Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El pederasta detenido hacía contratos con los menores para coaccionarlos

Los investigadores atribuyen al hombre, residente en Alcoi (Alicante), abusos sexuales a una veintena de niños desde hace más de 15 años

Dos agentes se llevan detenido al supuesto pederasta.

"¿Qué quieres a cambio de besitos? Y entonces el niño escribía de su puño y letra: Una videoconsola". Uno de los agentes de la Policía Nacional encargado de detener a un hombre de 54 años por abusar de más de 20 menores parafrasea uno de los contratos con los que se topó durante el registro del domicilio del implicado. Esta detención, practicada el Alcoi (Alicante) el pasado 7 de octubre, puso fin a más de 15 años de abusos, según las pesquisas. La denuncia de una de las víctimas cortó estas prácticas unos días antes del cumpleaños del detenido, que pensaba invitar a una veintena de menores.

Algunas de sus tretas para atraer a las víctimas eran las golosinas, hacerse pasar por una chica, enseñarles a su perro en parques o invitarles a jugar a la videoconsola. El detenido utilizaba en ocasiones una especie de contrato redactado a mano, cuyas copias han encontrado agentes de la policía en su domicilio, para justificar el abuso a los menores y coaccionarlos. En el texto se plasmaban los deseos de ambas partes. Él exigía episodios de tipo sexual, con frases como "¿qué quieres a cambio de besitos?", parafrasea uno de los agentes, que considera esta operación como una de las más duras de su carrera. Los menores le pedían videoconsolas, videojuegos o teléfonos móviles.

El arresto se realizó el 7 de octubre, días después de que una de las víctimas denunciara por primera vez la situación y alertara de la organización de la fiesta de cumpleaños del detenido. Se le imputan delitos de abusos y agresiones sexuales a menores, acoso sexual, exhibicionismo y provocación sexual, explotación sexual y corrupción de menores y contra la salud pública.

Su plan de actuación ha ido cambiando notablemente con el paso del tiempo, según fuentes de la investigación. En los noventa, el supuesto pederasta comenzó a captar menores a través de equipos de radioaficionado, de moda en la época. Una vez que se extendió el uso de Internet, se hacía pasar por una chica de la edad de las víctimas. Utilizaba programas para chatear y conseguir que los menores le facilitaran fotografías o vídeos de contenido sexual. También contactaba con sus víctimas en la calle, en zonas de afluencia infantil, como parques. En estos casos empleaba distintos métodos para ganarse su confianza: enseñándoles a su perro, regalándoles golosinas o dinero o invitándoles a merendar o a jugar con la videoconsola para conseguir que fueran a su domicilio.

El hombre contaba con un colaborador bajo amenaza, también menor de edad, que le ayudaba en algunas ocasiones a conseguir nuevas víctimas. Cuando lograba que los menores fueran a su domicilio, les entretenía con la videoconsola para después enseñarles películas pornográficas y, en un contexto de bromas, les pedía que se desnudaran, llegando a ofrecerles dinero por ello. Según pasaba el tiempo, les exigía actos sexuales más explícitos. Si los menores no aceptaban la proposición, les amenazaba con contarles lo sucedido a sus padres. Los investigadores aseguran que llegó a utilizar la violencia para conseguir su objetivo.

La investigación, que continúa abierta, ha sido realizada por agentes de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de Alcoi, en colaboración con el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Comisaría de Alicante.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información