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El PSOE no prevé convocar un comité federal para reconsiderar su voto

Los socialistas se mantienen en el 'no' y quieren quedarse al margen de la negociación entre Rajoy y Rivera

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con el secretario de Organización, César Luena  a su izquierda, el 2 de agosto.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, con el secretario de Organización, César Luena a su izquierda, el 2 de agosto. EFE

La dirección del PSOE descarta, al menos por el momento, convocar un comité federal para debatir su voto en una sesión de investidura de Mariano Rajoy. Después de que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, abriera la puerta a negociar el con el PP, los socialistas han dejado claro que su posición se mantiene firme en el no. Lo ha reiterado este miércoles Óscar López, portavoz en el Senado, el único dirigente nacional en pronunciarse públicamente.

“Se trata de defender la posición del PSOE, que es autónoma, colectiva y que se ha tomado en su máximo órgano, que es votar no a Rajoy”, ha dicho López en Cuatro. El PSOE defiende que el comité federal, máximo órgano de decisión del partido, ya fijó su postura el pasado 9 de julio. Esto es, una negativa rotunda a que Rajoy siga en La Moncloa.

Aunque que los expresidentes socialistas Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero defienden que la prioridad es evitar terceras elecciones, el núcleo de confianza del secretario general, Pedro Sánchez, ni contempla la posibilidad de que una parte del grupo parlamentario socialista, integrado por 85 diputados, vire del no a la abstención. López ha mostrado “respeto” ante las declaraciones de González, quien consideró que la oferta de Rivera “es el primer acto de responsabilidad política que ha habido desde las elecciones”. No obstante, le ha recordado que el PSOE es "un partido responsable” y que toma sus decisiones de forma colegiada.

El PSOE ha evitado incluso valorar de forma pública, con una comparecencia en el Congreso de los Diputados, la reunión que han mantenido esta mañana Rajoy y Rivera. La formación, aseguran fuentes de la dirección a EL PAÍS, no quiere interferir en las negociaciones entre otros partidos y evitará entorpecer esas conversaciones. Además, considera que todavía no se ha producido ningún avance determinante, ya que todo depende de que el presidente en funciones fije una fecha para el debate de investidura. Será a partir del miércoles que viene, después del comité ejecutivo nacional de los populares.

Pese a que el PSOE no quiere abrir un diálogo interno sobre un cambio de postura, varios dirigentes, incluso Manuel de la Rocha, secretario de Economía, han barajado la posibilidad de reconsiderar esa negativa “si las circunstancias cambian". Toda la presión, asumen en Ferraz, se trasladará en los próximos días sobre el secretario general de los socialistas. Para que la investidura de Rajoy salga adelante, serían suficientes muy pocas abstenciones, y también cabría la opción de que una parte de los 85 representantes del PSOE se ausentaran del pleno.

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