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El siguiente paso del ‘plan Camacho’

El PP catalán pacta en Madrid su nueva campaña de imagen y redes sociales para desmontar “las mentiras” de Mas y frenar los mensajes soberanistas

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El proyecto de Alicia Sánchez-Camacho y del PP catalán para frenar las pretensiones soberanistas de Artur Mas (CiU) comienza a concretarse más allá de la propuesta de revisión del modelo de financiación rechazada el pasado lunes por la cúpula y los barones del partido.

El siguiente paso del plan Camacho consiste en una campaña que, además de desenmascarar “las mentiras” del presidente de la Generalitat planteará los efectos negativos que tendría la independencia de Cataluña..

Esta estrategia supone un giro en los planteamientos del Gobierno y de la dirección nacional del PP, que siempre se había negado a contemplar incluso la posibilidad de una consulta soberanista. El argumento del partido, mayoritario hasta ahora, siempre había sido el de rechazar la celebración de un referéndum por considerarlo ilegal y, por tanto, inviable, la independencia. Sin embargo, la cúpula popular perfila ahora esta campaña que pretende desentrañar las que consideran las falacias del independentismo y que girará en torno al eje “independencia sí o independencia no”.

“No se puede ir con medias tintas. El derecho a decidir es una trampa”, señala un miembro del PP catalán. El modelo de financiación que propone Sánchez-Camacho, limitando la solidaridad entre autonomías, recibió una lluvia de críticas por parte de presidentes autonómicos, con Ignacio González (Madrid) a la cabeza, y de varios ministros. No obstante, sí logró otro de los objetivos de su estrategia: convencer a la dirección nacional de la enorme profundidad del conflicto para que se implique más en Cataluña y en la defensa de la unidad de España.

El plan lanzará mensajes en positivo sobre las ventajas de seguir en España

En Génova, 13, sede nacional del partido,, los principales dirigentes populares llevan semanas centrados en el debate para la resolución de esa crisis, que sí ven de gran profundidad y delicadeza. Los miembros de la cúpula, a diferencia de los barones, que atienden a otros intereses, saben que deben medir todas las declaraciones sobre Cataluña y la crisis política entre el Ejecutivo de Mariano Rajoy y el de Mas. Y en Madrid mantienen que el conflicto soberanista es una de las cuestiones que más preocupan a la dirección nacional de la formación.

En este contexto, Sánchez-Camacho participó el lunes en la reunión de estrategia semanal de los populares tras la que Dolores de Cospedal, número dos del partido, dio carpetazo a su modelo de financiación. Después, se fue a La Moncloa para reunirse con el presidente Mariano Rajoy, de la que salió aliviada, según fuentes populares. Ya el martes, se entrevistó con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quien aplazó unos meses la revisión del sistema de financiación pero del que arrancó el compromiso de publicar las balanzas fiscales. Esa misma tarde, la cúpula nacional (Cospedal, Carlos Floriano, Esteban González Pons y Javier Arenas), miembros de La Moncloa y de Sánchez-Camacho y su equipo participaron en una reunión en la que se abordó el papel del catalán para la manifestación de este sábado en Barcelona, pero también se perfiló la puesta en marcha del plan Camacho, que será de carácter permanente y que contempla la inyección de recursos en campañas publicitarias y en difundir mensajes, “tanto de carácter emocional como racional”, en redes sociales.

Los populares quieren implicar a intelectuales y empresarios

Tras la explosión soberanista, los populares catalanes han lanzado una página web que bautizaron con el nombre Derecho a saber en contraposición con la idea del derecho a decidir. Los recursos, aseguran, han sido muy escasos y contrastan, con las “enormes” cantidades de dinero que está invirtiendo en propaganda la Generalitat, que “lo inunda todo”. Por eso, creen que el combate está siendo “desigual” y precisan una mayor implicación del partido a nivel nacional. El PP catalán no cuestiona el evidente avance del independentismo, aunque en parte atribuye su crecimiento a que está siendo alentado por el Gobierno de CiU.

Esta campaña, aún en ciernes, también plantea la idea de transmitir mensajes positivos. Uno de ellos es el de las ventajas de que Cataluña permanezca unida al resto de España. Hasta ahora, el PP catalán se ha limitado a cuestionar las cifras del déficit fiscal esgrimido por la Generalitat y prosiguió con otros ítems como la “falsedad” de las premisas de 1714 —el asedio de Barcelona— o las subvenciones a las entidades, desde empresas, sindicatos o asociaciones culturales, que se han adherido al Pacto Nacional al Derecho a Decidir, que promueve la consulta secesionista. “El derecho a decidir nos cuesta 66.174 millones”, sostiene esa campaña.

Los estrategas populares consideran que el equipo de CiU ha tenido el acierto de lograr extender sus mensajes, siempre en positivo, y con una facilidad que ha permitido que calaran en la sociedad. Hay varios ejemplos: desde el derecho a decidir al pacto fiscal o la habilidad para no mencionar la palabra “independencia” y utilizar “soberanía” para no asustar a su electorado más conservador. La idea del PP es recurrir ahora también a esos mensajes positivos y emocionales que constaten el riesgo de la fractura social y empezar otra batería de medidas para que miembros de la sociedad civil, en alusión a personalidades del mundo de la cultura o de la empresa, se pronuncien en favor de la unidad de España. “Que se mojen. Hay que abrir las puertas”, afirma un dirigente popular.