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“Me imagino que los tesoreros al pedir para el partido pedían para el PP vasco”

Mayor Oreja asume que solo recaudó “pequeñas cantidades” antes de ser ministro

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Jaime Mayor Oreja, portavoz del PP en el Parlamento Europeo. EFE

“Me imagino que los tesoreros del partido cuando iban a pedir dinero también lo harían para el PP vasco”, reconoció el eurodiputado Jaime Mayor Oreja a EL PAÍS cuando fue preguntado el pasado viernes si creía posible que la organización política que presidió desde 1990 a 1996 haya recibido donaciones de empresas como se desprende de las anotaciones entregadas por Luis Bárcenas al juez Ruz.

“Mientras fui presidente del PP vasco solo pedí cantidades ridículas, de andar por casa, en forma de ayudas a algún amigo o a algún banco, pero sin un plan concreto. Y, desde que fui ministro, ni un duro, nunca me he preocupado por el dinero”, añadió Mayor Oreja, a quien en el PP vasco atribuyen una relación directa con grandes empresas nacionales, principalmente FCC. De hecho, su tío Marcelino Oreja fue presidente de este grupo hasta 2007 y su hermano José, que admitió haber hecho pagos al PP, dirigió el área de Construcción hasta su reciente cese. “FCC siempre ha sido un destino para acoger a víctimas”, dicen en el PP. El exministro lo niega con un caso concreto. “El marido de María San Gil perdió un cargo de responsabilidad en FCC”, aunque admite que “hice gestiones para que Nicolás Redondo Terreros fuera consejero”.

En el PP vasco, cuando llegaban las campañas electorales “aparecían las donaciones de empresas y particulares”, rememora el exgerente de una organización territorial del PP vasca. Y, sobre todo, a raíz de la entrada de los populares en los gobiernos de Madrid, Álava y Vitoria.

¿Cuánto dinero? “Los extras podrían ser 100 millones de pesetas (600.000 euros)” en cada campaña vasca, que iban a “una cuenta b, con pocos movimientos salvo para pagar algunos sobresueldos”, entre ellos a un histórico político que pasó por el Congreso y el Senado, recuerdan en Vitoria. Iñaki Oyarzábal, secretario general del PP vasco desde 2008, lo reduce a “aportaciones ridículas de empresas menores” que querían ayudar al partido. No obstante, la organización alavesa controlaba su contabilidad paralela en una cuenta de tres números en una oficina del BBVA en la céntrica calle Dato.

Al PP vasco nunca le ha faltado la ayuda económica desde Génova porque su escasa implantación institucional y de poder limitaban, sobre todo hasta 1999, la capacidad financiera. “Siempre recibió, nunca dio”, sentencia Mayor Oreja y corroboran más de un líder actual. Pero ¿por qué se autorizó desde el despacho de Luis Bárcenas la compra de una sede regional en Bilbao cuyo coste final se ha aproximado a los dos millones de euros?

Entonces, 1999, Aznar ya gobernaba y el PP dominaba Álava; además, era la segunda fuerza en el Parlamento vasco con Carlos Iturgaiz de cabeza de cartel y presidente regional. Se generaba ya dinero “y en Madrid había muchas empresas dispuestas a ayudar a un partido al que nos seguían matando concejales”, recuerdan quienes controlaban entonces la organización.

Autorizada, por tanto, la compra de la sede a Seguros Zurich Hispania por 1,2 millones, Luis Bárcenas, después de supervisar el inmueble, ordenó el envío mensual de 12.000 euros para el pago de la hipoteca suscrita con el Banco Popular, que fue ampliada para sufragar los “innumerables gastos de seguridad que hubo que acometer”.

Sin embargo, desde el inicio de la operación crediticia hasta 2001, los 12.000 euros mensuales que se recibieron no fueron utilizados para el pago de la hipoteca, según ha confirmado a este diario un dirigente popular con las cuentas en la mano, aunque, en cambio, sí aparece en el justificante que aportó Bárcenas. “Se debió utilizar para otras cosas”, apunta.

Es aquí donde fuentes internas del PP sitúan el “excesivo gasto” que afrontaron desde 2001 a partir de la nominación de Jaime Mayor como candidato a lehendakari. El exministro mantuvo un staff propio, en una lujosa residencia de Vitoria aunque el presidente del partido era Iturgaiz. “He cambiado cinco veces de casa por motivos de seguridad. Yo no soy Rothschild e imagino que lo pagaría el partido. Me dediqué a contactar con empresas de seguridad para coordinar con el Estado los servicios de vigilancia porque el objetivo era mantener vivo el partido ante los atentados y asesinatos que sufríamos”, señala Mayor Oreja. “Pero nunca me dediqué a pedir dinero a empresarios en el País Vasco”, añade. En el partido, en cambio, recuerdan sus frecuentes contactos con empresarios. “Disponía de una agenda extraordinaria”, agregan.

Ya en 2005, Madrid, tras haber aportado 800.000 euros, cortó la prestación mensual y desatendió la desesperada petición de la entonces presidenta María San Gil. Pero el préstamo ahora ya está amortizado. Así lo decidió Antonio Basagoiti en noviembre de 2011. Eso sí, ha sido hipotecado para avalar un crédito aún pendiente de 2,8 millones para la compra de las sedes de San Sebastián y Vitoria, esta por subasta pública en Caja Vital. Pero Génova ahora ya no ayuda.

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