Rajoy y Cameron discrepan sobre el compromiso de relajar los controles

El primer ministro británico asegura que España se ha comprometido a reducir su intensidad El presidente del Gobierno mantiene que se ha limitado a destacar su legalidad Los ministros de Exteriores continuarán las conversaciones

El primer ministro británico, David Cameron, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, han contactado por teléfono este miércoles, a petición del primer ministro, para hablar sobre el conflicto y "los últimos acontecimientos en Gibraltar", según han confirmado fuentes de ambos ejecutivos. Durante la conversación, iniciada a sobre las diez y cuarto de la mañana y que ha durado unos 10 minutos, Cameron ha transmitido a Rajoy su “seria preocupación” por el conflicto y su intención de mantener la misma posición sobre la soberanía del Peñón. A su vez, el presidente del Gobierno calificó de "inaceptable" que Gibraltar haya lanzado de forma "unilateral" bloques de hormigón en aguas de la Bahía de Algeciras. Sin embargo, ambos han acordado iniciar negociaciones para tratar de resolver el conflicto a través de los ministros de Exteriores de ambos países, José Manuel García-Margallo y William Hague.

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Un portavoz de Downing Street ha declarado que Rajoy se comprometió a reducir la intensidad de los controles fronterizos, que ambas partes estuvieron de acuerdo en que hay que encontrar una solución al conflicto pesquero, que el conflicto con Gibraltar no debe dañar las relaciones bilaterales.

Según La Moncloa, no obstante, Rajoy se ha limitado a explicarle a Cameron cómo se están desarrollando los controles, un día después de que Gibraltar empezara a plantear acciones legales contra España por estas medidas, por lo que el Gobierno del Peñón empezó a recopilar "pruebas estadísticas" y quejas de los afectados. En este sentido, el jefe del Ejecutivo español ha destacado que los polémicos controles "obedecen al cumplimiento de su obligación de control para evitar tráficos ilícitos", según ha informado La Moncloa.

Además, ha considerado ante el primer ministro británico que "las medidas adoptadas se adecuan perfectamente al Código de Fronteras Schengen" y se guía por los principios de "aleatoriedad, proporcionalidad y no discriminación". El Ministerio de Exteriores español también ha fijado su postura al considerar, en palabras del secretario de Estado, Gonzalo de Benito, que las esperas en la verja de son "un pequeño precio a pagar" para restablecer el diálogo con el Gobierno del Peñón.

El primer ministro británico ha escrito en su cuenta de Twitter que la llamada ha sido "constructiva". El Gobierno ha asegurado a través de un comunicado que ambos países mantienen relaciones bilaterales propias de países "socios, amigos y aliados", que resuelven sus conflictos con "honestidad y transparencia". No obstante, según Downing Street el tono fue firme. “El primer ministro ha dejado claro que nuestra posición sobre la soberanía de Gibraltar y las aguas que lo rodean no va a cambiar. También ha reiterado, tal y como anteriormente acordaron el primer ministro y el señor Rajoy, que esa cuestión no debería dañar las relaciones bilaterales. Sin embargo, hay un riesgo real de que eso ocurra a menos que mejore la situación en la frontera”, ha advertido el portavoz británico.

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