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La Armada busca 30 millones para prolongar la vida del S-74 ‘Tramontana’

Navantia alega que “los retrasos son comunes en estos proyectos”

Navantia resta importancia a los problemas que rodean al S-80. Alega que “los retrasos son comunes en estos proyectos y entran dentro de la normalidad”, pues se trata de “un submarino de la siguiente generación, que enfrenta soluciones tecnológicas inéditas, por lo que no se pueden descartar problemas técnicos”.

La demora tiene, sin embargo, efectos colaterales. El más inmediato es la necesidad de acometer urgentemente la gran carena del submarino Tramontana (S-74) para alargar su vida operativa un lustro. Si no se hiciera esta obra —que implica desmontar el submarino y renovarlo por completo—, el S-74 debería quedar en inmovilizado a partir de julio y la Armada se quedaría con solo dos submarinos: el Galerna (S-71) y el Mistral (S-73). El primero completará su vida operativa en 2016, por lo que a partir de esa fecha solo seguiría en servicio el Mistral.

Con el calendario inicial, el Isaac Peral debería tomar el relevo al Galerna, pero no hay garantías de que ello sea posible, por lo que la Armada busca ya entre 30 y 35 millones de euros, que es lo que cuesta la gran carena del Tramontana, para la que no hay fondos en el presupuesto de Defensa. Ya se planteó un problema similar con el Mistral y la Armada tuvo que recurrir a una partida destinada a comprar torpedos. Incluso prolongando la vida del Tramontana, España solo tendrá dos submarinos a partir de 2016 (lo que supone uno disponible en el mejor de los casos), frente a los cuatro con los que contaba hasta que hace dos años dio de baja al Siroco (S-72) por falta de presupuesto para su gran carena. Pero incluso más importante que perder los submarinos es mantener sus dotaciones. Formarlas cuesta muchos años y dinero.