Rajoy llama a Mas por teléfono para fijar una cita después de que este le escribiera

El líder de CiU envió una carta a La Moncloa por correo electrónico y el presidente le telefoneó El jefe del Ejecutivo y el dirigente catalán han conversado de forma "cordial"

"El presidente del Gobierno y el presidente de la Generalitat de Cataluña han hablado esta mañana". Después de varios días en los que ambos dirigentes amagaban con fijar una cita pero ninguno levantaba el auricular, ha sido Rajoy quien ha telefoneado al líder de CiU. Mas recibió la llamada cuando acudía a votar, alrededor de la una de la tarde, al pleno monográfico sobre Agricultura en el Parlamento catalán. Antes, según la Generalitat, Mas envió a La Moncloa por correo electrónico una carta que había escrito ayer, con lo que el primer paso lo habría dado él, como reclamaba Rajoy. La vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, ya había anunciado este viernes durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que Mariano Rajoy y Artur Mas habían mantenido hoy una conversación telefónica "cordial" y que ahora se está trabajando para fijar "una cita" entre ambos. Santamaría no quiso precisar ni de quién había partido la iniciativa de la llamada telefónica ni la duración de la conversación: "Ha sido suficiente; lo importante es que han hablado", ha subrayado la vicepresidenta antes de afirmar que al menos ha servido para certificar que ambos "quieren reunirse".

"No se puede concretar todavía la fecha" de la posible cita, ha precisado Santamaría, quien ha añadido que el Gobierno está dispuesto a hablar "en la medida en que lo permite la Constitución". La vicepresidenta ha insistido que Rajoy no puede negociar sobre la convocatoria de la consulta catalana, prevista para el 9 de noviembre. "Los equipos [de La Moncloa y de la presidencia de la Generalitat] estudiarán las agendas" para intentar fijar el día y la hora de la reunión, ha insistido.

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Santamaría ha añadido que durante la conversación no se han acordado los temas a tratar, pero ha precisado: "No se han acordado los términos, pero el presidente mantendrá su posición que es el no al referéndum de autodeterminación, porque lo dicen el Congreso y el Tribunal Constitucional. Sobre eso no puede disponer el presidente del Gobierno", ha dicho. Tampoco se ha fijado dónde se celebrará el encuentro aunque lo más probable es que sea en La Moncloa, donde se han producido las anteriores citas. La última pública, en 2012 -hubo otra discreta en agosto de 2013-, acabó muy mal. Mas ni siquiera quiso dar una rueda de prensa en La Moncloa, se fue a la sede de la Generalitat en Madrid y poco después convocó elecciones anticipadas ante la respuesta de Rajoy, según explicó. Perdió 12 escaños pero siguió gobernando con la ayuda de ERC.

El Gobierno afirma que siempre ha estado dispuesto al diálogo, pero siempre ha dicho también que este tiene un límite insalvable: el presidente no dedicaría un minuto en esa hipotética reunión a buscar una fórmula para que los catalanes voten, como le pide Mas, porque está seguro de que cualquier tipo de referéndum rompería la soberanía nacional y sería inconstitucional. No hay margen ahí, y ese es el punto que está bloqueando desde hace meses todos los intentos por buscar una salida a una situación política entre La Moncloa y la Generalitat cada vez más tensas.

De esta manera parece más cercana la esperada reunión entre Rajoy y Mas para hablar sobre el desafío independentista en Cataluña. Si el miércoles fue el presidente del Gobierno quien dijo que si Mas le llamaba estaba dispuesto a recibirle al día siguiente, este jueves fue el líder de CiU quien devolvió la pelota: aseguró que sí ha pedido a Rajoy una reunión y que si esta no se produce es porque el presidente no quiere. La situación se había llegado a un nivel de absurdo de tal calibre que al final se ha resuelto por la vía directa: con una conversación entre ambos. La propia vicepresidenta ha explicado que no quería decir quién había llamado a quién para no contribuir a esa batalla de las últimas horas para ver quién tomaba la iniciativa de llamar. En cualquier caso se pactó que fuera La Moncloa quien ofreciera la noticia que Sáenz de Santamaría tenía preparada y ha llegado en la primera pregunta. La Moncloa no ha querido dar ningún detalle mientras la Generalitat sí ha sido más transparente y ha ofrecido datos precisos sobre la hora a la que se produjo la llamada y la carta anterior, que estaba fechada ayer porque es cuando fue escrita.

Después de meses de desencuentro, en las últimas semanas la situación parecía ya insostenible y se había llegado al extremo de que Rajoy había viajado dos veces a Barcelona sin que Mas se acercara siquiera a saludarle. En una ocasión, ambos participaron en un acto el mismo día pero con una diferencia de una hora y Mas no se quedó para saludar al presidente del Gobierno, algo que no había sucedido antes ni siquiera en momentos de gran tensión.

Lo que rompió las relaciones entre ambos fue el anuncio de la fecha y la pregunta de la consulta, en diciembre de 2013. Rajoy se enteró como los demás, al ver la comparecencia de Mas y sus socios en la Generalitat. Y consideró ese anuncio sin previo aviso como una traición, porque hasta ese día había intermediarios que buscaban un punto de encuentro e incluso una posible reunión. Desde entonces, y pese a la presión de muchos empresarios, ha sido imposible concertar una cita.

Rajoy y Mas se cruzaron por primera vez después de meses en la recepción por la proclamación de Felipe VI, un Rey también llamado a mediar entre ellos para facilitar un encuentro. Allí charlaron durante unos minutos, según Mas él pidió una reunión y según Rajoy no lo hizo. Después el Rey viajó a Cataluña y estuvo con Mas. Y después se inició la ronda de desmentidos que concluyó el miércoles en el Congreso cuando Rajoy le contestó a Josep Antoni Duran "si Mas me llama mañana, viene mañana [a reunirse]".

La situación se ha precipitado y finalmente todo parece indicar que la cita será antes de agosto y muy probablemente pública, esto es no discreta como la última que se celebró en agosto de 2013. Rajoy se molestó mucho porque acusa a Mas de haber filtrado esa cita que ambos había pactado que fuera secreta.

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