Rajoy en la última ejecutiva del PP: “Que hable alguien”

Reconstrucción de la cita de la cúpula popular que analizó la reciente derrota andaluza

Cospedal, Rajoy y Arenas en la reunión de la ejecutiva del 23 de marzo.
Cospedal, Rajoy y Arenas en la reunión de la ejecutiva del 23 de marzo.A. Garcia

La reunión de la ejecutiva nacional del PP que analizó el lunes de la semana pasada la dura derrota de las elecciones andaluzas apenas duró una hora, no se consideró oportuno un informe expreso de la secretaria general, se ausentaron, para gran malestar general, los principales barones del partido, los ministros presentes guardaron silencio total, y Mariano Rajoy, tras su primer discurso, pidió más intervenciones y ante el deprimente silencio de la sala casi clamó: “Que hable alguien”.

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Ni se preparó bien con antelación, ni luego, por tanto, tuvo un desarrollo optimista, oportuno o enriquecedor. Los ministros y dirigentes nacionales del PP salieron de la cita con el ánimo aún más bajo y con la sensación de que el partido ni ha tomado buena nota del batacazo ni ha puesto en marcha la actitud precisa para afrontar con alguna garantía los retos electorales venideros, según media docena de los políticos que acudieron.

Rajoy no dijo literalmente que los malos resultados obtenidos en Andalucía por el candidato Juan Manuel Moreno, cuya campaña ensalzó, no puedan ser extrapolables a otras elecciones. Lo que sí destacó fue que el suelo al que descendió el PP en las elecciones europeas ya había sido superado, que se notaba en algunos aspectos la recuperación y que el partido había aguantado el tipo en las ciudades grandes y medias, con el electorado más formado.

La dirección del PP decidió que no procedía, como suele hacerse en la mayor parte de las ejecutivas, un informe del secretario general, en este caso María Dolores de Cospedal. Se entendió que al ser el director de campaña el vicesecretario de Organización Carlos Floriano, el teórico número tres del partido, debería ser él quien aportase las conclusiones y que no pudiera interpretarse que se le apartaba ante unos datos adversos. Se cambió la convocatoria y se escribió: informe de la secretaría general.

Tras la ejecutiva la dirección del partido intentó justificar la ausencia de 13 presidentes autonómicos por la relevancia de otros actos en sus agendas. En privado, no se comprenden esas faltas masivas y menos aún las del gran barón gallego, Alberto Núñez Feijóo, a quien muchos en el PP ven como una de las cartas a apostar para el futuro que, sin embargo, lleva más de un año sin acudir a esos encuentros. Ni se requirió la asistencia de los barones (de lo que se quejó abiertamente Esperanza Aguirre) ni se preparó adecuadamente un turno de intervenciones de primer nivel.

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El debate y análisis se improvisaron y resultaron, para varios de los asistentes, aún más intranquilizadores y depresivos que los propios datos andaluces.

Debate y análisis se improvisaron, para malestar de varios de los asistentes

Tras demandar el propio Rajoy que alguien hablase, comenzó el turno la presidenta de las Nuevas Generaciones, Beatriz Jurado, para solicitar mayor papel para los jóvenes; siguió el veterano europarlamentario Luis de Grandes para glosar que aunque la marca PP no está bien la culpa no es de sus máximos responsables; y continuó la histórica Celia Villalobos con su ataque al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, del que dijo que huele a Nenuco, para concluir que está siendo apoyado por las empresas del Ibex.

El cónclave lo finalizó la alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, que tras aceptar el mal momento para el PP reclamó a la organización más ímpetu para encarar ahora las elecciones municipales y autonómicas de mayo, donde el partido se juega sin muchas esperanzas no perder demasiado poder local.

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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