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El PP admite que sus tasas dificultan el acceso de ciudadanos a la Justicia

Los populares votan este jueves la supresión de las tasas establecidas en 2012

El PP admite que las tasas judiciales que aprobó en solitario en 2012 han dificultado el acceso de los ciudadanos a la Justicia. Lo ha hecho de forma implícita en la propuesta de resolución que los populares han presentado este miércoles en el cierre del debate del estado de la nación y después de más de dos años de defender que no dificultaba ese acceso porque se compensaba con otras medidas como la justicia gratuita o el arbitraje. Las propuestas de resolución se votarán durante la mañana del jueves.

En concreto, la resolución del PP asegura que se trata de "facilitar el acceso a la Justicia de los ciudadanos, especialmente, exonerando a las personas físicas del pago de tasas judiciales en todos los órdenes e instancias judiciales". Este viernes, el Consejo de Ministros aprobará el proyecto de ley que hará que las tasas que están recurridas ante el Tribunal Constitucional vuelvan a como estaban antes de la llegada del PP al Gobierno en una de las rectificaciones más evidentes del Ejecutivo en esta legislatura. Los recursos se han basado precisamente en la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva porque dificulta el acceso de los ciudadanos a la Justicia.

El debate ha concluido con la votación de las propuestas de resolución. El PP rechazará propuestas de resolución de los grupos a favor de abandonar su política de seguridad y de abordar reformas constitucionales, entre otras. Cada grupo ha presentado 15 propuestas y, en principio, solo está garantizado que salgan adelante las presentadas por el PP. No son de obligado cumplimiento y, de hecho, cada año se aprueban muchas que no se cumplen.

Los populares han intentado trasladar las propuestas de las que ha hablado Rajoy en el Congreso, como las ayudas a la contratación o la ley de segunda oportunidad. En una de ellas ha querido que el pleno del Congreso respaldase el pacto contra el yihadismo que firmaron PP y PSOE y que acaba de llegar al Senado.

El PSOE ha incluido en las suyas la reforma constitucional para cambiar el modelo territorial, para abordar la regeneración democrática y para cambiar leyes del PP como la prisión permanente revisable, la Justicia universal, la privatización de los registros y la ley de seguridad ciudadana, entre otras. Los socialistas también han recuperado la propuesta para establecer una fiscalidad del 35 % para beneficios de las multinacionales y una reivindicación de la radiotelevisión pública.

El PNV ha propuesto reconocer las naciones vasca y catalana y restaurar la justicia universal eliminada por el PP. CiU ha propuesto que se vote el derecho de autodeterminación y que se reconozcan las deudas del Estado con Cataluña. IU ha pedido al Gobierno que cree "empleo de calidad", para lo que es "imprescindible" derogar la reforma laboral. UPyD ha solicitado que se deroguen los "privilegios fiscales" de las comunidades, es decir, los fueros vascos y navarros, que se ayude a las víctimas de Bankia y que se eliminen los aforados.

Mariano Rajoy cerró el martes el debate con una breve intervención en la que aseguró que España "es un gran país", porque es el destino preferido de los becarios del Erasmus, tiene récord de turistas, la sanidad pública curó a una enferma de ébola y ha dado una solución global a los enfermos de ébola. "Valoremos este país que no es una broma", dijo el presidente.

Rajoy solo ha roto su tono moderado en la segunda jornada del debate del estado de la nación para responder al portavoz de Amaiur. Sabino Cuadra ha dicho que el PP estaba mejor cuando ETA asesinaba y el presidente del Gobierno le ha dicho que eso es "repugnante".

En el resto de las réplicas, Rajoy ha sido firme por ejemplo para rechazar el proceso soberanista en Cataluña, pero ha estado muy lejos del tono duro que mantuvo la víspera con todos los portavoces, especialmente, con Pedro Sánchez, líder del PSOE. Para diferentes miembros del Gobierno, ese tono alejado del que Rajoy suele mantener, ha sido respuesta a los "insultos" del líder socialista. Así ha explicado el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, que el presidente tachara de "patético" a su oponente o que le dijera que "no vuelva más aquí para no decir nada". Y para la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, los "insultos vinieron del otro lado del hemiciclo".

Ese tono, en todo caso, ha eclipsado el contenido del debate y ha servido para que el PSOE proclamara su satisfacción porque el debutante Pedro Sánchez superara su primer debate de este tipo como líder de la oposición. "Rajoy se enfadó y el que se enfada pierde", ha asegurado el portavoz socialista, Antonio Hernando, para quien Rajoy "perdió los papeles".

Las descalificaciones del presidente han alcanzado a Alberto Garzón (IU) y a Rosa Díez (UPyD). A esta última le ha llamado "soberbia" y le ha dicho que no sabe de nada. Según Díez, "Rajoy estuvo muy pequeñito, lejos de la estatura exigible a un presidente".

 

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