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La Comisión Europea pedirá a España explicaciones sobre las cuchillas

El ministro del Interior asegura que España es un ejemplo para Europa

40 inmigrantes tratan de saltar la valla a plena luz del día

El gerente de la empresa que fabrica las cuchillas en noviembre. EFE

La Comisión Europea lamenta que España haya decidido instalar cuchillas en las fronteras como respuesta a la inmigración irregular. La responsable de Interior, Cecilia Malmström, pedirá explicaciones al ministro español, Jorge Fernández Díaz, para saber “todos los detalles” sobre las concertinas con cuchillas que ha ordenado reintroducir el Gobierno en la frontera de Melilla para disuadir a los extranjeros sin papeles. Con cuchillas o sin ellas, el fenómeno no cesa. Unos 40 subsaharianos intentaron este miércoles saltar la valla a plena luz. Malmström y Fernández Díaz coincidirán justo este jueves en una reunión de ministros de Interior en Bruselas.

La comisaria, contraria al enfoque represivo hacia la inmigración que están adoptando muchos Estados miembros en los últimos meses, evitó ser rotunda sobre la reinstauración de la concertina en Melilla, pero no ocultó su malestar. “Por lo que sé de cuando se retiraron, las cuchillas no obstaculizaban que la gente entrara, solo la hacían llegar con más heridas. Si esto era verdad entonces, también debe ser verdad ahora”, concluyó a preguntas de un periodista.

La responsable de Interior en el Ejecutivo comunitario admitió que aún no había hablado con el Gobierno español de este asunto, pero lo hará muy pronto. El ministro español de Interior, Jorge Fernández Díaz, está ya en Bruselas para asistir a una reunión con sus colegas del ramo, dedicada en gran medida a la inmigración y en la que participará la propia Malmström. Fuentes de su departamento aseguran que no hay aún previsto ningún contacto bilateral.

La Comisión Europea observa con pesar cómo España ha pasado de concebir la inmigración como fuente de crecimiento e integración a instalar cuchillas en las fronteras para frenar las entradas ilegales. Otros países miembros —no necesariamente los más afectados por la crisis— están adoptando medidas represivas para un fenómeno que hace años proporcionó al continente una cantera de mano de obra asequible.

Las cuchillas que fortifican la valla de Melilla fueron introducidas en 2005 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y retiradas en 2007 por la presión de ONG y otras organizaciones, que alertaban de los daños que causaban en los inmigrantes que saltaban la verja. El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha decidido reinstaurarlas en un tramo, aunque las críticas que está recibiendo al respecto están abriendo algunas grietas.

Tanto el ministro como el propio Rajoy contemplaron hace unos días la posibilidad de cambios. Ambos aseguraron que se están estudiando alternativas a esas cuchillas mezcladas con el alambre de la verja. Fernández Díaz no parece, de momento, dispuesto a retroceder. Tras la reprimenda de la comisaria, el titular de Interior replicó que España “tiene el derecho de velar por sus fronteras”. Lejos de aceptar las críticas, aseguró, en una entrevista en TVE, que su política de inmigración “es un modelo a nivel europeo”.

La de la sueca Malmström no ha sido la única voz europea crítica con ese instrumento, capaz de crear cortes profundos en quienes se arriesgan a perder la vida cruzando irregularmente la frontera. Hace unos días, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa —el órgano que vela por el cumplimiento de esos derechos en 47 países del continente—, Nils Muiznieks, lamentó en Bruselas que el Ejecutivo español reintrodujera esa medida, ya montada hace tiempo también en Ceuta.

Unos 40 inmigrantes intentaron este miércoles, a plena luz del día, saltar la valla de Melilla. Solo tres subsaharianos lograron acceder a la ciudad autónoma, por una zona cercana al puesto fronterizo de Farhana.