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TELESFORO RUBIO | Excomisario general de Información

“Detuvimos a 120 etarras y no salió ni un hilo que vinculase el 11-M y ETA”

Telesforo Rubio está convencido de que que la sentencia del 11-M fue acertada

Telesforo Rubio, comisario de policía entre 2004-2006.
Telesforo Rubio, comisario de policía entre 2004-2006.

Cuando todo ocurrió, Telesforo Rubio (Madrid, 1955) llevaba a sus hijos al colegio de camino a su despacho de jefe de la comisaría del distrito madrileño de Chamartín, en la otra punta de donde, en ese momento, un comando islamista asesinaba a 191 personas. Él se enteró por la radio, por Iñaki Gabilondo. “La opinión generalizada en la comisaría era que había sido ETA. Pero lo desconocíamos todo”, rememora. Tres meses después, el 3 de junio de 2004, fue nombrado comisario general de Información y, por lo tanto, máximo responsable policial de la investigación de la tragedia. Tras dos años y pico en ese cargo (fue destituido en septiembre de 2006), y 10 después del atentado, quiere dejar clara una cosa: “En mi mandato se detuvo a unos 120 etarras, y no salió absolutamente nada que les pudiera vincular ni a ellos ni a ETA con el 11-M ni con el islamismo radical. Podía haber salido una conexión, un hilo del que tirar. Pero no salió absolutamente nada”. Y hasta hoy han sido detenidas en España otras 458 personas en relación con ETA. Idéntico resultado: nada.

Telesforo Rubio tuvo un paso agridulce por la Comisaría General de Información (CGI). Fue objetivo de dardos punzantes por el caso Faisán (la operación, que él reactivó, contra el aparato de extorsión etarra), por la tregua de ETA de 2006 (fue destituido en el proceso de verificación), por cómo afrontó las pesquisas del 11-M (aunque revisó todas las investigaciones)... Fue una de las dianas preferidas de los conspiranoicos. Entonces le irritaron los llamados agujeros negros, pero ahora piensa que obligaron “a seguir indagando para que las dudas quedaran excluidas. Lo que no ayudó nada fueron las noticias que tuvieron una vertiente calumniosa o injuriosa para las personas”.

Pregunta. Cuando usted llegó a la comisaría, en teoría el 11-M estaba policialmente resuelto. Sin embargo, lo revisó todo.

Respuesta. Lo que pasó es que empezaron a aparecer informaciones sobre el atentado, que en realidad eran hechos puntuales que ya habían tratado los investigadores. Algunos habían sido descartados, otros incorporados al sumario y otros se siguieron investigando. Pero cuando llegué a la CGI no había ninguna investigación pendiente, ni total ni parcialmente, que vinculase a ETA con el 11-M. Absolutamente nada. Pero ante todo lo que se cuestionaba o se dudaba, revisamos de una forma minuciosa y escrupulosa todo sobre lo que se pudiera plantear cualquier duda.

P. ¿La conclusión es que el atentado lo cometió el comando de Leganés?

R. La investigación fue acertada, eficaz y eficiente.

P. ¿Pero se insiste en que no se sabe qué explotó en los trenes?

R. Me atengo a lo que dijo la sentencia. No tengo ningún elemento para contradecirlo. Yo estoy convencido de que la sentencia es acertada.

El comisario —que tras ser agregado policial en la Embajada de Moscú ahora realiza un trabajo de bajo perfil, apartado de cualquier foco o acción, en la Dirección General de la Policía— recuerda que cuando llegó a la CGI, su antecesor, Jesús de la Morena, le dejó un papel manuscrito (que aún conserva) para el traspaso de poderes. “Me llamó mucho la atención que cuando llegué no tenía a quién relevar porque se había marchado días antes a la empresa privada”, recuerda [De la Morena ha declinado la invitación para ser entrevistado]. Y se tuvo que poner al día: “Me puse a saber qué es lo que había, qué estaba por hacer, cuáles eran los objetivos de la comisaría, las investigaciones pendientes... pero no solo respecto al 11-M, sino respecto al resto del terrorismo”.

Rubio recuerda que entonces le pareció “increíble” que un atentado de esa magnitud y con los efectos que tuvo pudiera haberse cometido en España. Pero su opinión ha cambiado con el tiempo gracias a la profundización que se hizo desde entonces — “que no quiero decir que no se hubiera investigado antes”— para profundizar en el “terrorismo internacional radical yihadista”.

Ahora tiene esta conclusión: “A partir del 11-M, si este atentado se hace confluir con los antecedentes del 11-S, posteriormente con los atentados de Londres, anteriormente con los de Casablanca o los del metro de París acabas dotándote de una serie de datos de las personas, de las organizaciones, de sus medios de vida de sus modus operandi, de sus relaciones, de sus comunicaciones que te ayudan a buscar la lógica de lo que aquí se produjo y de que pudo ser aquí”.

P. ¿Encontró algo que pusiera en duda que los autores eran los miembros del comando que se suicidó en Leganés?

R. No encontramos nada que se saliera de lo general que ya estaba investigado, lo cual no quiere decir que no hubiera otros intervinientes o participantes que no habían sido detenidos, porque hay perfiles genéticos que se desconoce de quiénes son. Pero al final serían personas como las que fueron detenidas o que están en prisión. Puede que con el tiempo se les detenga, pero serían ya elementos de una participación irrelevante.

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