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Rajoy quiere implicar a sus ministros en la campaña de las municipales

El presidente confía en que el bipartidismo cobre fuerza en las elecciones de mayo

Rajoy acude el viernes ante los periodistas para hacer balance.
Rajoy acude el viernes ante los periodistas para hacer balance.

“A partir de septiembre todo será campaña electoral”. Esta expresión no es de un dirigente de partido, sino del entorno más cercano al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La desvinculación habitual de los miembros del Ejecutivo de los asuntos del partido ha terminado. El PP se volcará en las elecciones municipales y de 13 autonomías, más las ciudades de Ceuta y Melilla, y el presidente va a pedir a los miembros del Gabinete que participen activamente en la campaña. La situación es delicada, por lo que la siembra tiene que empezar en septiembre.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, estará muy presente en la larga campaña. Pero también el presidente. “Tenemos que hacer un esfuerzo para recuperar la confianza. El partido lo va a hacer y yo me voy a implicar muy personalmente”, dijo Mariano Rajoy en la conferencia de prensa que ofreció el 1 de agosto para hacer un balance personal de la marcha del país. El guion de lo que va a transmitir ya lo tiene escrito. Se partía de una situación catastrófica y, gracias a la acción de su Gobierno —“y al sacrificio de toda la sociedad”—, la recuperación ha empezado en España. Según el presidente, viene para quedarse y no habrá retrocesos.

Ese es el mensaje que los ministros tienen que lanzar para ayudar a los miles de aspirantes a Ayuntamientos y Parlamentos autonómicos. Nadie mejor que ellos, que tienen todos los datos necesarios, para argumentar ante los ciudadanos. Pero no lo tendrán fácil. Primero, porque la realidad social no da para grandes alegrías ni hay confianza en los gobernantes. Y segundo, porque la oposición tendrá como misión recordar en el Parlamento que este Gobierno “ha hundido a las clases medias y trabajadoras”, como denuncia el nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez. Junto a los socialistas, batallarán contra el Gobierno y contra las candidaturas del PP, Izquierda Plural, UPyD, los partidos nacionalistas, Podemos, Ciudadanos y Equo. Estas fuerzas políticas tratarán de atacar conjuntamente al bipartidismo, aunque el nuevo liderazgo del PSOE puede cambiar esa estrategia.

De entrada, el presidente del Gobierno ha reconocido que el PP ha perdido “muchos apoyos”, aunque resalta que su partido y el PSOE siguen siendo “primera y segunda fuerza”. En las elecciones europeas del pasado 25 de mayo, el partido gobernante del Reino Unido, el conservador, quedó en tercer lugar, y en Francia ganó la extrema derecha. Este es el dato que esgrime Rajoy para concluir que, pese a todo, al PP y al PSOE no les ha ido tan mal. Lo cierto es que entre los dos perdieron 5.200.000 votos en relación con las europeas de 2009.

El objetivo es recuperar más de dos millones de votos perdidos

En el PP se preparan para una gran movilización. Su hoja de ruta consiste en “recuperar los votantes perdidos”, más de dos millones de electores que, según las encuestas que manejan el sociólogo Pedro Arriola y el equipo de asesores de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, se fueron sobre todo a la abstención en los comicios europeos del pasado 25 mayo. El presidente el Gobierno dio algunas instrucciones hace una semana, en la última reunión del comité ejecutivo nacional de la formación antes de las vacaciones. El líder del PP consideró que las elecciones que se avecinan son muy distintas de las europeas y, en ese contexto, pidió a la plana mayor de los populares no escatimar en pedagogía y tratar de demostrar que el horizonte económico se asoma a un “cambio de ciclo”. También les pidió que destaquen, en cada agrupación y en cada municipio, que las reformas del Ejecutivo han logrado mantener intactos los pilares del Estado de bienestar, a pesar de los recortes acometidos. En definitiva, “que hablen bien de España”, señaló Rajoy, según asistentes a la reunión.

El diagnóstico de la dirección del PP, además, parte de un hecho que todos los dirigentes consideran positivo. Las encuestas en poder de los responsables de estrategia electoral señalan que el PP y el PSOE siguen siendo los dos principales partidos en intención de voto, frente a “muchos más partidos que llevan a la incertidumbre”, en clara referencia a opciones que, como Podemos, rompieron el bipartidismo en las elecciones europeas. A partir de esa premisa, el PP planea fortalecer e intensificar su actividad territorial.

Al margen de especulaciones sobre cambios internos o nombramientos para fortalecer el área de coordinación, de los que muchos hablan en el partido pero que de momento aún están en el aire, una de las claves consiste en las actuaciones en los plenos de los Ayuntamientos para defender el trabajo llevado a cabo por el Ejecutivo en materia económica y lanzar el discurso de regeneración democrática. Por ejemplo, el equipo que coordina Javier Arenas, vicesecretario de política autonómica y local, ha preparado una enmienda sobre elección directa de alcaldes que a partir del 1 de septiembre defenderán los grupos populares en todos los municipios de España. El texto defiende que “la elección directa del alcalde se funda en la búsqueda de una mejor gobernabilidad, de una mayor identificación del alcalde con los electores y de un reforzamiento del Ayuntamiento como institución destinada a proporcionar servicios a los ciudadanos”. Y, aunque finalmente desista de seguir adelante para no aprobar él solo esta medida, rechazada por el PSOE y los principales partidos de la oposición, el PP utilizará este tipo de iniciativas para movilizar a su electorado.