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El PP de Fabra centra su presión al Gobierno en reclamar más inversiones

Los populares valencianos cambian sus peticiones tras el portazo a la financiación

Alberto Fabra y Mariano Rajoy, en un mitin del PP en Valencia el pasado abril.
Alberto Fabra y Mariano Rajoy, en un mitin del PP en Valencia el pasado abril.

El PP valenciano de Alberto Fabra centra ahora su presión al Gobierno en reclamar una mejora de las inversiones en esa comunidad. Dirigentes como el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, además, han pedido esta semana al presidente autonómico que “alce la voz” frente a La Moncloa para seguir intentando una reforma del sistema de financiación. Ese era su principal caballo de batalla desde hace más de un año, cuando el barón territorial de los populares llegó a decir que estaba “dispuesto a acostarse” con Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, para lograr una revisión del modelo.

Pero ahora el panorama ha cambiado. El propio Mariano Rajoy enfrió la posibilidad de una reforma de la financiación, al menos a corto plazo, tras el despacho con Felipe VI el pasado día 8. “Es imposible hacer ahora un cambio de modelo”, zanjó el jefe del Ejecutivo, vinculando esa decisión a las consecuencias de la crisis y a la situación de las arcas públicas —y a pesar de que, según la ley, el nuevo sistema debería entrar en vigor en 2015—. Existe otra razón, de carácter político, admitida por varios dirigentes del partido mayoritario, cargos del Gobierno e incluso por Montoro: “No vamos a abrir una discusión del sistema de financiación que promueva más agravios y enfrentamiento entre las autonomías y entre las comunidades y con el Gobierno de España”.

Aun así, Fabra —que evitó pronunciarse al respecto durante el último Comité Ejecutivo Nacional del PP— se ve obligado ahora a buscar otras fórmulas de presión si renuncia a pedir una reforma de la financiación autonómica. Por ejemplo, reclamar más inversión por parte del Estado, es decir, unas compensaciones que puedan concretarse bajo otras fórmulas. En eso se centrará en los próximos meses, con vistas a las elecciones municipales y autonómicas de 2015, tratando de influir así de alguna manera en los planes del Ministerio de Hacienda.

Los populares valencianos están en horas bajas según la mayoría de las encuestas. Llevan casi veinte años al frente del Ejecutivo regional y Rita Barberá ganó sus primeras elecciones al Ayuntamiento de Valencia en 1991. Tanto en Génova, 13, sede nacional del PP, como en esa comunidad está instalada la idea de que el partido se enfrenta a una probable pérdida de la mayoría absoluta.

El PSOE ve “hipocresía” en la actitud del Ejecutivo

EL PAÍS, Valencia

El portavoz del Partit Socialista del País Valencià (PSPV) en las Cortes autonómicas, Antonio Torres, lamentó ayer que el Partido Popular haya “abandonado” a los valencianos y criticó lo que considera “hipocresía” del partido del presidente regional, Alberto Fabra. El Gobierno, denunció Torres, reconoce que la comunidad está infrafinanciada y a pesar de ello se niega a introducir cambios en el sistema.

El portavoz socialista manifestó a través de un comunicado su tristeza por las declaraciones del portavoz adjunto del grupo popular en el Congreso, Rafael Hernando, quien apuntó que “no hay clima” para abordar una revisión del modelo de financiación. “El PP sabe que estamos mal financiados, pero se niega a cambiar el modelo de financiación. Sólo puede calificarse de acto irracional de un partido que está dispuesto a dejar caer a la Comunidad Valenciana: el PP castiga a los valencianos sin motivo y sin que Alberto Fabra haga nada para evitarlo”, criticó la dirección de los socialistas valencianos.

Torres cuestionó las razones de Rajoy para no reformar el sistema de financiación. “Dicen que el modelo de financiación que reparte el dinero del Estado entre comunidades autónomas es injusto, pero que no lo van a cambiar porque en estos momentos no hay dinero. Es una vergüenza; precisamente porque no hay dinero es por lo que necesitamos que se modifique el modelo de financiación: están condenando a la Comunidad Valenciana a la pobreza”, prosiguió. El portavoz socialista opinó que a partir de septiembre, si los populares “son conscientes del difícil momento que pasa la Comunidad Valenciana, deberían utilizar las Cortes [autonómicas] para plantear batalla frente a Mariano Rajoy y exigir la corrección de un modelo de financiación que margina a la Comunidad Valenciana”.

Según ese análisis, el presidente autonómico, responsable de una formación afectada por los casos Gürtel, Brugal, Emarsa y Cooperación, necesita un revulsivo y argumentos que ofrecer a los ciudadanos. En este contexto, es previsible que intensifique —personalmente o a través de sus consejeros o cargos autonómicos— sus reclamaciones, al igual que hace en la Comunidad de Madrid el presidente regional, Ignacio González.

Fabra acordó en julio con representantes empresariales de la Comunidad Valenciana pedir una cita al titular de Hacienda para solicitar inversiones en infraestructuras. Esa reunión se producirá previsiblemente en septiembre. Y esta semana el secretario general de los socialistas valencianos, Ximo Puig, se sumó a ese tipo de reclamaciones: Puig propuso a los diputados valencianos de todas las fuerzas representadas en el Congreso un pacto para mejorar las inversiones del Gobierno central.

En realidad, queda poco más de un mes para alcanzar algún pacto, puesto que debería verse reflejado en los Presupuestos Generales del Estado. Mientras tanto, destacados miembros del PP valenciano se lanzan a presionar públicamente al Gobierno. Por ejemplo, el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus. “No hay que dejar de insistir porque, de lo contrario, piensan que ya se ha arreglado”, mantuvo esta semana. “Hay dos formas de hacerlo: chillando o negociando. Y, cuando la negociación no cabe, hay que alzar la voz”, añadió.

Con respecto a los planes de Fabra para los próximos comicios autonómicos, la coordinadora general del PP valenciano, Isabel Bonig, utilizó esta semana unas palabras que ilustran de alguna manera las expectativas de la formación. “No todo está perdido”, declaró a Efe. “Todo lo contrario. El PP tiene todavía mucho que decir en esta comunidad y mucho que decir en España”. Ante el probable panorama de fragmentación del voto y de la representación en las instituciones, los populares dibujan ya escenarios de posibles Gobiernos tripartitos o cuatripartitos —PSPV, IU, Compromís y Podemos— con los socialistas valencianos “fagocitados por la izquierda radical”. Y este es uno de los argumentos en los que centrarán su campaña.