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Interior niega la existencia de un informe sobre el regreso de ETA o una escisión

El fiscal Bautista cita informes de Interior que alertan del bloqueo del proceso de paz

El ministerio niega tener informes que afirmen que la banda va a volver a matar

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Imagen de la fachada del edificio de la Audiencia Nacional de Madrid. EFE

La vuelta de ETA a las armas o una posible escisión de radicales de la banda disconformes con la situación actual de bloqueo del proceso de paz es una hipótesis. Por ahora, nada más. El Ministerio del Interior rechazó este lunes las afirmaciones que había lanzado por la mañana, durante un juicio, el fiscal la Audiencia Nacional Carlos Bautista en el sentido de que el departamento de Jorge Fernández Díaz dispone de informes que alertan sobre un regreso de ETA o de una escisión radicalizada. Ni la Policía ni la Guardia Civil han trasladado al ministro informes que concluyan “explícitamente” que la banda (que ordenó el cese de sus actividades en octubre de 2011) vaya a volver a las armas tras un cisma. No obstante, la posibilidad de un retorno sí ha sido barajada en los análisis periódicos sobre el estado de la organización terrorista que elabora la Comisaría General de Información de la Policía. Una hipótesis de la que discrepan la Guardia Civil y, sobre todo, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Carlos Bautista aseguró durante el juicio por amenazas terroristas a Josetxo Ibazeta: “Los informes que actualmente maneja el Ministerio del Interior son que esa fase de bloqueo [del proceso de paz tras el adiós al terrorismo de ETA] va a llevar a una ruptura o a una escisión y a una vuelta a la actividad armada”. Ibazeta, ya exasesor del alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre, de Bildu, era juzgado por haber gritado “Gora ETA militarra” a dos hinchas de la selección española de fútbol, el 1 de julio de 2012, mientras hacía con la mano el gesto de ponerles una pistola en la sien.

La afirmación del fiscal se produjo cuando la defensa de Ibazeta solicitó al tribunal que facilitase la identidad de los tres testigos protegidos del juicio, alegando que no concurría “ningún riesgo” para ellos. Bautista dijo entonces que, desde que ocurrieron los hechos, las “circunstancias” han cambiado. “Lo que se resalta en este último manifiesto o comunicado de la organización terrorista”, argumentó Bautista, “es que estamos ante un proceso bilateral que está orientado a cesiones mutuas y que en caso de que no haya cesiones mutuas se producirá una fase de bloqueo, que es en la que estamos ahora. Así lo ha reconocido la organización terrorista. Y los informes que actualmente maneja el Ministerio del Interior son que esa fase de bloqueo va a llevar a una ruptura o a una escisión y a una vuelta a la actividad armada”.

Pocas horas después de estas afirmaciones, el Ministerio del Interior, a través de fuentes de la lucha antiterrorista, hacía saber que “no cuenta” con ningún informe de las fuerzas de seguridad que concluya, “de forma taxativa, que ETA va a volver a atentar” o que se esté fraguando una escisión radicalizada. Ni la Policía ni la Guardia Civil han trasladado al ministro Jorge Fernández Díaz informes que concluyan explícitamente que la organización terrorista va a volver a las armas tras una ruptura de parte de sus miembros, según esas mismas fuentes.

La escisión violenta es una posibilidad que se ha barajado en los informes elaborados en abril pasado por las distintas unidades que luchan contra el terrorismo etarra. Sin embargo, sus conclusiones sobre el estado de ETA fueron tan contradictorias que el propio Mariano Rajoy llamó a capítulo a la cúpula antiterrorista para que le explicara sus discrepancias.

El CNI está convencido de que ETA está definitivamente acabada y nunca volverá; la Guardia Civil ha comprobado que la actividad en Francia continúa y, aunque no descarta la posibilidad de un regreso, considera que está muy tocada. Pero la Comisaría General de Información, en un informe muy pesimista, escribió: “Preocupa que los sectores más radicales de ETA puedan tratar de retomar las actividades terroristas si fallaran en la consecución de sus objetivos políticos”. Es decir, sostuvo la misma tesis que utilizó ayer en el juicio el fiscal Carlos Bautista.

La tesis policial, que rechaza incluso la izquierda abertzale, se vio reforzada tras el comunicado de la banda del pasado 26 de marzo (aunque con fecha del 17 del mismo mes). En su texto, la banda terrorista se quejaba de que “la disolución del espacio de diálogo [la expulsión de Oslo de la comisión negociadora de ETA] constituye un paso atrás muy claro y traerá consecuencias negativas, que dificultan y retrasan la resolución del conflicto”. El comunicado, tras la amenaza, concluía así: “No nos rendiremos ante las dificultades, porque EH (Euskal Herria) merece y necesita la paz y la libertad”.

En cualquier caso, los expertos antiterroristas, siempre que les preguntan sobre la situación de ETA, contestan al unísono: “Ellos aún no se han disuelto, no han entregado las armas y siguen operativos; débiles, pero operativos”. El propio ministro del Interior francés, Manuel Valls, aseguraba eso mismo el pasado día 24 en una entrevista a EL PAÍS. Cuando se le preguntó ¿ETA puede volver a actuar?, Valls contestó: “Hubo una declaración de suspensión de la violencia, pero al mismo tiempo hemos comprobado que aún tienen armas. Por eso, la acción de la policía y de la justicia debe continuar. En las detenciones de las últimas semanas hemos constatado que ETA posee todavía grupos e individuos y armas en suelo francés”.

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