La precampaña pone a Podemos e IU al borde de la declaración de guerra

Un sector de la federación intenta mantener la relación con Iglesias Cayo Lara endurece el tono y Garzón recuerda que el enemigo es el bipartidismo

Cayo Lara (izquierda) y Alberto Garzón en un acto de Izquierda Unida, en julio pasado.
Cayo Lara (izquierda) y Alberto Garzón en un acto de Izquierda Unida, en julio pasado.álvaro garcía

Podemos e Izquierda Unida han rozado la última semana una declaración de guerra en un clima que ya huele a campaña electoral. El líder de la formación morada, Pablo Iglesias, y el coordinador de la federación, Cayo Lara, se han cruzado abiertamente acusaciones que suponen una enmienda a la totalidad de sus respectivos proyectos. Mientras tanto, el sector de Alberto Garzón, candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, intenta salvar esa relación centrándose en el debate sobre convergencia y posibles pactos, y recordando que ambas formaciones tienen un enemigo común: el bipartidismo y el Partido Popular.

Confluir en Cataluña

PERE RÍOS

El referente IU en Cataluña es Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), aunque desde hace años concurre en coalición con Iniciativa per Catalunya Verds (ICV), la formación que lidera Joan Herrera. Escaldados por el auge del partido de Pablo Iglesias, ICV ha pactado ir con Podemos al Ayuntamiento de Barcelona, en una candidatura liderada por la activista de la PAH Ada Colau y de la que forma parte también Procés Constituent. Al margen de los resultados que se logren, Herrera ya ha anunciado su deseo de “confluir” en una coalición similar para las elecciones autonómicas del 27 de septiembre, aunque para entonces Podemos habrá dejado de ser un proyecto político embrionario. Los ecosocialistas de ICV piensan que podrán soportar mejor que IU el perjuicio que les pueda causar esa nueva formación por dos motivos: mantiene una calculada indefinición con el proceso soberanista y dicen que carece de “personalidad propia” en Cataluña.

La dirección de ICV entiende que el efecto Podemos/Podem no puede desdeñarse, pero también creen que no supone un competidor directo de su electorado catalanista.

Lara recogió a principios de semana el desafío de Iglesias. El secretario general de Podemos lanzó el pasado domingo una dura crítica al planteamiento de la izquierda tradicional, que, dijo, se siente “cómoda” siendo fiel a sus principios y, por tanto, no tiene ambición de gobernar. El coordinador federal de IU interpretó ese mensaje como una declaración de hostilidades.

Lara está convencido de que hay una operación en marcha para descomponer a su formación. Primero habló de “OPA hostil. “Quieren los votos del PSOE y los cuadros de IU. No es ético”, enfatizó. El pasado jueves volvió a la carga y acusó a la dirección del nuevo partido, que hace un año exploró un pacto con IU y recibió un portazo, de tentar a militantes y cargos de la federación para “cambiar de barco”.

El foco del debate que divide la dirección de la coalición gira en torno a la convergencia. ¿Es beneficioso seguir buscando una alianza electoral con Podemos antes de las elecciones? Hay un sector de la vieja guardia, más vinculado a la figura de Lara —que cohabitará con Garzón hasta la asamblea de 2016— que quiere proteger las siglas de IU. Enfrente tienen a muchos dirigentes que entienden que la única salida a una debacle electoral pasa por la convergencia y las candidaturas de “unidad popular”. En este contexto, hay quienes acusan a Garzón de ser un caballo de Troya de Podemos dentro de la organización. El diputado malagueño ha asegurado en repetidas ocasiones a EL PAÍS que ese no es su plan, y recuerda que Podemos “no es un enemigo, sino un proyecto político distinto” al suyo.

Las diferencias en el debate sobre confluencia fueron uno de los motivos que llevaron a Tania Sánchez, excandidata en la Comunidad de Madrid, a romper con la federación hace diez días. Ese episodio, con una fuerte carga simbólica, terminó de remover las aguas. El viernes, la dirección de IU mantuvo una reunión con todas las federaciones en la que reconoció “la existencia de realidades diferentes en la construcción de la convergencia”. En la capital, el debate pasa por integrarse en la candidatura municipal acordada por Podemos y la plataforma Ganemos. Así, la dirección considera que “ante esta diversidad de planteamientos, debe participar en todos aquellos procesos de confluencia que supongan una alternativa real al bipartidismo”. Y, para dar salida al planteamiento defendido por Garzón, estableció que los militantes de la formación aprueben, en cada territorio, esos posibles acuerdos a través de referéndum.

Sin agresiones en el sur

LOURDES LUCIO

En los guiones de campaña de los dirigentes de Izquierda Unida y de Podemos en las elecciones andaluzas no figura el de la agresión mutua. Se ignorarán, pero en la convicción de que una vez que se recuenten los votos el 22 de marzo tendrán que sentarse a hablar. Eso, si la dirección estatal que lidera Pablo Iglesias lo autoriza.

“Para IU, Podemos no es un enemigo político sino un adversario electoral. Nuestros votantes no entenderían que arremetiéramos contra ellos, porque la inmensa mayoría han salido de nuestras filas, muchos son compañeros”, asegura un portavoz de la federación de izquierdas. Tras el portazo de Tania Sánchez a la vieja guardia en Madrid, IU de Andalucía ha establecido una estrategia para blindarse de posibles fugas de sus filas. La marcha de la Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT), que lidera Juan Manuel Sánchez Gordillo, es vista casi con alivio, porque su perfil rural choca con el votante urbano al que quiere atraer la dirección regional que pilota Antonio Maíllo. Por el mismo motivo, tampoco Podemos quiere que la CUT en bloque se incorpore a sus filas.

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