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Alemany, un periodista condenado a la sombra de Matas

Quería mover los hilos del mensaje del poder del PP y marcar con Matas una época

Acabó sentenciado a tres años y nueve meses

El periodista Antonio Alemany junto a Jaume Matas durante el juicio.

Era algo más que un mero redactor de discursos del expresidente y exministro Jaume Matas. Más que negro en la sombra, Antonio Alemany, quería mover los hilos del mensaje del poder del PP y marcar con Matas una época. Pero ha terminado siendo un periodista que, ya en edad de jubilación, fue condenado a tres años y nueve meses de cárcel por la Audiencia de Palma, por los contratos y subvenciones irregulares que le dio Matas a él y a sus empresas periodísticas. Por este caso el expresidente y exministro mereció una condena de seis años, que este martes ha revisado el Tribunal Supremo.

Alemany, nacido en Palma en 1939, abogado y periodista, brillante alumno de los jesuitas, se vio siempre bien situado para liderar desde una élite y siempre predicó su doctrina liberal conservadora, casi siempre desde la trinchera de la polémica. Durante el juicio, recordó al tribunal que tenía 8.000 libros de Ciencia Política, argumento con el que pretendía justificarse y explicar lo que cobraba.

El periodista se convirtió en estrella como director del aperturista Diario de Mallorca, al final del franquismo y en la transición democrática, donde se rodeó de jóvenes promesas y veteranas plumas locales.

Periodista siempre politizado, en 1977, al estrenarse la democracia. quiso controlar las listas de la UCD de Suárez, pero él y su grupo fueron descabalgados. Sí concurrió a otras elecciones generales, sin éxito, con la vieja Alianza Popular que se llamó Coalición Democrática.

Probó con un nuevo semanario conservador en España -Opinión- con el empuje de Planeta, pero resultó un fiasco para los editores Lara. Luego dirigió el Brusi Diario de Barcelona en el que tomó una deriva ideológica derechista que motivó la rebeldía de la plantilla de redactores de relumbrón del veterano diario, una cabecera que terminó en nada.

En la época de la primera votación autonómica en Cataluña, 1980, Alemany trabajó para la patronal catalana Fomento del Trabajo y dirigió una campaña de acción política publicitaria favorable a la derecha. El se jactó siempre de esta combativa actuación exterior de contrapropaganda en la campaña electoral de la que surgió Jordi Pujol como presidente.

Antonio Alemany, monárquico de Don Juan, premio Fraga en La Vanguardia, es hijo de un militar que murió con la División Azul en Rusia. Al inicio de los ochenta, en Baleares creó otro diario regional, con fondos de Abel Matutes, el hotelero Gabriel Barceló y el galletero Jaume Doménech, El Dia de Baleares, que se unió a Diario 16 y finalmente a El Mundo. Fue asesor director del primer presidente autonómico de Baleares, Gabriel Cañellas.

Creó luego distintas revistas insulares, colaboró con las páginas editoriales de El Mundo, mientras cobraba como asesor político de Jaume Matas. Aunque, durante el juicio, negó que elogiara en el diario sus propios discursos, los de Matas. El fiscal relató un listado de citas.

También creó un digital, Libertad Balear, con la franquicia de origen de Libertad Digital de Jiménez Losantos, y a la vez una agencia de prensa: Agencia Balear de Noticias. Por la financiación ilegal por parte de Jaume Matas, según la Audiencia de Palma, de estos dos medios menores, Alemany fue condenado por falsedad documental, fraude a la Administración, prevaricación en conexión con malversación de caudales públicos y tráfico de influencias.

Sus últimas líneas públicas conocidas, de antes del juicio en el invierno de 2012, las publicó como efímero jefe de opinión de La Gaceta, en Baleares, mascarón ultra del ataque e intento de descrédito contra el juez, José Castro, y los fiscales, Pedro Horrach y Juan Carrau, que investigaron a Matas y Alemany, entre otros.