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Evacuadas unas 1.500 personas en Zaragoza por la crecida del Ebro

Son las localidades de Boquiñeni y de Pradilla, cuyos vecinos dormirán en un polideportivo

El servicio de Protección Civil y Seguridad del Gobierno de Aragón ha decidido la evacuación forzosa de los vecinos que aún permanecen en Boquiñeni (Zaragoza) por el incremento del caudal del Ebro a su paso por la localidad. En Boquiñeni viven unas 950 personas y, según han informado fuentes del Gobierno de Aragón, esta mañana parte de los vecinos han abandonado voluntariamente el municipio y ahora se ha decidido la evacuación forzosa del resto.

Las mismas fuentes han indicado que hay margen suficiente para hacerlo con serenidad y seguridad, ya que aún quedan horas para que el agua siga subiendo, y que la Guardia Civil está recorriendo con vehículos la población para advertir a los vecinos del desalojo forzoso. Serán trasladados al pabellón municipal de la localidad de Luceni, salvo los que decidan alojarse en viviendas de familiares o amigos, y la mayoría lo hará con medios propios, aunque la Comarca de la Ribera Alta, en coordinación con el 112, ha dispuesto autobuses para quienes los necesiten. Además, si fuera necesario, habrá disponibles ambulancias para trasladar a personas con movilidad reducida.

El Puesto de Mando Avanzado del operativo del 112 SOS Aragón se trasladará de Boquiñeni a Luceni, desde donde se seguirán coordinando las labores de vigilancia y protección de las localidades afectadas por la crecida, con especial atención a Pradilla, Boquiñeni y Cabañas de Ebro, que es el siguiente pueblo al que tiene que llegar la cresta de la avenida.

Esta mañana, vecinos de Boquiñeni y Pradilla habían comenzado a ser desalojados de sus viviendas, los primeros a petición de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ante el riesgo de que se rompa una mota de contención del río, y los segundos, como medida preventiva. La crecida del Ebro, la mayor desde 2007, cruzó entre este jueves y este viernes Navarra, donde causó una inundación histórica con unas 20.000 hectáreas afectadas pero sin daños personales y donde cuatro localidades siguen en alerta, y entró ayer en Aragón, con mucha fuerza pero menor a la esperada. Llegará a Zaragoza la madrugada del domingo con un caudal de entre 2.000 y 2.200 metros cúbicos por segundo, que se mantendrá 48 horas.

La CHE pidió esta mañana el desalojo de parte de Boquiñeni, que ayer visitó la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, porque la mota de contención del río igual no aguantaba la presión y teme que se produzca algún incidente. El agua ha alcanzado los ocho metros de altura. En este pueblo, el desalojo se realiza con medios propios del Ayuntamiento y de la comarca, además de con vehículos de particulares y autobuses. El trasladado se efectúa al polideportivo de Luceni, una localidad situada a tres kilómetros.

Esta mota de contención era el punto principal motivo de preocupación en Aragón estos días y  soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME) estuvieron hace dos días intentando reforzarla, ya que había filtraciones. Sin embargo, finalmente se decidió no hacerlo porque el peso del material haría peligrar aún más esta barrera de contención. Ayer se acordó construir otra barrera unos metros más atrás, si bien ahora la opción elegida es el desalojo.

En Pradilla, el caudal ha alcanzado una altura de 8,10 metros, lo que supone que el agua está "a ras" de la mota de contención. Según fuentes del Gobierno de Aragón se prevé que aumente 20 centímetros más, por lo que miembros de la CHE y Sarga están desde esta madrugada elevando la mota medio metro para evitar que el Ebro se desborde.

En este caso, la orden de desalojo ha sido preventiva y a petición de los vecinos y el Gobierno de Aragón y la Cruz Roja han puesto a disposición de los habitantes ambulancias y medios. Los vecinos están alarmados ante el Ebro, del que está saliendo agua "por todos los sitios", ha descrito la teniente alcalde, Inmaculada Carcas, que ha afirmado: "Estamos desesperados ya no podemos más, llevamos toda la noche en vela y la que queda". En los 12 años que lleva como edil es el "tercer desalojo" que realiza, ha lamentado.

Ya han sido evacuados "todas" las personas mayores, las mujeres y los niños, fundamentalmente al polideportivo de Tauste, una localidad cercana, y también a casa de familiares. Los que siguen allí, "muchos menos de la mitad", están ayudando a poner tierra para evitar que el río se desborde más, aunque están preparados para irse en el momento que sea necesario. El propio alcalde está con un tractor y una pala para tratar de reforzar las barreras para que el río haga el menor daño posible. Las motas de contención de la huerta se están rompiendo y por el momento hay unas 400 hectáreas de terreno inundadas, una superficie que la teniente alcalde estima con mucha cautela porque pueden ser más. Técnicos de la CHE vigilan, además, los municipios de Alcalá de Ebro y Cabañas por si fuera necesario evacuar.

La punta de crecida del Ebro llegó ayer a Aragón. En Novillas, el primer pueblo que se encuentra en su entrada en la comunidad, al mediodía había dejado ya a su paso unas 1.500 hectáreas anegadas. Según los técnicos, las ramas y malezas se han acumulado en el puente y han impedido que parte de los 2.400 metros cúbicos de segundo de caudal del río lo atraviese, han indicado fuentes del Gobierno de Aragón. Esto hace que se haya embalsado agua y el nivel esté creciendo, según dichas fuentes, que han explicado que el nivel máximo de agua del río esperado era de 7,08 metros de altura, cuando ahora alcanza los 7,24.

Soldados de la UME llevan dos días achicando agua en el pueblo para ayudar a los vecinos a paliar los daños de esta riada, que de momento ha afectado a una veintena de casas. El alcalde del pueblo, José Ayesa, ha dicho que "ahora sí que la riada es histórica". Está convencido de que el aumento del nivel del agua se debe a que las motas de contención se han ido rompiendo en Navarra, lo que ayudó a bajar el nivel del río. Sin embargo, una vez que ha inundado los terrenos en la comunidad vecina, ahora está volviendo el agua con toda su fuerza. Aunque los vecinos tienen un "cabreo impresionante", el alcalde ha afirmado que "no tienen miedo", porque el núcleo de la población está en un alto.

Además, 30 personas de una urbanización de chalés de la localidad de Alfajarín (Zaragoza) han sido desalojadas por precaución. En Navarra, seis viviendas en las que residen 15 personas han sido desalojadas preventivamente en la localidad de Buñuel, ha informado el Gobierno de Navarra. También en Tudela han sido desalojados los cuatro inquilinos que se ha agrietado después de que se desmoronase parcialmente la casa anexa, que se encuentra deshabitada, y una mujer con movilidad reducida ha sido asimismo evacuada de su domicilio. Las localidades de Funes, Andosilla, Mendavia y Castejón siguen en alerta por la crecida.

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