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Extremadura vuelve a permitir el rebusco tras paralizarlo en octubre

Los jornaleros de Tierra de Barros retoman la práctica en plena campaña de la aceituna

Un grupo de rebuscadores, en Tierra de Barros, el pasado octubre. Ampliar foto
Un grupo de rebuscadores, en Tierra de Barros, el pasado octubre.

La Junta de Extremadura ha dado marcha atrás en sus medidas contra el rebusco. Tras paralizar el rebusco de la uva el pasado octubre, la administración autonómica ha permitido ahora el de la aceituna. Desde principios de diciembre, los jornaleros pueden llevar a cabo esta práctica, que consiste en entrar en las fincas y recopilar los frutos que los propietarios desechan, los que no se recogen y se quedan en la planta. "En la Junta se han dado cuenta de que metieron la pata", sentencia José Luis Díaz, que regenta uno de los 15 puestos que compra el rebusco en la comarca de Tierra de Barros (Badajoz).

La interrupción del rebusco en Extremadura —reservado históricamente, en todas las zonas agrícolas del país, a los más desfavorecidos, a quienes se quedaban sin labor entre campañas— provocó que cientos de jornaleros pobres no pudieran aliviar su situación económica con los ingresos extra que recibían por esta práctica. "Ahora, con la autorización de los dueños, sí están entrando a rebuscar", apostilla José Luis Díaz, a quien requisaron más de 1.000 kilos de uva para "tirar a los cochinos". Los agentes de la Guardia Civil e inspectores de Sanidad se plantaron en sus instalaciones de Villafranca y se incautaron de la mercancía que había adquirido.

"Nadie se opone al rebusco, pero los intermediarios [los compradores de la mercancía] deben cumplir exigencias sanitarias y de facturación", argumentó Jesús Barrios, director general de Agricultura de Extremadura, cuando se paralizó esta actividad. Por ello, y después de que la Junta levantara la mano en diciembre con este rebusco de la aceituna, los puestos han optado por registrar de qué zona proceden los frutos. "Hacemos así una especie de trazabilidad", apostilla Díaz.

Juan Viera, portavoz de la Asociación de Defensa de lo Público en Almendralejo (Badajoz), también celebra la marcha atrás de la administración encabezada por José Antonio Monago (PP). "Es muy importante que la gente pueda ir al campo a rebuscar, que pueda ganarse la vida. Esperemos que no nos frustren ahora esta alegría", subraya el representante del colectivo, que exigió en octubre la reactivación de la práctica; ya que, según sus cálculos, cerca de 1.000 familias recurren al rebusco solo en este municipio extremeño.

Con la aceituna no está habiendo problemas y se rebusca con normalidad"

Juan Viera, de la Asociación de Defensa de lo Público

"Ahora, con la aceituna, no está habiendo problemas de ningún tipo. La gente está rebuscando con normalidad. La Guardia Civil lo está permitiendo. Y los compradores pueden adquirir la mercancía sin impedimentos", remacha Viera, que achaca "a la presión mediática" este repliegue de la Junta.

Este paso atrás llega después de que el Gobierno autonómico, que intentó regular esta práctica alegal en 2013 con un borrador de decreto que quedó en nada al carecer de competencias, impidiera a los intermediarios comprar la mercancía. Así paralizó el mercado. Los jornaleros no tenían a quien vendérsela.

Esta decisión fue celebrada por muchos propietarios. Porque, desde hace lustros, denuncian destrozos y robos, que se han multiplicado a raíz de una cierta profesionalización de la práctica. Debido a la entrada de grupos que recorren cientos de kilómetros de pueblo en pueblo para recoger los frutos desechados. Sin mirar si causan daños. De esta forma, según los agricultores, ya no son solo los lugareños los que rebuscan.