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La colisión frontal fue la principal causa de muertes en Semana Santa

Por primera vez, la salida de la vía deja de ser el mayor motivo de siniestro

Fuente: Direccion General de Tráfico pulsa en la foto
Fuente: Direccion General de Tráfico

El aumento de víctimas mortales en la carretera en Semana Santa, nueve más que en 2013, ha encendido las luces rojas en la Dirección General de Tráfico (DGT). El hecho de ser la segunda Pascua con el menor número de fallecidos desde 1962 —cuando se elaboraron los primeros balances— no ha templado el pavor a que el descenso continuado de la siniestralidad vial durante diez años consecutivos se rompa definitivamente. A pesar de que desde el departamento que dirige María Seguí se insiste en que “los patrones de los accidentes no han cambiado”, los 35 muertos en 11 días de festividad arrojan algunas pistas sobre las posibles causas.

Por primera vez, las colisiones superan a las salidas de la vía como causa principal de los siniestros. De los 28 accidentes mortales, 15 se produjeron por una colisión, 13 de ellos frontales y otros dos frontolaterales, mientras que 12 ocurrieron por una salida de la vía. Si se comparan estas cifras con las de los últimos cinco años, en los que la media de fallecidos en Semana Santa es de 48, el número de colisiones frontales fue inferior: oscilan entre las cuatro de 2013 y las 13 de 2012.

El argumento de los desplazamientos

El aumento o el descenso en el número de desplazamientos en automóvil puede tener o no relación con el aumento o el descenso de muertos en accidente de tráfico. Según convenga.

La directora de la DGT, María Seguí, sugirió, tras concluir la Semana Santa con nueve fallecidos más que la del año anterior, que en esta ocasión se habían producido 12,9 millones de viajes, un millón más que en 2013 y medio millón más de los previstos. Aunque no estableció una relación directa entre el incremento de viajes y el de fallecidos de tráfico, sí aseguro que la cifra de víctimas mortales en la Pascua de 2013, un total de 26, había sido “excepcional”.

Dos semanas antes, cuando presentó la operación especial de Tráfico para Semana Santa, desvinculó, preguntada por los periodistas, el descenso continuado del número de fallecidos hasta ese momento con la caída global en el número de desplazamientos. “Desde 2007 hay bajadas paulatinas del volumen de circulación de entre el 2% y el 3% anual”, mientras que el porcentaje en la bajada de la siniestralidad vial es mayor, de hasta el 12%, aseguró.

Teniendo en cuenta los porcentajes de la Semana Santa de 2014, el incremento de viajes en carretera fue del 7,7%, mientras que el aumento de fallecidos por siniestro vial fue de un 34%. Pero en esta ocasión Seguí no detalló los porcentajes.

“Mal empezamos si con la recuperación económica uno de los primeros resultados es que aumenten los muertos en las carreteras. Alguna cosa chirría”, alertó el pasado jueves el exdirector de Tráfico Pere Navarro, durante la presentación de la Fundación de Seguridad Vial de Línea Directa, de la que es uno de los patronos. Según Navarro, “un aumento de víctimas de tráfico es una llamada de atención”.

No obstante, el antecesor de María Seguí llamó a “no abrirse las venas” y a “dar un cierto margen a las nuevas medidas”. Según su experiencia, los países pioneros en medidas de seguridad vial ya advertían en 2004 que al tercer o cuarto año “hay un repunte”.

Pero hay más variaciones con respecto al año anterior: las carreteras secundarias acumulan más del 80% de los accidentes mortales de tráfico, al menos un 5% más que en 2013. De los 28 siniestros con fallecidos ocurridos en Semana Santa, 24 se produjeron en vías convencionales y solo cuatro en autopistas o autovías.

Dilucidar el motivo de estos accidentes es más complejo. Sin hacer una relación entre causa y efecto, la directora general de Tráfico, María Seguí, dejó caer que la edad media de los coches involucrados en accidentes mortales era de 10,2 años, un año más viejos que los vehículos siniestrados en 2013.

En los partes de accidentes elaborados por la Guardia Civil, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, solo un siniestro obedece a “avería mecánica”. No obstante, los agentes solo apuntaron una posible causa en 14 de los 28 accidentes mortales, puesto que son informes realizados en el momento del siniestro a falta de una investigación posterior.

La causa mayoritaria anotada por los guardias civiles fue la “distracción”, que causó, según el instituto armado, al menos seis accidentes mortales, seguida de la “velocidad inadecuada”, que provocó otros tres. El resto de causas señaladas son “adelantamiento antirreglamentario” (2), la “impericia del conductor” (1), y “no respetar un stop” (1).

Tráfico ha intentado desligar el incremento de víctimas mortales en Semana Santa de un posible cambio de tendencia en la siniestralidad vial. Sin embargo, este repunte no es la única señal que hace presagiar que los tiempos en los que se anunciaban que las carreteras se cobraban cada vez menos vidas han concluido.

Hasta el 21 de abril murieron en las carreteras españolas 296 personas, solo una menos que en el mismo periodo de 2013. Y cuando acabe abril, la diferencia podría tornarse en positiva. La propia Seguí ha admitido que es probable que este mes termine con un mayor número de víctimas mortales que abril de 2013.

Pero las alarmas de peligro ya se habían activado desde el pasado octubre. Aunque el resultado final del año arrojó un descenso de un 13% menos de fallecidos por accidente en carretera —1.128 frente a los 1.301 de 2012— los tres últimos meses de 2013 registraron un incremento en el número de muertos. Y el mes de marzo de 2014, con 20 fallecidos más que el de 2013, vino a confirmar que los largos periodos de descenso continuo se están agotando.

“En los últimos cinco años ha habido 27 meses” con más muertos que en el mismo mes del año anterior, aseguró el pasado martes la máxima responsable de Tráfico, con una respuesta calculada para despejar el fantasma del aumento de muertos. Y aunque es cierto, la diferencia es que en esos 27 meses nunca estuvo tan cerca como ahora la posibilidad de que el número de fallecidos acumulados en el año superara a los del anterior.

“Los conductores se han relajado porque estamos viviendo de las rentas de Pere Navarro [el anterior director de Tráfico]”, apunta un alto cargo del Ministerio del Interior. “En estos dos años solo hemos hecho una nueva ley de seguridad vial, sin consenso, y hemos lanzado el Pegasus [el radar instalado en un helicóptero de Tráfico]“, señala. Según considera este directivo, la nueva norma, que entrará en vigor el próximo 9 de mayo, de momento “solo ha conseguido confundir a los conductores”. “Ahora hay que recordarles en los paneles de la carretera que la velocidad máxima es de 120”, critica, en alusión al debate producido en torno a la posibilidad que abre la nueva ley de incrementar la velocidad a 130 kilómetros por hora en algunos tramos.

Desde Tráfico, se espera que la nueva ley de seguridad vial, que entrará en vigor el 9 de mayo y que contempla penas más duras por los excesos de alcohol y por el consumo de drogas, dé resultados. Mientras tanto, María Seguí ha dado la orden a la Guardia Civil de vigilar más las carreteras secundarias, con la instalación de otros cuatro Pegasus en las próximas semanas —habrá un total de seis— y la intensificación de controles en este tipo de vías.

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