Tardà pide al ministro del Interior que se detenga la catalanofobia

El ministro califica la detención de los ultras en Madrid como "contundente y ejemplarizante" La oposición ha pedido al Fernández Díaz más vigilancia sobre los extremistas e incluso su ilegalización

Las explicaciones por el asalto de un grupo de extrema derecha a la sede de la Generalitat en Madrid el pasado 11 de septiembre se han tornado en peticiones al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para que extreme la vigilancia sobre esos grupos,  pero también en un debate sobre la situación política de Cataluña. Como paradigma resalta la intervención del diputado de ERC Joan Tardà que ha pedido al ministro del Interior que "pare la catalanofobia porque está en su mano".Sí, le ha dicho el ministro pero también "hay que parar la hispanofobia".

Todos los grupos ven un aumento  preocupante de la ultraderecha en España, como en el resto de países europeos

Con cierta emoción y en tono trascendente, el diputado de ERC le ha encomendado a Jorge Fernández Díaz, catalán como él, que afronte este problema porque va a más. “El 99% de los que somos independentistas y el 99% de los que no lo son, rechazan la violencia, porque el 99% de los catalanes somos demócratas”, ha sentenciado Tardá. La antocha de la vigilancia sobre los violentos ultraderechistas la ha tomado el diputado del PNV, Emilio Olabarría, que ha leído llamamientos de la ultraderecha para “quemar trapos separatistas” el próximo día 28 de septiembre. Las mismas alarmas las ha lanzado Jordi Jané de CiU, Joan Rangel diputado socialista (PSC) que estaba en el acto de Blanquerna y Joan Coscubiela de ICV. Faltó vigilancia previa de los grupos ultraderechistas que ya se venían manifestando en las redes sociales, ha recordado Toni Cantó de UPyD.

Los datos de Interior contra los grupos violentos

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, sabía perfectamente, porque lo había anunciado, que la oposición le iba a preguntar por su actuación contra los grupos ultra. Como respuesta ha hecho una fuerte exhibición de datos para concluir que el Ministerio y las Fuerzas de Seguridad del Estado, están muy encima de los violentos. Estos son los datos que ha ofrecido:

Extrema derecha radical: El Ministerio tiene detectados 46 grupos de extrema derecha radical. En 2012 fueron detenidos 126 de sus miembros y en lo que va de 2013, han sido 74, incluidos los 11 que participaron el pasado 11 de septiembre en el asalto a la sede de la Generalitat en Madrid.

Extrema izquierda radical: El Ministerio tiene constancia de 42 grupos de extrema izquierda radical. En 2012 fueron detenidos 141 de sus miembros y 13 en lo que va del presente año.

El Ministerio tiene detectados a 118 grupos de corte anarquista, de los que en 2012 detuvo a 20 personas y en 2013 a 54.

No a las fobias, de acuerdo, ha dicho el ministro pero se guardaba en el bolsillo "las lindezas" de el conseller de Cultura de la Generalitat, Ferrán Mascarell, que considera a España "una anomalía histórica, ahora está formada por instituciones perdidas en su laberinto". Y siguió "solo se oponen los autoritarios y los predemócratas al Estado catalán". Además, ante los hechos del 11 de septiembre en Madrid, la respuesta policial fue inmediata así como la política porque todos los partidos han condenado los hechos y el Parlamento hizo una declaración institucional. Y vino el reproche, primero veladamente y en la réplica con claridad. Al ministro le gustaría que cuando las agresiones se producen en Cataluña "hubiera la misma respuesta política y policial; pero no la hay". Se refería al PP, a su partido en Cataluña. "Solo en lo que llevamos de 2013 ha habido 31 denuncias del Partido Popular por agresiones a sus sedes, incluidas algunas personales: me hubiera gustado que se reaccionara con apoyos, pero no ha ocurrido".

No estaba previsto pero ante el lamento del ministro por las agresiones de otro signo a símbolos españoles y a su partido, los diputados se han abierto y han contado sus casos. De nuevo, un apasionado Joan Tardá, ostensiblemente dolido, tras condenar los ataques a las sedes del PP, ha contado su propio "Gólgota". "¿ Ustedes saben las cosas que me dicen por los calles de Madrid"?. Y, después, ha contado su petición de ayuda hoy mismo al presidente del Congreso, Jesús Posada. "Un periódico nacional ha escrito que yo hace 48 horas he quitado de una sala del Congreso, una bandera española,¿ ustedes se imaginan que yo pueda hacer algo así?, por favor, soy compañero de ustedes...", ha dicho Tardá ostensiblemente dolido.

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Réplicas y contrarréplicas sirvieron para que el ministro respondiera a los reproches y peticiones de que se podía haber previsto el ataque a Blanquerna. No había precedentes de ataques a la delegación de la Generalitat por eso no había vigilancia pero, sin duda, el  próximo año sí la habrá. En cambio sí se podían haber previsto los actos violentos en Barcelona con quema de banderas españolas y de la efigie del Rey, ha replicado el ministro en alusión a esos actos minoritarios.

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No es un hecho aislado, es un síntoma de algo muy grave, han insistido los grupos parlamentarios. Esta ha sido la respuesta de los grupos de oposición a las explicaciones del ministro.Todos ven un aumento muy preocupante de la ultraderecha en España, como en el resto de países europeos. “Un fantasma recorre Europa”, ha dicho Tardá: “el fascismo”. La alarma la han expresado igualmente Antonio Trevín del PSOE y Ricardo Sixto de Izquierda Plural.  Antonio Salvador de Unión del Pueblo Navarro, en una intervención distinta a la del resto, ha señalado que grupos que no condenan la violencia están legalizados. A este respecto, Emilio Olabarría, del PNV, en la línea de pedir una investigación para sacar de la ley a partidos o grupos ultraderechistas, ha recordado que en el País Vasco sí se han ilegalizado fuerzas políticas. Ante los reproches unos velados y otros más directos, como ha hecho en defensa del PP el portavoz de Interior de su grupo Conrado Escobar, desde CiU, Jordi Jané, ha proclamado que su grupo condena todas las violencias, también las que se producen contra el PP."A todos nos une atajar la violencia y sería bueno que aparquemos las posiciones políticas y dejemos actuar a las fuerzas de seguridad del Estado", ha pedido Conrado Escobar del PP, después de haber polemizado con otros grupos. Pero se mantiene en que con el debate de hoy "se ha dado involuntariamente propaganda a estos grupos".

El silencio, la discreción y la prudencia es lo mejor que pueden hacer los políticos porque el Gobierno ya está muy vigilante sobre los grupos extremistas. "¿Creen ustedes que si no hubiera una labor de investigación continua se hubieran detenido en horas a los asaltantes"?, se ha preguntado sin esperar respuesta el ministro. "Pero no creen alarma social", ha pedido. Todos están dispuestos a reunirse en privado con el ministro para recibir información reservada del ministro de las actuaciones contras los radicales extremistas violentos. El ministro les va a convocar. De momento la oposición da por seguro que el ministro y las fuerzas de seguridad son conscientes del acto que prepara la ultraderecha en Cataluña para el 12 de octubre en Cataluña

Sobre la firma

Anabel Díez

Es informadora política y parlamentaria en EL PAÍS desde hace tres décadas, con un paso previo en Radio El País. Es premio Carandell y Josefina Carabias a la cronista parlamentaria que otorgan el Senado y el Congreso, respectivamente. Es presidenta de Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

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