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La vuelta atrás de los refugiados

El Gobierno constata en las últimas semanas varios intentos de pequeños grupos de sirios de cruzar la frontera de Melilla para regresar a Marruecos

Una refugiada siria, con ropas marroquíes, intenta entrar a Melilla
Una refugiada siria, con ropas marroquíes, intenta entrar a Melilla por el paso fronterizo entre España y Marruecos.

La frontera volvió a frenar sus sueños. A casi 20 refugiados sirios, que se adentraban a principios de diciembre en el paso que separa España de Marruecos, un grupo de agentes les dijo que no había sitio para ellos al otro lado de la verja. Que su camino había acabado ahí: en "tierra de nadie", en esos metros sin dominio claro entre los puestos policiales de cada país. Así que, a su pesar, regresaron al punto de partida: a Melilla, a esa localidad donde permanecen bloqueados. A ese país que quieren abandonar, pero del que no consiguen marcharse. A ese lugar donde pensaron que encontrarían un futuro y que se ha convertido, pasados los meses, en su particular prisión: España.

Mientras miles de compatriotas suyos recorren el trayecto contrario, varios pequeños grupos de refugiados sirios han tratado en las últimas semanas de dejar Melilla y acceder a Marruecos, según confirma la delegación del Gobierno de la ciudad autónoma, que detectó el pasado jueves uno de estos últimos intentos de salida. Entonces, los solicitantes de asilo fracasaron. La policía del país africano les cortó el paso.

"Sabemos que ha ocurrido ya en varias ocasiones. Marruecos no les deja entrar, por lo que vuelven a atravesar el control español y regresan a Melilla", explica el Gobierno, que afirma que aún "desconoce" por qué tratan de abandonar España estos extranjeros. Eso sí, apunta que ha encargado un informe al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde viven más de un millar de personas y donde la mayor parte son sirios.

ONG y colectivos sociales presentes en la ciudad sí tienen claro, en cambio, las razones que llevan a estos solicitantes de asilo —con niños— a dar marcha atrás en su proyecto europeo. "Son gente que lleva tres o cuatro meses bloqueados en Melilla, sin poder cruzar a la Península. Personas que están hartas y que se han quedado sin recursos", apunta José Palazón, de Prodein. En esa línea insiste Antonio Zapata, abogado de la localidad y miembro de la Subcomisión de Extranjería del Consejo General de la Abogacía: "Se trata de familias numerosas que estuvieron viviendo, antes de llegar aquí, en otros países donde sí tuvieron la posibilidad de encontrar trabajo".

Las deficiencias del sistema de acogida

Situación del CETI. Las ONG denuncian desde hace años el continuado estado de saturación de esta instalación, donde viven familias de sirios con sus hijos. El centro, con capacidad para 488 personas, ha llegado a acoger a más de 1.500.

Tratado de Dublín. Alemania anunció en verano que suspendía temporalmente este acuerdo de la UE, que obliga a los solicitantes de asilo a pedir protección en el primer país que pisan. El Gobierno de Merkel ya ha dicho que volverá a aplicarlo. "Hay algunos [que salen de Melilla] que quieren entrar por otro lado", apunta Palazón.

Parálisis. El plan de Bruselas para reasentar a los asilados llegados a Grecia e Italia, así como a los que aún se encuentran fuera de la UE, obliga a España a acoger a casi 18.000. Hasta ahora solo llegaron 12.

Por ahora, continúan estas organizaciones, son solo casos aislados. Familias puntuales que, "desesperadas" tras meses "estancadas", creen que no tendrán la oportunidad de rehacer su vida en España. Que les será más fácil hallar un empleo en Tánger, por ejemplo. "Hace falta analizar esos grupos, pero no se trata de un patrón establecido", matiza Acnur, la agencia de refugiados de la ONU. "No responden a una tendencia común de los asilados", insiste Zapata. Pero eso sí, añade de inmediato el abogado, este nuevo fenómeno evidencia de nuevo las deficiencias del sistema de acogida español.

Pese a que la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) destaca que el traslado a la Península se ha agilizado en los últimos meses, multitud de refugiados sirios aún se quedan bloqueados durante meses en esta ciudad autónoma tras solicitar asilo —hasta hace poco el Gobierno interpretaba que no podían cruzar el Estrecho hasta que se resolviera su expediente—. "A las personas que entran por Ceuta y Melilla no se les documenta. Como mucho se les entrega una especie de tarjetita verde que dice que son residentes del CETI. Y eso les impide la circulación hacia la Península", denunció la senadora Maribel Mora (Podemos), durante una sesión en la Cámara Alta el pasado octubre.

La crisis del Mediterráneo y la guerra de Siria ha disparado la llegada de refugiados. España ha pasado de recibir 2.588 peticiones de asilo en todo 2012 a registrar 10.295 solo entre enero y septiembre de este año, según Eurostat. Tal y como habían vaticinado las ONG, este alza se tradujo en retrasos de hasta cuatro meses para poder solicitar asilo en las oficinas del país: existen más de 13.480 expedientes pendientes, según las cifras que maneja la UE.

Acnur recalca también que muchos refugiados han llegado al país solo como una etapa más de su viaje hacia el centro y norte de Europa. "En 2013, de 4.513 solicitudes, por el reglamento de Dublín [que obliga a pedir protección en la primera nación que se pise] nos devolvieron a 3.567 demandantes de asilo. Precisamente, porque habían empezado a tramitar la solicitud en España. Y, en 2014, de 5.952, nos devolvieron a 5.052", detalló Mora.

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