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Las primas del Rey con las que nunca jugó

Las aristócratas imputadas en el 'caso Emperador' no tienen relación con la Casa del Rey

Carlos de Borbón, a la izquierda, en el cumpleaños del Rey, en 2008.

María Margarita Borbón-Dos Sicilias Lubomirska, su hermana María Inmaculada y la hija de esta, María Illa García de Sáez Borbón-Dos Sicilias, imputadas en el caso Emperador, tienen genoma borbón, pero con el paso de las generaciones, se han quedado sin títulos y, pese a su apellido, nadie las invita a las fiestas de familia. Las dos primeras son sobrinas de Carlos de Borbón-Dos Sicilias, que estuvo casado a principios del siglo XX con María de las Mercedes, hermana del monarca Alfonso XIII, abuelo del actual Rey.

“No se puede decir que María Margarita y María Inmaculada sean ni primas octavas del Rey”, zanja José Rodolfo Díaz Lussnigg, experto en Historia de la monarquía española y autor del árbol genealógico más exhaustivo de la familia real, que aclara que las dinastías se cruzaron como familia política hace un siglo. De hecho, María de las Mercedes, que fue princesa de Asturias, murió en 1904, tres años después de su boda. Carlos se casó entonces con una princesa de Francia. “Para más colmo, Carlos no se llevaba bien con sus hermanos”, explica Díaz Lussnigg, con lo que quiere decir que, al casarse con una hermana de Alfonso XIII, Carlos de Borbón-Dos Sicilias rompió todos los lazos con su familia, heredera sin trono de los reinos de Nápoles y Sicilia, incluido su hermano pequeño, el príncipe Gabriel, padre de las imputadas.

Las dos ramas de la saga, según el experto, discurren por libre desde hace dos siglos. “Son dos familias totalmente separadas tanto en lo que hace a su cultura, como a sus amistades y su presencia política desde los tiempos de Carlos y Gabriel”, apunta Díaz Lussnigg. María Margarita y María Inmaculada nacieron en Varsovia (Polonia), en 1927 y 1932, respectivamente, y se instalaron en Jerez de la Frontera (Cádiz) en los años 60, cuando huyeron del comunismo y se casaron con sendos españoles pero, que se conozca, no tienen amistad con el Rey.

El matrimonio de Carlos de Borbón-Dos Sicilias y la princesa de Asturias en 1901, aunque fue breve, dejó una fructífera descendencia de tres hijos, que con el tiempo se volvió a topar con la familia real. Su nieto y homónimo, Carlos de Borbón y duque de Calabria, nacido en 1938, es prácticamente un hermano del Rey. Aparece junto a Don Juan Carlos y Doña Sofía en primera fila en las celebraciones familiares. Con escasa relación de sangre, los dos aristócratas crecieron juntos, explica Díaz Lussnigg y “por su implicación y sus favores”, el Rey lo nombró Infante de España en 1994, un título del que, por norma general, solo son merecedores los hijos o hermanos directos de la familia real. El duque de Calabria, donde ya nadie lo reconoce, es heredero del reino de las Dos Sicilias con influencia en la casa del Rey, pero con sus primas de Polonia, parece que nunca llegó a jugar. Otro Carlos de Borbón-Dos Sicilias, nacido Saint Raphaël (Francia), que se hace llamar duque de Casto, también aspira al trono de las Dos Sicilias.

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