Rajoy y Sánchez acuerdan seguir juntos contra el secesionismo

El líder del PSOE respalda las medidas aprobadas por el Gobierno para defender con "proporcionalidad" la legalidad constitucional

Foto: reuters_live | Vídeo: Claudio Álvarez

El presidente Mariano Rajoy y el líder de la oposición, Pedro Sánchez, quieren seguir juntos en su respuesta al desafío independentista, al menos hasta las elecciones del 20 de diciembre. El candidato socialista respaldó este martes en La Moncloa todas las medidas que adopte el Gobierno "con proporcionalidad" para mantener la legalidad y la unidad de España. Sánchez prefiere obviar las discrepancias aunque advierte de que tras las elecciones su prioridad será buscar una “solución política” al problema de "ruptura de la convivencia" en Cataluña.

En el tercer encuentro en La Moncloa entre el presidente Rajoy y el líder socialista sí hubo comparecencia posterior en público del candidato socialista y, además, con las salvaguardas y detalles institucionales que solo se conceden al líder de la oposición. Fue Sánchez el que llamó el pasado 27 de octubre a Rajoy para proponerle un encuentro, que derivó en comida discreta y luego en una ronda con los demás partidos constitucionalistas para pactar una estrategia común frente al secesionismo.

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Tras aquellas charlas, ambos acordaron mantener "todos los canales de comunicación abiertos" y pactar previamente todos los pasos a dar en la respuesta administrativa, legal y política al reto soberanista. Los dos dirigentes han hablado estos días pasados por teléfono y, tras su conversación de una hora de este lunes, volvieron a coincidir en los puntos principales de la réplica que en estos momentos debe dar el Estado, no solo el Gobierno, "en defensa de la legalidad y la Constitución", como resumió Sánchez en su rueda de prensa posterior a la cita.

La Moncloa reservó ayer todo el protagonismo de la respuesta conjunta a Sánchez, al que se cedió el espacio habitual en el que comparece el presidente, y se evitó la presencia ante los medios de comunicación de algún representante gubernamental. La coincidencia con el diagnóstico que ofreció Sánchez fue total y además se consideró que el presidente poco nuevo tenía que añadir a lo expresado el lunes en Béjar (Salamanca) en su declaración institucional.

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Lo importante este martes era la sintonía con el principal candidato rival para presidir el Gobierno de España tras las elecciones del 20-D.

Ni La Moncloa ni Sánchez quisieron anticipar próximos movimientos juntos ni cómo responderán a hipotéticos nuevos desafíos o incumplimientos por parte del Gobierno o el Parlamento catalán a los mandatos y sentencias incluso del Tribunal Constitucional. El líder socialista respondió de una forma parecida a Rajoy cuando fue interrogado por cómo reaccionarán a esos futuribles actos de desobediencia: "No anticipemos acontecimientos; tiempo al tiempo".

Sánchez subrayó que, en este momento, respalda el recurso de inconstitucionalidad que el Ejecutivo aprobará previsiblemente este miércoles en un Consejo de Ministros extraordinario, con el dictamen acordado este martes por unanimidad del Consejo de Estado.

El presidente del Gobierno acudió este martes por la noche a La Zarzuela para explicarle al rey Felipe VI estas medidas, sus acuerdos con Sánchez y otros partidos constitucionalistas y que hoy firmará el recurso. El Ejecutivo espera y tiene conocimiento de que el Tribunal Constitucional se reunirá con urgencia mañana, jueves, para acordar de entrada la admisión a trámite de ese recurso, que debe paralizar el proceso.

En esa hoja de ruta trazada por el Gobierno, hablada con el PSOE y otras fuerzas, no hay discrepancias. Sánchez sintetizó su posición en tres palabras: "Unidad, legalidad y política". El candidato socialista también entiende, como el presidente Rajoy, que en este punto no hay otra opción que ser incluso "severos", aunque con "proporción", en la exigencia de que la ley se cumpla. Los matices se dejan para después de las elecciones.

La solución política

Sánchez enfatizó que le había expresado a Rajoy su convencimiento de que tras las próximas elecciones habrá que poner en marcha con prioridad "una respuesta política a un problema político de convivencia en Cataluña". La interpretación de esa solución política es diferente. El secretario general del PSOE recordó, eso sí, que su partido defiende una reforma constitucional "abierta" para escuchar y negociar las propuestas de todos, pero "aprobada por todos, los catalanes y españoles, y que luego derive en una reforma del Estatuto de Cataluña".

Rajoy no tiene tan claro la salida al problema ni la necesidad de una reforma de la Constitución; pero si el PSOE la propone, la estudiará y planteará sus alternativas.

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