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El juez imputará al ‘Pequeño Nicolás’ por usurpación

Gómez Iglesias será citado por el viaje a Ribadeo en el que se hizo pasar por enviado de Zarzuela

El 'Pequeño Nicolas'
Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como El Pequeño Nicolás, en una imagen de archivo.

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid, Arturo Zamarriego, citará a declarar en los próximos días a Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como el Pequeño Nicolás, acusado de tres delitos: usurpación de funciones, falsificación de documentos y cohecho. La citación tiene que ver con el viaje a Ribadeo (Lugo) en el que el joven se hizo pasar por enviado de la Casa del Rey y el Gobierno para organizar una comida con el empresario Jorge Cosmen.

Según ha sabido EL PAÍS, el juez avanza en la instrucción de la primera pieza, relacionada con el viaje a Ribadeo en agosto de 2014, y mantiene abiertas otras dos por las que se le investiga por presunta estafa y falsedad.

La instrucción avanza más lento de lo normal debido a la falta de medios de la comisión judicial y a la “falta de colaboración” de la Dirección General de la Policía. Así lo ha puesto de manifiesto el comisario que dirige la investigación, Marcelino Martín Blas, en varios escritos que constan en el sumario.

Gómez Iglesias deberá acudir al juzgado en calidad de investigado (antes imputado), junto a los policías municipales Jorge González Hormigos y Felipe Gallego Santos, y varios conductores. Los hechos investigados se refieren al viaje que realizó el imputado a la localidad lucense de Ribadeo, en agosto de 2014, para reunirse con el empresario asturiano Jorge Cosmen (grupo Alsa).

Tal y como consta en el sumario, el chico organizó una comida en el restaurante San Miguel de Ribadeo con Jorge Cosmen, con el que se puso en contacto haciéndose pasar por enlace entre la Casa del Rey y la Vicepresidencia del Gobierno. Además, llamó en nombre de la Zarzuela al dueño del restaurante y al propio alcalde de la población asegurando que a la comida asistiría el rey Felipe y que habría que cortar el tráfico y asegurar lugares para los escoltas.

El Pequeño Nicolás apareció ese día solo en Ribadeo, con una caravana “oficial” de tres coches de alta gama (Audi y BMW) y alguna moto de escolta. Formaban parte del cortejo varios policías municipales y conductores oficiales de Madrid, a los que también se les investiga por cohecho.

Tras su detención unos meses después, por una denuncia de la Vicepresidencia del Gobierno, se encontraron en su domicilio de Madrid numerosos documentos con membrete de la Casa del Rey, departamentos del Gobierno y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Según el sumario, estos documentos estaban falsificados y eran utilizados por el acusado para realizar sus actividades con empresarios y políticos, a los que hacía creer que actuaba en nombre de esas instituciones. En la segunda pieza abierta, que se encuentra en situación de secreto del sumario, se le investiga por varios intentos de estafa y falsedad en documento.

Libertad con cargos

El juez acusa a García Iglesias de usurpación de funciones públicas, falsificación de documentos y cohecho impropio. El joven se encuentra en libertad con cargos desde hace más de un año.

Según la investigación, el acusado tenía, además de documentos con falsos membretes oficiales, tarjetas de identificación de aparcamiento del CNI y otros documentos falsos que fabricaba y fotocopiaba en un centro de negocios del barrio de Princesa de Madrid.

El delito más grave del que se le acusa es el de cohecho impropio, por el que la fiscalía podría pedir entre dos y cuatro años de prisión. La comisión judicial trata de probar que Gómez Iglesias realizó pagos a varios policías municipales de Madrid para que le dieran apoyo y utilizaran material oficial, que cogían del almacén municipal de la calle Montalbán de Madrid. Con ese material se simulaba una caravana oficial en sus desplazamientos para perpetrar sus engaños.

En el sumario constan mensajes de móvil en los que El Pequeño Nicolás, pide determinados servicios a los policías y les ofrece “lechugas” (presuntamente billetes de 100 euros) a cambio de su ayuda. En el rastreo de las cuentas del acusado se han detectado diversos pagos que están siendo investigados, así como un ingreso de 100.000 euros cuyo origen no está identificado.