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La becas universitarias retroceden a la cuantía de hace una década

Los beneficiados reciben de promedio 2.562 euros, un 14% menos que en 2008, pese a que el poder adquisitivo de las familias ha bajado un 6,2%

Examen de selectividad, en 2013.
Examen de selectividad, en 2013.

La diferencia económica entre estudiar en una universidad de Madrid o de Cáceres siempre ha sido grande. Pero el Ministerio de Educación ordenó en 2012 que se subieran las tasas y cada región aplicó como quiso el incremento dentro de una horquilla. Eso ha sido la puntilla para establecer una diferencia insalvable entre comunidades. Así se pone de manifiesto en el informe La Universidad española en cifras elaborado por la conferencia de rectores (CRUE) y presentado ayer en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Crisis de vocaciones tecnológicas

Los fundadores de Microsoft, Bill Gates, y Facebook, Mark Zuckerberg, promovieron una campaña para introducir clases de programación en los colegios estadounidenses. Les preocupa recuperar vocaciones científicas y técnicas, que están en declive desde hace más de una década. La demanda laboral de este perfil va en aumento en el mundo de las tecnologías y de seguir así no va a haber profesionales formados. España no es una excepción. En cinco años, los campus públicos han perdido al 10% de sus estudiantes de ingeniería y arquitectura (31.000) y a un 5,3% de los de Ciencias (4.500). La caída en las privadas es mayor: un 28% y un 37% respectivamente. Telefónica o la Politécnica de Madrid se han propuesto cambiar la tendencia.

Matricularse hoy en Cataluña (2.011 euros en primera convocatoria), que subió las tasas un 158%, cuesta el triple que en Andalucía (757 euros) y el doble que en Navarra (1.153) o La Rioja (1.102). La riqueza per cápita regional, alta en Navarra o La Rioja, no está relacionada con estos precios.

En la media universitaria europea. Tras décadas de esfuerzo en democracia, España casi está en la media europea (56%) de jóvenes que acceden a la universidad con un 52%. La mayoría son mujeres (53%) y las universidades privadas ganan cada vez más terreno a las públicas.

Auge de los posgrados. El plan Bolonia obliga a aprobar un máster, por ejemplo, para ejercer de abogado o profesor de secundaria. Por eso el posgrado se ha disparado un 138% en cinco años, mientras el grado apenas crecía un 2,3% por el tirón de la privada. La pública sufre una bajada mínima de 0,8% en su alumnado.

Más alumnos por grado. Se está corrigiendo la escasez de alumnos en algunos títulos, donde apenas había matriculados, aunque un 24% aún tiene menos de 40 alumnos en primer curso. España, con 82 universidades, tiene suficiente oferta. Hay un campus por cada 564.000 habitantes, frente a los 379.000 de Estados Unidos.

Precios públicos altos. En las universidades españolas un alumno paga de media al año 1.257 euros. Una cifra que sólo superan tres de 19 países europeos: Reino Unido (4.409), Irlanda (2.500) e Italia (1.300), según el informe National Student Fee and Support Systems 2015. Pero en España eso no se compensa con un buen sistema de becas. Apenas un 26% se beneficia de estas ayudas —de un promedio de 2.562 euros— y se otorgan con la misma cuantía que hace 10 años, es decir, han bajado un 16% al mismo tiempo que la renta per cápita menguaba un 6,2%.

Sube un 20% el rendimiento en cinco años

El rendimiento académico —proporción entre asignaturas matriculadas y aprobadas— ha crecido un 20,4% de 2008 a 2013. Los alumnos que necesitan beca tienen que esforzarse más que el resto para no perderla porque los requisitos académicos se han endurecido. Y muchos de los que no disfrutan de una ayuda (un 74%) se matriculan de menos asignaturas y así tampoco arriesgan el suspenso. A la larga, eso supone que la edad media para concluir un grado aumentará y se retrasará la incorporación a trabajo

La  subida de rendimiento es más pronunciada en Ciencias Sociales y Jurídicas (21,5%) que en Ciencias de la Salud (11,4%), donde el índice de aprobados era ya muy alto.

La financiación se desploma. La partida autonómica cayó 1.117 millones en tres años, hasta los 5.693 millones, y no se compensó con la subida de tasas (422 millones más). El efecto de la tijera ha sido muy asimétrico. El presupuesto en Castilla-La Mancha se contrajo un 41,3% y en Asturias creció un 5%.

A más formación, más sueldo. Un graduado español gana 156 euros más que un empleado con estudios secundarios. La media de la OCDE son 170 euros.

Las publicaciones científicas crecen. La producción sube un 40% entre 2008 y 2012 y mejora la calidad, pese a bajar la financiación. El gasto en investigación decreció un 14,5% de media entre las universidades, con las máximas bajadas en La Rioja, Asturias y País Vasco.

Poco esfuerzo en I+D. Mientras que otros países priorizan la inversión en investigación y desarrollo, en España representa un 1,23% del PIB frente al 2,4% de la OCDE o el 4,15% de Corea del Sur. España vuelve a niveles de 2007, según el INE. La CRUE critica que el dinero que invertían las empresas en I+D se ha reducido en 95 millones en un lustro (72%), y en 375 millones la inversión pública (65%).

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