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Inhabilitado para conocer secretos por su militancia “de clase, anticapitalista”

El CNI niega de nuevo a un sindicalista de Navantia el acceso a información clasificada

Xaquín García Sinde, sindicalista de CC OO
Xaquín García Sinde, sindicalista de CC OO.

Militar en “organizaciones y grupos cuyos ideales defienden una estrategia revolucionaria: de clase, anticapitalista e internacionalista” es motivo suficiente para no obtener la Habilitación Personal de Seguridad (HPS), que permite el acceso a información confidencial, reservada o secreta. Así lo argumenta el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general Félix Sanz, en la resolución en la que, por segunda vez, deniega la HPS a Xaquín García Sinde, ingeniero técnico de la empresa pública Navantia y sindicalista de Comisiones Obreras.

El director del servicio secreto reconoce que la participación en organizaciones revolucionarias o anticapitalistas es “lícita”, como no podría ser de otra forma, pues se trata de asociaciones legales, pero agrega que “se considera discordante con la protección de la información clasificada que el Ministerio de Defensa cede a la industria para sus desarrollos armamentísticos”. En su opinión, esta discriminación por razones ideológicas no constituye una vulneración de derechos constitucionales, en la medida en que la obtención de la HPS no sería un derecho, sino una concesión discrecional basada en la confianza.

Ya en julio de 2014, el CNI denegó la habilitación de seguridad al sindicalista citando un apartado de la normativa según el cual quedaban excluidos de la misma quienes hubieran demostrado “de obra o palabra, falta de honradez, deslealtad, falta de fiabilidad, no ser de confianza o indiscreción”. García Sinde recurrió a la Audiencia Nacional, quien le dio la razón, alegando que el director del servicio secreto debía proporcionar “al menos un mínimo de datos sobre las razones de su negativa”, para que el afectadado pudiera recurrir la decisión y a los tribunales verificar que “se ajusta a la legalidad”.

Eso es lo que ha hecho ahora el general Sanz, con una resolución en la que, tras alegar que su militancia revolucionaria y anticapitalista “constituye una vulnerabilidad”, argumenta que, además, “ha incurrido en una clara y expresa falta de discreción” al revelar a los medios de comunicación el contenido de la primera resolución en la que se le denegaba la HPS , que fue anulada por los tribunales, ya que la misma estaba clasificada como “de difusión limitada”.

García Sinde denunció desde un principio que era víctima de una “persecución ideológica”, ya que en los 35 años que lleva trabajando en los astilleros militares nunca ha sido amonestado ni expedientado. Además de miembro del Comité de Empresa de Navantia, ha formado parte de la Ejecutiva de CCOO de Galicia y fue candidato de IU al Congreso por A Coruña en las elecciones de 2008.

El sindicalista considera que la negativa a concederle la HPS, incluso en su grado más bajo, el de confidencial, le perjudica en su trabajo, pues le impide acceder a puestos en los que se maneja este tipo de documentación. Fuentes del CNI insisten en que no se trata de un derecho y recuerdan que la normativa que regula su concesión se deriva de los compromisos internacionales asumidos por España para el intercambio de información clasificada.

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