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Los barones del PP desoyen a Rajoy y dicen ‘no’ al reparto a la carta del déficit

Hacienda trata de calmar garantizando que Cataluña hará un esfuerzo mayor

El Consejo de Política Fiscal no se convocará hasta junio o julio

Una palabra del presidente del Gobierno y líder del PP bastaba hasta hace bien poco para calmar las aguas internas. Se trata de un partido muy presidencialista que además acumula ahora el mayor poder de su historia. Pero las cosas han cambiado, los barones buscan diferenciarse del presidente, hundido en las encuestas, y este martes, menos de 24 horas después de que Mariano Rajoy pidiera a los suyos “generosidad y altura de miras” para aceptar el polémico déficit a la carta —esto es que algunas autonomías, precisamente las que incumplieron los objetivos de déficit en 2012, tengan más margen que otras— hasta cinco comunidades autónomas, con distintos tonos de dureza, rechazaron abiertamente o criticaron el plan del Gobierno: Madrid, Extremadura, Galicia, Aragón y La Rioja. Hay al menos otras dos del PP que no hablaron ayer y rechazan esos planes: Castilla y León y Cantabria. Otras del PP incumplidoras sí lo aceptan porque esperan que les beneficie: Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares.

Los argumentos son económicos pero también políticos. Sobre todo Extremadura y Madrid, que centran la batalla en el punto que más remueve las aguas del PP: el supuesto trato de favor a Cataluña. Muchos dirigentes asumen que Rajoy ha aceptado el déficit a la carta, que siempre rechazó, por motivos estrictamente políticos: para suavizar la presión independentista. Ignacio González, presidente de Madrid, sostuvo este martes que Artur Mas, su homólogo catalán, está intentando recibir dinero a cambio de suavizar sus planes independentistas. “Creo que cambiar dinero por independencia es inadmisible”, señaló en la Cadena COPE, donde rechazó que haya déficit diferenciados.

Más tajante fue Extremadura. En un comunicado oficial de la Junta, se dio una respuesta directa al presidente del Gobierno, utilizando incluso sus propias palabras, con advertencias muy claras: “El Gobierno de Extremadura advierte al Gobierno de España de que no permitirá que se beneficie a Cataluña a costa de las comunidades autónomas cumplidoras de los objetivos de déficit”. El texto sigue aún más duro, utilizando las palabras de Rajoy y planteando el fondo político: “Extremadura actuará, como siempre, con generosidad, sensatez, sentido común y altura de miras, pero siempre dentro de la Constitución. Ahora Hacienda quiere flexibilizar a quien dice no a la Constitución y también no a Hacienda. El Gobierno actuará dentro de lo que dicta el seny extremeño”. Y aún remata el comunicado, con un consejo que critica la política económica del Ejecutivo de Rajoy. “El Gobierno de Extremadura aconseja al Gobierno de España que por encima de la flexibilización del déficit priorice las políticas de crecimiento”.

Extremadura lleva semanas en esta batalla, pero esta vez no está sola. En el PP y el Gobierno justifican las posiciones extremeñas por su situación política, en la que José Antonio Monago depende al menos de la abstención de IU para sacar adelante sus proyectos. Pero esta vez a Monago le acompañan otros barones, lo que hace presagiar que el acuerdo que pedía Rajoy el lunes, cuando recordó que si no el Gobierno podría imponer su solución porque la ley se lo permite, se antoja muy complicado.

El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, siempre muy influyente, optó por otra vía de rechazo a los planes del Gobierno. Dijo que está dispuesto a aceptar esa “generosidad” que le piden con las comunidades que no han cumplido siempre que haya una “discriminación positiva” para las que sí lo han hecho. Su consejera de Hacienda, Elena Muñoz, dijo que Galicia rechazó un “reparto asimétrico” y reclamó “criterios objetivos”. Feijóo dijo que si el Gobierno pide generosidad también debe mostrarla para que “en determinados fondos estatales tengan prioridad” las comunidades cumplidoras, como Galicia.

Fuentes de Hacienda señalan que no se plantean esa compensación. Pero sí intentan tranquilizar a los barones, como está haciendo el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en sus conversaciones privadas, con una idea: habrá déficit a la carta pero en cualquier caso las comunidades incumplidoras harán más esfuerzo que las que han cumplido. Esto es, Cataluña, la clave política de todo, tendrá que bajar del 2% con el que cerró. Y tendrá que recortar más que Madrid, que sí cumplió. Además, Hacienda explica a los barones díscolos que ya están teniendo una compensación por cumplir: pueden acudir a los mercados, pueden financiarse, al contrario que Cataluña y otras que están en manos del FLA —el fondo de rescate autonómico— y por tanto controladas por Hacienda. Eso ya es en sí un premio, explican fuentes del ministerio.

Este argumento, sin embargo, no parece suficiente para los barones del PP. El consejero de Presidencia de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, reclamó el mismo déficit para todos. “Es una línea roja”, remató. Y el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, dijo que le preocupa mucho que en el reparto de fondos del futuro sistema de financiación autonómica puedan recibir más dinero las comunidades con más déficit, pues “tendría que ser a la inversa”.

Javier Arenas, hombre fuerte del PP, próximo a Montoro y habitual encargado de suavizar las tensiones entre los barones, resumió la situación: “No es fácil, pero Hacienda está buscando una fórmula que pueda aceptar todo el mundo”. De momento hay tiempo: el Consejo de Política Fiscal que debería rematar el acuerdo no está previsto antes de junio, tal vez julio. Pero las posiciones no pueden estar más alejadas.

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