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Los partidos endurecen sus ataques ante lo apretado del resultado

Rajoy insinúa un conato de crítica directa a su teórico gran rival, Pedro Sánchez

Ciudadanos y Podemos vuelcan sus acometidas contra el líder socialista

Mariano Rajoy en un mercado de Palma de Mallorca
Mariano Rajoy, el miércoles en un mercado de Palma de Mallorca.

El apretado resultado electoral que pronostican las encuestas, el enorme volumen de indecisos en disputa (40%) y los igualados debates entre tres de los principales candidatos han provocado en las últimas horas un recrudecimiento de la campaña con ataques más duros entre los aspirantes. Hasta el presidente Rajoy insinuó un conato de crítica directa a su teórico gran rival, el socialista Pedro Sánchez, aunque el miércoles rebajó el tono porque se reserva para el cara a cara del lunes. Ciudadanos y Podemos vuelcan sus acometidas especialmente contra el líder socialista en la búsqueda de la segunda posición.

La gran encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) conocida la semana pasada y los tracking (seguimientos) diarios que manejan los grandes partidos reflejan un escenario de tal igualdad, especialmente por la segunda posición y la corta distancia con el primero, que han desatado los nervios, dando lugar a alusiones personales muy directas entre muchos dirigentes de distintos partidos, hasta el punto de que en la recta final de la campaña las descalificaciones han tomado protagonismo frente a las propuestas.

No es habitual escuchar al líder del PP, Mariano Rajoy, pedirle expresamente al PSOE que se serene y reflexione sobre cómo debe reorganizarse en el futuro tras el 20-D. Los desprecios de Rajoy no suelen ser tan evidentes. Son más por incomparecencia o dejación. El miércoles, en Palma, se detuvo unos minutos con los periodistas que siguen su caravana y les aclaró que no quería meterse “en líos de nadie” cuando minusvaloró el actual liderazgo de Sánchez. Pero ya le había dirigido con sorna la andanada.

El presidente sí ha empezado ya a preparar bien su duelo con Sánchez porque quiere que se vea claro quién es más presidenciable. Pero esa misma es la gran baza que se reserva el líder del PSOE, que también quiere que quede despejado el lunes que él es la única alternativa de cambio real a Rajoy. El presidente también mencionó el miércoles que puede haber sorpresas el 20-D. Y en este caso se refirió enigmático a los datos que les ofrecen sus sondeos de seguimiento diarios de la situación que les ubican ahora en torno al 28% de los votos y casi ocho puntos por encima de un supuesto triple empate de cerca del 20% de las papeletas en el que el PSOE estaría peleando la segunda posición con Ciudadanos y Podemos.

Ese reparto, que el CIS no consagra exactamente porque deja a Podemos más lejos de PSOE y Ciudadanos, explica muchos de los cambios de estrategia de los grandes partidos y los ataques muy precisos que ha sufrido especialmente Sánchez. En el segundo debate del pasado lunes se constató una mayor virulencia de Pablo Iglesias y Albert Rivera contra el líder del PSOE que contra Soraya Sáenz de Santamaría, excepto en el capítulo de la corrupción. Esa misma noche Iglesias expresó varias veces su coincidencia en determinados asuntos con Sánchez para apuntillar a continuación su pena porque ya no mandase demasiado en el PSOE. Esa misma idea la repitió el miércoles y la recogió de manera muy parecida el candidato de Ciudadanos.

Rivera se agarró incluso a la figura emblemática para los socialistas de Felipe González para contraponerla a Sánchez, al que ven más debilitado tras los debates y contra el que dirigen todas sus baterías para arrebatarle su posición y pugnar por el voto útil que pueda arrastrar el que sea visto como la alternativa a Rajoy.

“González construyó un buen edificio, que gobernó España durante muchos años, que trajo igualdad, bienestar y nos metió en la Unión Europea. Pero entre el señor Zapatero y el señor Sánchez están dejando el edificio en ruinas. Los que se dividen entre Pedro Sánchez, Susana Díaz, Felipe González y compañía, no van a tener un proyecto común, porque tienen 17”, remachó el miércoles en Granada Rivera. El líder de Ciudadanos, sin embargo, no es tan contundente contra Rajoy, al que sí dedicó algunas ironías por su ausencia del debate y del que se limita a agradecer primero y luego a apostar porque su carrera política de 34 años en todo tipo de cargos ha llegado a su fin.

Soraya o el plan b

El mensaje de que Sánchez “está débil” lo ha recogido también la vicepresidenta, que relevó a Rajoy en el debate, y a la que se sitúa como beneficiaria de un plan b para sustituir a su número uno si Ciudadanos así lo exige tras el 20-D. Santamaría comentó el miércoles en RNE: “No le veo bien porque es rehén de sus decisiones erróneas y los pactos le han pasado factura”. Iglesias, por su parte, también quiere aprovechar el momento “complicado” de Sánchez para menoscabarle personalmente y atraer una porción de votantes del PSOE. El miércoles se atrevió a aconsejar a los socialistas que llevasen otras figuras a los debates: “El PSOE está atravesando una situación difícil. Hubiera sido mejor que a debatir fuera Susana Díaz o González”. Algunos de los principales dirigentes de Podemos también llevan días tratando de debilitar a Sánchez. Íñigo Errejón afirmó en Palma que es una “calamidad” para los socialistas y Pablo Echenique señaló: “Escucho a Sánchez perder los papeles en un mitin tras el debate con Pablo y alucino… No sé qué puede provocar tantos nervios ante la perspectiva de que a Podemos le pueda ir bien”.

El PP: “Rivera no puede ser todo el Consejo de Ministros”

NATALIA JUNQUERA

Aunque el PP mantenga que su único rival es el de siempre, el PSOE, y que “lo importante” es el debate con Pedro Sánchez del próximo lunes, en el partido saben que quien les muerde votos es Ciudadanos y ahí están centrando sus ataques. Porque la indecisión, que es donde habitan los descontentos con el bipartidismo, supera el 40%, y porque su electorado no duda entre Rajoy o Sánchez, sino entre Rajoy o Rivera.

El candidato del PP, que dice haberse guardado algún anuncio para los próximos días, nunca le cita por su nombre, pero es, sobre todo, al líder de Ciudadanos al que se refiere cuando habla de los “experimentos”, y de esos partidos nacidos “hace un cuarto de hora” en los que solo se conoce a una persona: el líder.

El PP centra su estrategia en la formación de Rivera. Frenando la fuga, con una “plataforma de conversión” presentada por Javier Maroto el lunes, y tratando de dirigir a los indecisos, con un comparador de programas. Este contrasta las propuestas de seis partidos, pero cuando Andrea Levy lo presentó el miércoles se dirigió sobre todo a uno. “Votar al PP y Ciudadanos no es lo mismo”, dijo. ¿Quién es su número dos? Debería saber el señor Rivera que no se puede sentar en todas las sillas del Consejo de Ministros”.

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