “De este modo agilizaremos las colas que se repiten cada día en la entrada y la facilidad de conocer el monumento”, comentó Fernández.

Actualmente, el Patronato cuenta con dos millones y medio de visitantes cada año (una media de ocho mil personas al día) y un presupuesto de 27 millones de euros.

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