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Cronología de una renuncia

Rubalcaba ha intentado redefinir el plan político del PSOE para recuperar el apoyo ciudadano

Alfredo Pérez Rubalcaba, visto por Sciammarella.
Alfredo Pérez Rubalcaba, visto por Sciammarella.

Han pasado ya tres años desde que Alfredo Pérez Rubalcaba tomara las riendas de la estrategia del partido socialista. El político, ministro con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, asumió el liderazgo del partido al postularse como candidato a las elecciones nacionales de 2011. La derrota en las urnas no impidió que optara a la secretaría general, a la que accedió para intentar recuperar el apoyo ciudadano. En este tiempo no lo ha conseguido. Al menos, así lo han reflejado las encuestas y lo han ratificado los comicios europeos. Rubalcaba ha anunciado este lunes que tira la toalla y que convoca un congreso extraordinario para elegir una nueva dirección del partido. Esta es la cronología del dirigente socialista como máximo responsable del PSOE:

28 de mayo de 2011: el mando para Rubalcaba. Tres horas de reunión en la sede del PSOE, tras los malos resultados en las elecciones municipales de 2011, acabaron el 28 de mayo con una orden clara de la estructura de poder del partido: Rubalcaba debía asumir el mando. Contaba con el apoyo del secretario general y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero; con el respaldo de los secretarios de las federaciones; y con el del líder de las Juventudes. Además, dos días antes, Carme Chacón revelaba que no se presentaría a unas primarias para concurrir como candidata a las elecciones generales. Ese papel también lo debía ejercer el entonces vicepresidente del Ejecutivo.

9 de julio de 2011: ya es el candidato. Con el Palacio Municipal de Congresos de Madrid como escenario, Rubalcaba pronunciaba su primer discurso como aspirante al Gobierno. Un total de 1.300 invitados observaron como el exministro asumía de facto las aspiraciones de un partido que se hundía en las encuestas. El dirigente del PSOE intentaba dar un vuelco a la imagen del partido tras los recortes impulsados por el Ejecutivo de Zapatero. En esta primera intervención ya propuso recuperar el impuesto del patrimonio y adelantó que su programa electoral se centraría en la economía y el empleo.

20 de noviembre de 2011: primera debacle electoral. Las elecciones nacionales del 20 de noviembre, adelantadas por el presidente del Gobierno, supusieron la primera derrota de Rubalcaba en las urnas. Valorado como un castigo a Zapatero, el PSOE obtuvo el peor resultado de la democracia: solo 110 diputados. La formación recabó 6,9 millones de votos (28,73% del total), muy lejos de los 10 millones del PP. Ese día, Rubalcaba recibió su primer varapalo. En cambio, Rajoy, que ya había pasado por ello antes en dos ocasiones, logró la mayoría absoluta con 186 escaños.

5 de febrero de 2012: la victoria en Sevilla. Un escaso margen de votos, permitió a Rubalcaba alzarse como secretario general de los socialistas en el congreso de Sevilla. El enfrentamiento con Carme Chacón fue intenso y el resultado evidenció la división interna que existía en la formación, que había perdido las dos últimas grandes citas electorales. El nuevo líder del PSOE consiguió el respaldo del 51,6% de los delegados presentes. Pero solo recabó 22 votos más que su adversaria, que sumó 465 votos.

Rubalcaba, en su primera aparición como candidato, propuso recuperar el impuesto del patrimonio

25 de marzo de 2012: Andalucía le da un respiro. El PP aspiraba a conquistar con mayoría absoluta la plaza inexpugnable del PSOE: Andalucía. Y, aunque las urnas depararon la victoria de los populares, el resultado de ese día permitía a los socialistas mantener el Gobierno si pactaba con IU. Como así hizo después. Los andaluces concedieron al, recién elegido, secretario general un respiro. Perder el gran bastión del sur hubiera supuesto salir del único gran Ejecutivo autonómico donde aún mantenía el PSOE el poder.

6 de julio de 2013: la estabilidad territorial. Llegó el verano de 2013, con el desafío soberanista como telón de fondo, cuando Rubalcaba logró controlar las tensiones internas y regionales del partido. La dirección del PSOE y sus 17 barones territoriales firmaron un acuerdo para "reformar el Estado autonómico" en un sentido federal. La formación conseguía calmar sus aguas, tras la crisis con el PSC. Ahora tocaba lanzar a los españoles su nuevo mensaje.

Queremos dejarle claro a los ciudadanos qué defendemos y con qué causas nos alineamos

Alfredo Pérez Rubalcaba, en noviembre de 2013

10 de noviembre de 2013: la autodefinición. El partido requería darse un lavado de cara y eligió la Conferencia Política para presentarse de nuevo a la ciudadanía. Quería que esta cita marcara un punto de inflexión, que sirviera de apoyo a la formación para reconquistar el apoyo popular. "El PSOE ha vuelto", espetó Rubalcaba en su intervención, cuando insistió en que ellos y el PP "no son lo mismo". Los sondeos seguían dándoles la espalda y, por ello, la dirección socialista pretendía reaparecer ante los votantes como aquella fuerza de izquierdas que podía haber quedado desdibujada: "Queremos dejarle claro a los ciudadanos qué defendemos y con qué causas nos alineamos. Con qué estamos y con qué no estamos".

25 de mayo de 2014: el golpe final. Si el golpe de noviembre fue duro, el de este domingo fue definitivo. Los peores resultados de la historia del PSOE, con solo el 23% de los votos, han acabado con Pérez Rubalcaba en la lona. El líder socialista ha arrojado la toalla y ha anunciado la convocatoria de un congreso extraordinario para julio. En este se elegirá una nueva Ejecutiva, en la que él no participará.

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