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Podemos recupera el espíritu fundacional para volver a las urnas

Errejón ve todavía opciones de pacto si el PSOE cede, pero el líder de la formación avisa: “Nos quisieron domesticar”

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y Pablo Echenique, secretario de Organización, este sábado en Barcelona. / Atlas

La dirección de Podemos ha iniciado de nuevo la carrera electoral tras dar por cerradas las negociaciones con el PSOE y Ciudadanos. Su decisión, que ya está tomada a falta del previsible voto de las bases en contra del pacto de Pedro Sánchez y Albert Rivera, exige, no obstante, un paso previo. La cúpula del partido necesita, para iniciar formalmente la precampaña con el espíritu fundacional intacto, legitimarse y reforzar su posición ante los simpatizantes y cargos electos.

Como ha ocurrido en las últimas semanas, los dos principales líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, dijeron este sábado algo con un fondo parecido y un estilo distinto. El secretario general, acompañado de Pablo Echenique, nuevo responsable de Organización, se reafirmó ante los círculos del partido en un acto celebrado en Barcelona.

“Nosotros no nos vamos a vender”, advirtió Iglesias, acusando a las demás fuerzas políticas y a las “oligarquías” de intentar “normalizar” y “domesticar” a Podemos. Su número dos, Errejón, opinó que aún “quedan condiciones para un Gobierno de cambio” y urgió al PSOE a “decidirse” y a romper su acuerdo con Ciudadanos. También Errejón dejó claro que su partido no está dispuesto a unirse a un pacto a tres bandas. “A nosotros la gente no nos ha votado para maquillar las políticas de siempre”, dijo en Pamplona, donde participó en una reunión interparlamentaria de Podemos y se reunió con la presidenta de Navarra, Uxue Barkos. En esa comunidad Podemos selló, tras las autonómicas, un pacto con Geroa Bai, EH Bildu e Izquierda-Ezkerra.

Nuevas elecciones

La formación emergente se prepara ya para nuevas elecciones y pretende hacerlo, como demostró Iglesias, fiel a sus postulados iniciales. El líder del partido y Echenique fueron recibidos por un mensaje inequívoco, coreado por los asistentes a la cita de Barcelona: “Que no, que no, que no queremos pacto”. Iglesias arrancó: “No sabéis lo que necesitaba esto”. “A veces es necesario bajar con tu gente, con los militantes, [para ver] una cosa que hemos logrado mantener durante estos meses”, afirmó.

El pasado 20 de diciembre Podemos y sus confluencias entraron en el Congreso con 69 diputados, aunque los cuatro representantes de Compromís se integraron finalmente en el Grupo Mixto. Han pasado casi cuatro meses de choques, negociaciones, simulacros de diálogo y tensiones internas que llevaron a la destitución del secretario de Organización Sergio Pascual y al distanciamiento entre Iglesias y Errejón. El balance del líder de la formación fue este sábado muy claro: “No somos como ellos, y yo no estoy dispuesto a que Podemos se convierta en lo que quieren los adversarios de la gente”.

“Durante estos días”, prosiguió Iglesias, “han querido domesticarnos y normalizarnos, han pensado que nos podíamos convertir en ellos, que la lógica de la Junta de Portavoces, de las negociaciones, del ‘yo te doy y tú me pides’, podía contar con el beneplácito de las oligarquías”. Según el secretario general, Podemos mostró voluntad de diálogo, pero no está dispuesto a quedarse en la oposición sin una contrapartida. Salvo sorpresas, Podemos quiere ir a elecciones.

“Tenemos que estar preparados para lo que venga”, señaló Iglesias en alusión a un nuevo proceso electoral del que ningún partido quiere parecer responsable por no haber logrado un acuerdo. “Sabíamos que gobernar es difícil, muchos nos dijeron que lo más cómodo en última instancia era pasarnos a la oposición. Nosotros no nos presentamos a las elecciones para estar en las cómodas bancadas de la oposición”, avisó. El mensaje, una suerte de actualización del “asalto a los cielos” de la asamblea fundacional de Podemos, refleja el objetivo de Iglesias: volver a competir con el PSOE, que pasa de la condición de hipotético aliado a la de principal adversario electoral.