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Fallece el exembajador español en Irak Ignacio Rupérez

El diplomático, al frente de la legación en Bagdad entre 2005 y 2008, tenía 72 años

Ignacio Rupérez, durante una entrevista con EL PAÍS en su casa de Madrid.
Ignacio Rupérez, durante una entrevista con EL PAÍS en su casa de Madrid. BERNARDO PÉREZ

El exvicepresidente del Comité Hispano-Americano y exembajador de España en Irak Ignacio Rupérez ha fallecido a los 72 años en Madrid tras una "larga enfermedad", según informaron hoy fuentes familiares. Rúperez, diplomático y embajador español en Irak (2005-2008), murió el jueves pasado por la noche en un hospital de Madrid a consecuencia de una enfermedad que le aquejaba desde hace tiempo, indicaron las mismas fuentes.

En 2003 fue nombrado vicepresidente del Comité Hispano-Americano, cargo que ocupaba cuando el 3 de junio de 2005 fue designado embajador en Irak, el primero en el país en 14 años, aunque no pudo incorporarse a su destino hasta diciembre de ese año.

Se encargó de la reapertura de la Embajada española, cerrada desde 1991 cuando se produjo la primera guerra del Golfo, y de restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países. Rupérez fue licenciado en Derecho y Periodismo, ingresó en 1980 en la carrera diplomática y realizó el curso en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional.

En su última entrevista en EL PAÍS, publicada en 2008, Rupérez afirmó que el conflicto de Irak era más complicado que el de Vietnam. "Desgraciadamente Irak es más complicado que Vietnam. En Vietnam había dos actores: el Norte y el Sur. En Irak hay muchas más piezas. El conflicto se ha comparado también con la guerra civil y la descolonización de Argelia, e incluso con la guerra civil de Líbano y la crispación entre sus comunidades, pero pienso que el problema iraquí les supera en dificultades y enredos", opinaba.

Con respecto a la solución para ese país, consideraba que sería "muy lenta, a muy largo plazo". "Irak es hoy un país desajustado, que ha estallado en pedazos, en donde el problema étnico, el social, el religioso y el de una criminalidad pura y dura se superponen y desarticulan. Recomponerlo es casi imposible. Irak es un drama humano y un problema internacional que rebasa ampliamente los límites del país".