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Baleares vuelve a cobrar la ‘ecotasa’ a los turistas después de 13 años

El impuesto para turistas tiene un precio de entre cincuenta céntimos y dos euros por noche y prevé recaudar hasta 70 millones al año

Turistas en la recepción de un hotel en Baleares.
Turistas en la recepción de un hotel en Baleares. EFE

El Gobierno balear ha comenzado desde este uno de julio a cobrar el nuevo impuesto de turismo sostenible, conocido como 'ecotasa', que tendrán que pagar todos aquellos turistas y residentes que se alojen en hoteles, apartamentos turísticos, albergues y cruceros que hagan escala en las islas durante más de doce horas.

El impuesto tiene un precio de entre cincuenta céntimos y dos euros por noche, en función de la categoría del establecimiento, aunque se reducirá para estancias superiores a los ocho días y durante los meses de temporada baja. Quedan exentos de pagarla los menores de 16 años, los trabajadores de alojamientos turísticos, enfermos y quienes viajen por fuerza mayor.

Con esta medida el Ejecutivo autonómico pretende recaudar unos 70 millones de euros al año, con una previsión de alrededor de 40 millones para este 2016. El año pasado llegaron a Baleares más de 14 millones de turistas según datos del Ministerio de Turismo, Industria y Energía.

El nuevo gravamen nació con la oposición total del sector hotelero de las islas y del PP, que consideran que el impuesto puede afectar de forma negativa al turismo y reducir el número de estancias en los alojamientos turísticos. “La tasa tendrá efectos en la competitividad de Baleares en el corto, medio y largo plazo” según la presidenta de la Federación Hotelera de Mallorca, Inma Benito, que se ha mostrado en contra del impuesto desde el mismo momento de su aprobación en la Cámara Autonómica.

La aprobación de la ‘ecotasa’ era uno de los principales acuerdos del pacto de Gobierno entre PSOE, los econacionalistas de Més y Podemos, que da su apoyo al ejecutivo de la socialista Francina Armengol desde fuera. Los partidos acordaron que la recaudación del impuesto durante su primer año de aplicación se destinaría a conservar los espacios naturales de las islas y al fomento de un turismo sostenible, mediante inversiones proporcionales en cada una de las islas.

Superpoblación turística

Precisamente, los grupos ecologistas han exigido al Gobierno de Armengol que la ‘ecotasa’ no se destine a la promoción turística ya que podría implicar un “peligro para la desestacionalización y el ecosistema” en palabras de Margalida Ramis, portavoz del GOB una de las agrupaciones ecologistas más influyentes del archipiélago. Advierte Ramis de que la superpoblación turística, sin plantear la posibilidad de limitar el número de visitantes, puede conllevar la “destrucción ecológica” y pide revertir el impuesto en conservar los recursos naturales y recuperar el patrimonio histórico y cultural.

El vicepresidente Biel Barceló ha señalado que la Consejería de Turismo ha realizado una campaña entre touroperadores y países emisores de turistas en las últimas semanas. “La aplicación del impuesto discurre con una normalidad absoluta” ha señalado.

Es la segunda vez que este impuesto se pone en marcha en las islas. Durante el primer pacto de progreso, bajo el mandato del socialista Francesc Antich el impuesto se aprobó con la oposición de empresarios hoteleros y de la derecha, que lo suprimió tras la llegada al poder de Jaume Matas.

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