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Rajoy descarta cambios en el PP y el Gobierno y elude la autocrítica

Los populares se agarran a la mala comunicación para justificar la debacle electoral

Rajoy tras los resultados de las elecciones 2015
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante la rueda de prensa ofrecida tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP.

Mariano Rajoy analizó los malos resultados del PP en las elecciones locales del 24 de mayo y ha tomado una decisión: no hay que cambiar nada, solo “estar más próximos, más cercanos y comunicar más con los españoles”. El líder del PP aclaró este lunes que no va a efectuar ninguna modificación en la estructura y composión del Gobierno y la dirección del PP, porque entiende que han hecho un gran trabajo para los tiempos complicados que les han tocado lidiar. Rajoy desoyó las autocríticas que sí demandan muchos barones territoriales y en el partido no habrá congresos hasta después de las generales.

Rajoy entiende que aún es pronto para profundizar más en el análisis y las consecuencias del desastre que le ocurrió al PP el pasado domingo. Convocó este lunes a su ejecutiva, acudieron en esta ocasión casi todos los barones provinciales (excepto los presidentes del PP de Castilla y León, Canarias, Ceuta y Melilla) y se produjo en la sede de Génova un ligero debate. Intervinieron ante el auditorio un grupito de dirigentes territoriales como José Antonio Monago (Extremadura), Luisa Fernanda Rudi (Aragón) y Ramón Luis Valcarce (Murcia), y la ya clásica y auspiciada de la presidenta nacional de Nuevas Generaciones. Todo muy acotado con la idea de aplacar cualquier ánimo o reivindicación de cambios internos.

Antes, y para marcar esa línea a seguir, el presidente formuló un discurso a puerta cerrada que algunos entendieron como autocrítico. Fue cuando reiteró que a pesar de que habían vuelto a ser la primera fuerza política del país tenían que hacer un esfuerzo añadido para acercarse más a la gente y explicar más y mejor todo lo que habían hecho durante estos años. Esa apelación a los errores de comunicación, tan evidentes en el Gobierno y en el PP ahora, son recurrentes por parte de todos los ejecutivos y eran la cantinela que ya se le reprochaban a los gabinetes de José María Aznar a finales del siglo pasado.

600 mayorías absolutas menos

La sangría que sufrió el PP el domingo abarca casi dos millones y medio de votos y una bajada de 10 puntos con respecto al resultado de 2011, quedándose ahora en el 27%. Rajoy destacó que ese porcentaje tan bajo es aún dos puntos superior al del PSOE, que sigue 450.000 papeletas por debajo. En su organización territorial le prepararon un balance para acudir a la ejecutiva donde se glosa que el PP ha bajado de 3.300 mayorías absolutas obtenidas hace cuatro años a 2.700 ahora. Los Gobiernos con mayorías relativas han pasado de 500 a 600. El PSOE ha aumentado de 1.800 a 1.900 sus Gobiernos con mayorías absolutas y se queda en 500 con relativas.

Los barones del PP, sin embargo, salieron de la cita con la idea de que el partido ha cometido fallos y algo ha hecho mal en este tiempo para haber tenido ahora un resultado tan malo. Algunos de esos dirigentes apuntaron incluso que el primer aviso de que la ola contra el PP, “un partido que genera rechazo” llegaron a confesar varios, ya venía fuerte y cargada en las elecciones europeas de hace un año. Fue una idea que repitieron a la salida desde Alberto Fabra, a José Ramón Bauzá, José Antonio Monago, Arantxa Quiroga o incluso el presidente del Congreso, Jesus Posada, y el ministro José Manuel Soria. Rudi, que habló también dentro, consideró así que aunque algunos podían interpretar que el partido había ganado las elecciones “luego el mapa será rojo”, en alusión a los pactos de izquierdas que vendrán ahora. Varios de estos dirigentes entienden que aunque Rajoy es consciente de estos fallos faltan propuestas.

El PP, de hecho, cuenta con que no se producirán cambios ni en el Gobierno ni en el partido cuando menos hasta después de las elecciones generales y Rajoy lo ratificó. En el PP mantienen que no se variará tampoco el calendario previsto de congresos, que deberán comenzar con el nacional en enero del año que viene y luego los regionales.

El presidente decidió luego que el varapalo electoral merecía una explicación especial e improvisó una comparecencia de prensa no anunciada y que no se producía en la sede del PP desde el 28 de mayo de 2012, cuando tuvo que salir para descartar un rescate a España cuando la prima de riesgo aún estaba disparada.

El presidente popular dijo pocas cosas pero significativas de cómo ha entendido él ahora el mensaje. Empezó por destacar que el PP es la primera fuerza política y permanece dos puntos y 450.000 votos por encima de la segunda, en este caso el PSOE, “que aún lo tiene más difícil de explicar porque estando en la oposición ha bajado”. Detalló Rajoy que el PP es el partido mayoritario en 39 de las 50 capitales, y en nueve de las 13 autonomías en disputa el domingo. Y concluyó que ese balance victorioso es “tan evidente” como sería “absurdo” negar su “notable pérdida” de poder local con respecto a hace cuatro años.

Rajoy solo comentó que piensa aplicarse más para afrontar “ganar las próximas elecciones generales”

El presidente del PP sostiene que aún no es hora de interpretaciones más profundas pero avanzó algunas reflexiones generales: la primera es que comunican mal y poco. Rajoy anunció que piensa implicarse más en ese sentido. El líder popular justifica los fallos en esas políticas en que hasta ahora tenían poco o nada que contar, porque la situación atravesada ha sido terriblemente complicada. Rajoy solo comentó que piensa “fortalecer” y aplicarse más para afrontar “con más confianza y ganar las próximas elecciones generales”. Cuando abrió el turno de preguntas para cuatro periodistas, Rajoy precisó que necesita “explicar mejor las cosas y dedicarle más tiempo”. Comprende que ese tipo de carencias, comunicar mal, siempre se han producido en la historia de la humanidad y de todo tipo de gobiernos, en Estados Unidos y en Francia, cuando se afrontan graves crisis.

El presidente del PP achaca la enorme sangría de poder que ha sufrido su partido el domingo a tres factores: la corrupción, la tardía recuperación económica y la falta de recursos por parte de los presidentes autonómicos, que han tenido poco que ofrecer. No hizo mucha autocrítica ni cuando se le preguntó expresamente: “No tengo mucho más que añadir”.

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