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El PP tira de la bandera de España para frenar a los soberanistas

Los populares enarbolan los símbolos patrióticos para cerrar la campaña en la que se presentan como únicos garantes de la unidad

El expresidente de Francia Nicolás Sarkozy en el mitin.

El PP ha enarbolado el sentimiento patriótico español para poner el broche a una campaña muy tensada y centrada en la independencia de Cataluña. Los populares han querido sacar rédito de la polémica vivida este jueves en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona cuando el concejal de ERC, Alfred Bosch, colgó la estalada, y como respuesta el edil popular, Alberto Fernández Díaz, mostró la insignia española. De hecho, uno de los más vitoreados durante el mitin y que ha recibido los elogios tanto del candidato Xavier García Albiol como del presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, ha sido precisamente Alberto Fernández Díaz. Rajoy le animó: "Hicistes lo que tenías que hacer". Los 2.000 simpatizantes presentes se avivaron: "!España, España¡".

Sarkozy y Fernández, símbolos del PP

El expresidente francés Nicolás Sarkozy y Alberto Fernández Díaz, concejal del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, han sido convertidos en los “símbolos” de la campaña popular en su cierre. Sarkozy mitineó ante 2.000 simpatizantes en el Palacio de Congresos de Barcelona con una arenga en favor de la unidad, primero en francés, “Europa necesita una España y una Cataluña unida, fuerte y en pie”, y luego en catalán: “Visca Cataluña y visca España”. El dirigente francés recordó su apoyo antiterrorista con todos los Gobiernos y piropeó a Rajoy de todas las maneras. El acto se transformó en un cálido homenaje a Fernández, al que corearon por su actitud, el jueves, en el balcón del Ayuntamiento por el incidente de las banderas, con insignias españolas y gritos de “España, España”.

“Estamos hartos que nos pongan la estelada hasta en la sopa. Se nos ha acabado la paciencia y no vamos a aceptar que se deje de lado los símbolos que nos representan a todos”, ha sentenciado Xavier García Albiol en un acto en el Palacio de Congresos de Cataluña lleno con 2.000 simpatizantes que blandían banderas españolas, senyeras –en menor medida- y banderines del PP.

Con la vista en las elecciones generales, que se celebrarán en tres meses, Rajoy ha querido poner en valor también su gestión y su marca: “El PP es el partido que la gente ha pedido que gobierne en los momentos más difíciles”. También ha acusado a los nacionalistas catalanes de no explicar las consecuencias de la independencia en cuanto a la cuestión de la nacionalidad, las pensiones, los aranceles o la permanencia en la Unión Europea.

El presidente español ha pedido el voto de los que habitualmente se abstienen y que se asientan principalmente en el área metropolitana de Barcelona. Y lo ha hecho dirigiéndose a ellos individualmente: “Te quieren [los soberanistas] en casa y en silencio, porque ellos quieren que te calles”, ha incidido. Los populares calculan que la participación en las elecciones del domingo puede rondar el 75%, un porcentaje que supera de largo el 68% de los comicios de hace tres años, el más alto de la Democracia en unas autonómicas catalanas.

Por la misma senda ha caminado Albiol, aunque este ha fijado más el objetivo en los votantes de 35, 40 o 50 años, hijos de aquellos que emigraron de otros territorios de España en los años 60 y 70, y les ha pedido que hagan una reflexión: “¿Merece la pena por una aventura poner en riesgo lo que tenemos y el presente y futuro de nuestros padres?”. También les ha querido convencer con la idea de que “nadie les va a poner un pasaporte” para ir a sus pueblos de origen.

Durante los 15 días de campaña, Albiol se ha centrado básicamente en actos de pequeña dimensión –a excepción de los cinco mítines con Rajoy- con jubilados, para alertarles del riesgo que, según él, corren las pensiones en una Cataluña independiente y de la posibilidad de que se produzca un corralito.

El PP ha buscado así pescar votos en un nicho muy concreto, que se centra en los barrios periféricos de las ciudades de la conurbación de Barcelona. Un colectivo, “que no acostumbra a votar en las autonómicas porque consideraban que no son las suyas y solo votan en las generales”. En esa bolsa de abstencionistas, los populares esperan sumar apoyos, ya que las encuestas indican un trasvase de papeletas hacia Ciudadanos.

Uno de los focos de interés de la noche del cierre de campaña estaba centrado en la presencia del expresidente de Francia Nicolás Sarkozy. Los populares han jugado la baza europea y la de los pronunciamientos de líderes internacionales para reforzar el mensaje de que una Cataluña independiente quedaría fuera de Europa, algo que han repetido algunos dirigentes conservadores como Angela Merkel o David Cameron, pero que la Comisión Europea ha expresado al final por escrito con menos intensidad que la esperada por el PP.

Sarkozy llegó a Barcelona, se entrevistó durante media hora primero con el presidente del Gobierno en un hotel y luego se desplazó al mitin del PP para arengar sobre los beneficios de la unidad. Lo dijo primero en francés y luego en español: “Europa necesita una España fuerte, unida y en pie". Y también: “Una Europa con una España dividida sería más débil. Solo hay un camino para sobrellevar la crisis y aquellos que dividen son débiles”. El expresidente de Francia tuvo que lidiar en su país con reivindicaciones nacionalistas, como Córcega. Sarkozy también concedió gran importancia a las elecciones del domingo: “Son un problema para toda Europa”. Y finalizó: “¡Viva Catalonia i Visca España!”.

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