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Un comisionado de Iglesias, en la negociación de Podemos y Díaz

El partido nombra a dos interlocutores con distinto criterio para una decisión clave

La candidata andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez. Ampliar foto
La candidata andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez. EL PAIS

Podemos se ha volcado en la preparación de las conversaciones con el PSOE de Susana Díaz ante el debate de investidura —previsto para finales de abril— de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, lo que supone la primera prueba de fuego del partido de Pablo Iglesias en las instituciones. La dirección nacional se implicará y supervisará el proceso, ya que la formación, que busca dialogar con la dirigente socialista sobre las propuestas que le formuló la semana pasada, se enfrenta a su primera gran decisión política con disparidad de criterios sobre las líneas rojas de esos contactos.

La cúpula quiere demostrar madurez y Teresa Rodríguez mantener un perfil propio; por eso ambas partes han pactado los nombres de los responsables de ese diálogo. Se trata de Sergio Pascual y Manuel Garí; es decir, un representante de la ejecutiva, muy próximo a Iglesias, y un hombre de confianza de la cabeza de lista en Andalucía. Los requisitos que Podemos ha puesto sobre la mesa son la dimisión inmediata de los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, imputados ambos, la reducción de altos cargos y la ruptura de los vínculos entre la Administración y los bancos que desahucien a familias sin recursos. El debate interno gira en torno a la flexibilidad de estas condiciones, “ideas de sentido común” según los dirigentes del partido.

Podemos sabe que se retrata y que de su actitud depende en buena medida su futuro: el apoyo de sus simpatizantes, la fidelidad a su filosofía asamblearia, la gestión del espacio que ocupará tras las elecciones autonómicas del 24 de mayo y su imagen como actor político que se presenta como ganador y transversal.

Este es el contexto del nombramiento de los interlocutores de Díaz, que para gobernar necesitaría el apoyo de al menos ocho diputados en la primera vuelta o, en la segunda votación, un porcentaje de abstención que le consienta ser elegida con la mayoría simple que logró en las elecciones del 22 de marzo: 47 diputados.

Quedan dos semanas para el primer debate de investidura, un mes para el segundo, y la instrucción de la cúpula de Podemos es dialogar. Pascual, secretario de Organización, y Garí, economista vinculado a Izquierda Anticapitalista, se sentarán a hablar la semana que viene con el secretario de Organización del PSOE andaluz, Juan Cornejo, y su portavoz parlamentario, Mario Jiménez.

Estos dos nombres, que no forman parte del grupo de los 15 diputados electos de Podemos, reflejan las dos sensibilidades del partido en relación con la investidura de la dirigente socialista. Rodríguez y su grupo parlamentario se reafirmaron en la necesidad de supeditar un posible apoyo a sus tres condiciones o líneas rojas, formuladas la semana pasada en su primera reunión con Díaz. Así lo aseguran fuentes de Podemos en Andalucía, a pesar de que la dirección nacional mantuviera el lunes que no existen condiciones ni líneas rojas, y que la decisión aún no está tomada. Carolina Bescansa, secretaria de Análisis Político y Social y fundadora de la formación, ha tratado este martes de rebajar la tensión entre Madrid y Sevilla. Aseguró que Podemos apoyará la investidura de Díaz si esta acepta finalmente alguna de las condiciones, unas propuestas que, dijo, son de “sentido común”. Y, además de atribuirle a Rodríguez toda la responsabilidad de las negociaciones, achacó el enfrentamiento a un fallo de comunicación: “Esto tiene más que ver con la comunicación que con posiciones políticas, un malentendido terminológico”.

A pesar de ello, este martes se mantenían las discrepancias. Todos dan por hecho que Podemos se opondrá en la primera votación, si Díaz no acepta ninguna condición. Sobre la segunda sesión de investidura hay más dudas, puesto que la dirección se inclinó incluso antes de las elecciones por la hipótesis de la abstención, y no por el voto en contra.

La Junta: “Todavía es muy pronto”

El Gobierno de la Junta de Andalucía y el PSOE andaluz creen que todavía es “muy pronto” para hablar de negociaciones previas a la investidura, cuyo debate se celebra el próximo 16 de abril. Aunque los contactos informales empezaron ya hace días, no será hasta la semana que viene cuando los interlocutores de los distintos partidos presenten sus condiciones y traten de encauzar el diálogo.

El vicepresidente andaluz y consejero de la Presidencia en funciones, Manuel Jiménez Barrios, ha afirmado este martes que “es muy pronto para saber el resultado de estas negociaciones, puesto que continúan los contactos telefónicos y no se sustanciarán hasta la semana que viene”. “Estamos en el comienzo de una negociación, hemos oído con atención lo que los portavoces de los partidos han trasladado, pero no vamos a negociar en público”, aseguró al ser preguntado por los periodistas, informa Efe.

Todas las reuniones (con el PP, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida) serán bilaterales, y los socialistas confían en que se llegue a algún acuerdo. “No podemos tardar más tiempo que el legalmente establecido, porque todos los agentes económicos y sociales han manifestado que el mandato de las urnas no tiene interpretaciones más que formar un Gobierno por parte del Partido Socialista”, señaló. Susana Díaz, presidenta en funciones, necesitaría ocho votos a favor en la primera vuelta, hasta alcanzar la mayoría absoluta del Parlamento andaluz —55 diputados— o la suma de abstenciones suficientes (al menos 16 diputados) para gobernar con la mayoría simple: sus 47 escaños.

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