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El PSOE propone un impuesto del 35% para las empresas defraudadoras

Los socialistas incluyen en su programa económico para las generales un mínimo común en el impuesto de Sucesiones y en el de Patrimonio.

Jordi Sevilla, responsable de Economía e Innovación del equipo de expertos del PSOE
El responsable de Economía e Innovación del equipo de expertos del PSOE, Jordi Sevilla. EFE

El programa económico del PSOE para las generales, que se presenta este jueves, prevé la creación de "un impuesto sobre la detracción de rentas que gravaría con un tipo del 35% los beneficios que las empresas sustraigan del control tributario mediante esquemas de planificación fiscal agresiva". Es decir, los socialistas pretenden gravar con un 35% el beneficio que las empresas logren mediante ingeniería fiscal.

El plan estratégico con el que el PSOE se presenta a las generales del próximo 20D, diseñado por el ex ministro Jordi Sevilla, apuesta por una ambiciosa reforma fiscal para simplificar el sistema tributario, dotarlo de más progresividad --que los que más tienen paguen más-- y desplazar, en parte, el peso de los impuestos desde la renta hacía la riqueza y el uso de los recursos naturales finitos.

Los socialistas observan que el IRPF es la principal fuente de recaudación. Los asalariados españoles son los que cargan con el mayor peso de impuestos. Y las grandes fortunas tienen a su disposición mecanismos fiscales para eludir la factura fiscal. Por eso, los socialistas plantean recuperar el impuesto sobre patrimonio, suprimido por Zapatero. Bajo el argumento de que las familias más pudientes lo esquivaban trasladando a sociedades interpuestas su patrimonio.

En este sentido, los socialistas planean elevar el control sobre las SICAV, las sociedades patrimoniales. Para ello establecerán un porcentaje de participación máximo para cada inversor, para tratar de limitar el uso de testaferros. Además, estudiarán la fijación de un periodo de permanencia máximo de las plusvalías acumuladas sin que tributen. Pero sobre todo, aspiran a dar más competencias a la Agencia Tributaria para inspeccionar a estas sociedades, que actualmente están bajo el control de la CNMV.

Otra de las medidas para combatir los desequilibrios tributarios propuestos por el PSOE consiste en subir los impuestos a las grandes empresas mediante el establecimiento de un tipo mínimo del 15%. Actualmente los grandes grupos empresariales pagan por este impuesto apenas el 6% de los beneficios de 2013, según la última memoria de recaudación tributaria. El tipo nominal del impuesto ha bajado este años del 30% al 28% y está previsto que en 2016 sea del 25%. El sistema tributario ofrece una amalgama de deducciones y beneficios fiscales que permiten a los grupos consolidados minimizar su factura fiscal. Un pequeño porcentaje que contrasta con el impuesto real que pagan el resto de las empresas por su resultado contable (15% de media), incluidas las pymes. O con el tipo medio de retención a asalariados (16,7%).

Dentro de esa estrategia tributaria, el PSOE pretende "reformar de manera integral la tributación de la riqueza para acabar con la actual descoordinación entre el IRPF, impuesto de sociedades, impuesto de Patrimonio y sucesiones y donaciones, que impide gravar adecuadamente la riqueza, dando lugar a una doble no tributación que permite que determinadas grandes fortunas y patrimonios no contribuyan de forma justa al sostenimiento de los gastos públicos, según se desprende del programa económico del PSOE.

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