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Rajoy acepta debatir la reforma de la Constitución tras esta legislatura

El presidente dice que los soberanistas "no se van a quedar contentos" con los cambios

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, este viernes en Marivent.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acepta hablar en la próxima legislatura de la reforma de la Constitución y no descarta incluir entre los temas a modificar los que hablan de las competencias del Estado y las comunidades, cambios que, en cualquier caso, no iban a “dejar contentos a los independentistas”. El presidente mantuvo este viernes en Palma de Mallorca su habitual audiencia con el Rey y aprovechó su comparecencia posterior ante los periodistas para recalcar los buenos datos económicos y para referirse a Cataluña con las habituales críticas al proceso independentista que encabeza Artur Mas.

Rajoy no se había pronunciado hasta este viernes sobre el debate sobre la reforma de la Constitución, que ha sido abordado en los últimos días por diversos partidos e incluso por el ministro de Justicia, Rafael Catalá. Rajoy admitió la posibilidad de abordar esa reforma en la próxima legislatura, aunque lo hizo sin apuntar mayores precisiones, y con la condición de que haya el consenso político suficiente para emprenderla. Lo hizo en Palma de Mallorca, tras mantener la tradicional audiencia con Felipe VI durante una hora y antes de una cena entre ambos.

“En la próxima legislatura no me niego a hablar de la Constitución, siempre que haya el máximo consenso posible”, aseguró el presidente subrayando la intención adelantada por el ministro de Justicia, Rafael Catalá, que la víspera se mostró partidario de proponer una reforma constitucional para, entre otras cosas, precisar las competencias del Estado y de las comunidades autónomas.

Hay cosas que, sin duda, se pueden hacer, pero cada legislatura tiene sus prioridades, y esta tenía la de evitar la quiebra de España

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno

Rajoy aseguró que la prioridad en la presente legislatura era sacar a España de la crisis y, por tanto, no estaba la reforma constitucional entre los temas a abordar. Y añadió que es imposible hacerlo ya en vísperas de los comicios autonómicos catalanes”, previstos para el 27 de septiembre, y las elecciones generales de final de año.

Las previsiones apuntan a que en el Parlamento que surja de las elecciones generales habrá mayoría de partidos que, con distinta intensidad y enfoque, pretenden la reforma de la Constitución. Es el caso del PSOE, Ciudadanos y Podemos, que estudian con expertos constitucionalistas el sentido de la reforma.

“Independentistas catalanes”

Rajoy aseguró: “Una cosa es lo que los independentistas catalanes digan y otra, la reforma de la Constitución. Los independentistas no se van a quedar con la reforma de la Constitución porque lo que quieren es la liquidación. Ni mi partido ni otros están dispuestos a liquidar la Constitución. Y ninguna reforma se va a plantear con esos parámetros”.

El presidente añadió que “a partir de ahí se puede modificar, y de hecho ya se ha hecho en dos ocasiones para que puedan votar los ciudadanos comunitarios y otra muy importante para establecer los límites del déficit y la deuda pública”.

La base, un informe del Consejo de Estado

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se refirió, como base de un futuro debate sobre la reforma de la Constitución, al informe que hizo en febrero de 2006 el Consejo de Estado a instancias del entonces presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero.

El informe fue solicitado para cuatro reformas concretas: la supresión de la preferencia del varón en la sucesión a la Corona, la recepción en la Constitución del proceso de construcción europea, la inclusión de la denominación de las Comunidades Autónomas y la reforma del Senado.

El texto daba las pautas y alternativas que requerían, en conjunto, un proceso agravado con disolución de las Cortes y referéndum. Zapatero lo guardó en un cajón y no siguió adelante.

En su opinión, “hay muchas cosas que se pueden hacer”, y que el ministro de Justicia “apuntó a algunas de ellas”, como consecuencia de la jurisprudencia que el Tribunal Constitucional ha acumulando estos años. “No hay que adelantar acontecimientos, en esta legislatura no se va a hacer, porque por lo que queda no tiene sentido adelantar ese debate. Vamos a ver cuál es la situación”, añadió,

El presidente se referió expresamente al título VIII de la Constitución que habla de las comunidades autónomas y donde se encuentran los artículos 148 y 149 a los que apuntaba el ministro de Justicia. Se refirió también al informe que hizo el Consejo de Estado que presidía entonces Francisco Rubio Llorente a instancias del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, con recomendaciones sobre una posible reforma constitucional. “Se puede debatir”, añadió, pero dejando claro que será en la próxima legislatura.

El jefe del Ejecutivo aprovechó la ocasión para repetir los datos de lo que, según él, es la recuperación económica y para hacer campaña para las elecciones catalanas. Así, volvió a advertir al presidente de Cataluña, Artur Mas, de que es imposible la declaración de independencia.

Rajoy no incluyó el tema catalán en su intervención inicial sobre los asuntos abordados con el Rey. Solo se refirió a Cataluña a las preguntas de los periodistas.

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