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El PNV rechaza un intento de Moncloa de estrechar lazos

La formación vasca cree que es una maniobra de Rajoy de cara a las elecciones generales

El lehendakari Iñigo Urkullu, el pasado junio en Vitoria. Ampliar foto
El lehendakari Iñigo Urkullu, el pasado junio en Vitoria.

El PNV ha rechazado una petición reciente, discreta y oficial del entorno del presidente Mariano Rajoy para limar asperezas y estrechar lazos. La formación vasca ha interpretado este movimiento como una maniobra del PP para disponer de salidas si no reedita la mayoría absoluta en las generales. Hace meses, el PNV había dado por perdida la posibilidad de llegar a algún acuerdo con el PP para influir en la Administración central en temas económicos, políticos y en los relacionados con la política penitenciaria y el fin de ETA.

El PNV ha confirmado este martes que el entorno del presidente del Gobierno se ha dirigido al partido vasco con el mensaje de que son partidarios de descongelar unas relaciones que, además de escasas y nada productivas— en opinión de los nacionalistas—, parecían definitivamente rotas desde que el PNV aceptara liderar, con Gorka Urtaran a la cabeza, la operación para desalojar al alcalde de Vitoria, el popular Javier Maroto, tras el 24-M.

"¿Cómo vamos a pactar ahora nada con el PP tras estos años en los que ha ignorado al PNV y al Gobierno vasco, y además ha atacado al autogobierno?" han declarado este martes fuentes oficiales de la dirección del PNV. "Será difícil", precisa en su blog el secretario del máximo órgano del partido, Koldo Mediavilla, "aunque los exploradores de Rajoy hayan enviado ya un mensaje conciliador".

Los nacionalistas vascos entienden que el resultado de las pasadas elecciones municipales está obligando al PP a mover ficha pero no por convicción, sino por un simple mecanismo de supervivencia en el poder que le permita disponer de salidas en caso de no reeditar la mayoría absoluta tras las generales.

La sintonía entre el lehendakari Iñigo Urkullu y el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, que se atisbó en la cita que ambos mantuvieron el pasado 17 de julio, cuestionada por el sector más soberanista del PNV, ha hecho saltar algunas alarmas en La Moncloa.

Desde entonces, el Ejecutivo ha ofertado al resto de los partidos entrar a debatir una posible reforma de la Constitución, en contraposición a la reforma federal que plantean los socialistas; ha propuesto conversaciones al PSOE y ahora invita al PNV a inaugurar una etapa de deshielo en sus relaciones.

El PNV, que asegura que esta legislatura ha sido la de mayor "recentralización del Estado". El partido vasco denuncia los ataques que ha sufrido el Ejecutivo autónomo, que ha denunciado como una "absoluta falta de respeto" del Gobierno de Mariano Rajoy. El gabinete de Urkullu ha recurrido en 13 ocasiones ante el Tribunal Constitucional para denunciar medidas aprobadas por el PP.

Pero, además, el lehendakari no ha obtenido respuesta alguna a las demandas que planteó al Gobierno central hace un año para flexibilizar la política penitenciaria y diseñar conjuntamente el desarme de la organización terrorista unilateral, verificable, fiable y rápido, con la participación del Estado.