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79 años para enterrar a su padre

Los descendientes de mineros asesinados en la Guerra Civil en Sevilla recuperan sus restos

Hallada una nueva fosa de la Guerra Civil junto a los enterramientos descubiertos

Restos de uno de los mineros hallados en la fosa de Camas. Ampliar foto
Restos de uno de los mineros hallados en la fosa de Camas.

“Me decían que no sabían dónde estaba, que estaría en alguna cuneta”. Así ha explicado Lida Salgado este lunes cómo ha tenido que esperar 79 años para recuperar los restos de su padre, Francisco, miembro de una columna de mineros masacrada por la Guardia Civil en Camas (Sevilla) el 19 de julio de 1936 y enterrado en una fosa con otros ocho compañeros. Ahora podrá darle una sepultura digna y, a sus 84 años, ver reparada la memoria ocultada por el régimen franquista. La exhumación de la fosa de estos trabajadores ha permitido hallar otra con entre cinco y nueve cuerpos de un total de 67 fusilados dos años después en distintos puntos de la capital andaluza.

El héroe de la emboscada

Lida Salgado, hija de un minero asesinado durante la Guerra Civil.
Lida Salgado, hija de un minero asesinado durante la Guerra Civil.

El padre de Lida Salgado, Francisco, formaba parte de la columna de mineros que, tras conocer el golpe militar de Franco, bajó desde la cuenca minera de Huelva a defender Sevilla del fascismo.

A pocos metros de Camas, una ciudad que limita con la capital andaluza, fueron sorprendidos por una emboscada de la Guardia Civil, que disparó y lanzó explosivos contra la columna.

Los cuerpos presentan fracturas múltiples y la mayoría murió en el acto. Pero Francisco, herido de muerte, tuvo fuerzas para caminar hasta el Ayuntamiento para avisar del suceso. Murió poco después. Desde entonces, la localización de su cuerpo y los de sus compañeros había permanecido oculta, aunque Lida, que perdió a su padre cuando ella tenía cinco años, no ha parado de reclamar una investigación para darle un entierro digno.

Como ella, Pilar Comendeiro, residente en Argentina, y Nelly Bravo, que vive en Estados Unidos, también han luchado por recuperar los restos de su tío José Palma Pedrero, un tornero miembro del mismo grupo de represaliados.

Las dos sobrinas descubrieron en Internet, a través de una búsqueda en Google, el libro La justicia de Queipo, del historiador Francisco Espinosa, la verdad sobre la muerte de su tío.

Doble éxito de un trabajo de exhumación en Camas tras cuatro años de lucha de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Camas, y las asociaciones Memoria, Libertad y Cultura Democrática, Memoria Histórica y Justicia y el grupo memorialista de la CGT. Tras dos intentos fallidos, la fosa de los mineros ha sido hallada e identificados los cuerpos de cinco de los nueve trabajadores de entre 20 y 50 años, muchos sindicalistas, que murieron cuando acudían a auxiliar a la República ante el golpe de Franco. Son Francisco Salgado, José Palma, Domingo Pavón, Domingo Pachón y Cayetano Muñoz. El otro éxito es el descubrimiento de una segunda fosa de represaliados durante la Guerra.

Los cuerpos de los mineros han sido hallados en los terrenos que hoy ocupa un parque de educación vial, cerca de la glorieta donde fueron aniquilados con explosivos y fusiles Mauser de la Guardia Civil y de una avenida llamada Poeta José Muñoz San Román, un escritor afín al franquismo que llegó a pedir un monumento a los agentes que causaron la masacre. Lida Salgado ha reclamado que la avenida cambie el nombre por el de los mineros y el alcalde, Rafael Recio, se comprometió a estudiar la propuesta.

“Tenemos una deuda y vamos a seguir trabajando”, ha recalcado el director de Memoria Democrática, Francisco Javier Giráldez, quien ha destacado que los hallazgos han sido posibles gracias a la colaboración de todos los implicados.

La investigación relacionada con esta fosa, según detalló el arqueólogo Andrés Fernández, permitió documentar otro posible enterramiento a pocos metros del realizado para ocultar a los nueve mineros. Se trata de una fosa en la que se tiene constancia de la existencia de cinco cuerpos, pero se cree que podrán hallarse más. Se sospecha que es un grupo de los 67 condenados y fusilados en 1938 por el franquismo tras un consejo de guerra.