Nuevas elecciones generales 26-J

El PP disfraza su crítica a Ciudadanos para recuperar su voto moderado

Los populares diseñan una campaña para contraponer su certidumbre al extremismo

Javier Maroto, este martes en Madrid.S. BARRENECHEA - EFE

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El comité de dirección del PP ha estudiado y llegado a una conclusión este martes sobre el tipo y estilo de relación que debe mantener en esta larga campaña para el 26-J con los demás partidos y en especial con Ciudadanos, su principal rival entre el electorado de centro derecha. El vicesecretario de Sectorial del PP, Javier Maroto, afirmó tras la cita presidida por Mariano Rajoy que toda la dirección había fijado de manera unánime posición en que esa comunicación con los adversarios políticos "debe ser en positivo, porque los ciudadanos no quieren el y tu más". Pero Maroto admitió a continuación que ese mandato teórico no quiere decir que no se pueda y deba recordar en la refriega de la campaña lo que Ciudadanos ha hecho estos meses, sus incumplimientos y sus coqueteos con el PSOE y otras formaciones radicales como Podemos: "Una cosa es hacer crítica y otra hacer crónica".

El PP mantiene así su complicada posición con respecto a Ciudadanos, una formación que le disputó el pasado 20-D una franja importante de su electorado (que se calcula en torno al 15% de los casi cuatro millones de votantes que perdió frente a las elecciones de 2011) y con la que es más que posible que se vea obligado a negociar y pactar un futuro gobierno de coalición ahora tras el 26-J. El candidato Rajoy, para el que se está dibujando una caravana de perfil bajo, apenas alude a Ciudadanos ni se mete excesivamente con su líder, Albert Rivera. Ese papel lo deja para otros dirigentes.

El comité de dirección del PP acordó este martes que en teoría no habrá "una campaña de cuerpo a cuerpo", como la denominó Maroto, ni contra Ciudadanos ni contra otros rivales, porque además lo considera impropio de una "segunda vuelta", que es cómo quieren los populares plantear ahora este duelo. Pero el propio Maroto lo pasó mal luego para desarrollar ese objetivo teórico. El PP sí "explicará y contrapondrá" sus ofertas a las de otras formaciones y de hecho este mismo jueves organizará toda una convención en Palma de Mallorca para poner en evidencia y denunciar con ejemplos lo que consideran las "malas prácticas" de los Gobiernos de extremistas pactados en distintas administraciones locales y autonómicas tras las elecciones de hace un año entre Podemos y el PSOE. "Un ejemplo vale más que mil palabras", refirió Maroto.

La campaña de Rajoy y del PP se estructurará en cuatro ejes que también se consensuaron entre el equipo popular en su reunión de este martes: describir e identificar bien por qué votar al PP es útil; las fortalezas de los populares frente a los demás partidos; qué tipo de relación quiere mantener el PP con los demás partidos; y qué mensaje ofrece el 26-J de cara al futuro y al hipotético nuevo Gobierno.

20 millones de empleos

Todo ese esquema se resume en realidad en una sola idea. Para el PP solo su candidato, Rajoy, representa la seguridad, la credibilidad, la estabilidad, la experiencia y la certidumbre de que se pueda mantener en España una senda de políticas económicas que garantice llegar antes y mejor a la meta del 20/20, es decir, de crear 20 millones de empleos para el 2020. Fue el mismo mensaje que se intentó sin demasiado éxito para el 20-D. La novedad, ahora y para el PP, es que las advertencias sobre los riesgos que podrían significar los rivales extremistas o novatos ya no son teóricas sino que se han podido apreciar durante estos cuatro complejos y convulsos meses de reuniones y negociaciones frustradas-.

El objetivo de la campaña del PP con todas esas referencias y avisos es volver a aglutinar en torno a sus siglas y sus candidatos a todos los votantes moderados, que creen que son la mayoría del electorado. Entre ese voto moderado a concentrar sí se incluye a los electores que abandonaron al PP el 20-D para optar y probar con Ciudadanos y Albert Rivera, al que ahora algunos dirigentes populares, como este mismo martes Fernando Martínez Maillo hizo en una entrevista en la SER, califican como partido de centro izquierda para escorarlo y ganar ese espacio estratégico en disputa.

Rita Barberá declara y sobre Granados: "El que la hace la paga"

Javier Casqueiro

El PP informó este martes, primero en una entrevista en la SER y luego tras la reunión de su comité de dirección, de que el pasado 3 de mayo su histórica exalcaldesa en Valencia Rita Barberá declaró ante el comité de derechos y garantías que está instruyendo el expediente de investigación interno sobre la actuación del grupo municipal en esa ciudad con el caso Taula. Han declarado ya los nueve ediles, pero faltan los asesores. La información la adelantó el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez Maillo, primero en la SER y luego la ratificó el vicesecretario de Sectorial, Javier Maroto, tras el comité de dirección con Rajoy.

Javier Maroto fue otra vez contundente, pero genérico en sus respuestas sobre los diversos casos de corrupción que afectan al PP. Dijo en general y al parecer con el respaldo expreso de Rajoy en la reunión que en el PP hay unanimidad en la lucha contundente contra la corrupción "y el que la hace la paga", aunque sí admitió que no existe la misma "uniformidad" sobre cómo se condenan esos escándalos ni qué tipo de palabras se usan para combatirlos. Esa salida le sirvió a Maroto para responder a las preguntas en público y en privado sobre Rita Barberá y la resolución del expediente interno y sobre las revelaciones conocidas hoy del sumario sobre el caso Púnica en Madrid y las implicaciones de exdirigentes como Francisco Granados. Maroto reclamó en el caso de Barberá que se espere a conocer el resultado final de la investigación interna. Granados ya fue expulsado preventivamente del PP y sigue en la cárcel.

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