La Reina promete un generador a la hermana Elisa

Doña Sofía se encuentra de visita en Mozambique Una monja zaragozana que gestiona un orfanato le ha presentado a un bebé abandonado

La reina Sofía ayer en el municipio de Manhiça (Mozambique).
La reina Sofía ayer en el municipio de Manhiça (Mozambique).Angel Díaz (EFE)

“La abandonaron con diez 10 de vida en un cementerio y aquí la tiene”, ha explicado ante la Reina la monja Carmen Acin, mientras acariciaba a Miriam, aquel bebé que hoy tiene tres años; una de las 35 niñas, 12 de ellas enfermas de sida, que acoge en el orfanato que regentan las hermanas mercedarias en Katembe, a las afueras de Maputo, la capital de Mozambique. Miriam es fruto de una violación. “A su madre la querían meter en la cárcel por abandonar a su hija, pero la ayudamos y ahora ha tenido otro bebé al que ¡le ha puesto Sofía!”.

“La veo muchas veces por televisión y una vez en Zaragoza de leeeeejos”, le dijo la hermana a doña Sofía. “He tenido que venir a Mozambique para conocer a la Reina de España”, bromeaba la noche anterior, en la recepción que el embajador ofreció a los españoles residentes en Mozambique, cerca de 500 personas.

A Carmen la acompañaban también otras tres niñas del orfanato. “Esta tiene sangre española, su padre era un pescador español. Creo que él aún vive, pero la madre murió de sida… Y esta otra está a punto de ir a la Universidad. Lleva muchos años con nosotros y ahora nos ayuda”. Carmen llegó a Mozambique con 29 años, en plena guerra de independencia, y no tiene intención de marcharse. “Yo me quiero morir aquí. La mejor forma de ser feliz es entregar tu vida a los demás”.

La hermana Elisa Verdú, directora del Hospital del Carmelo, en Chokwe, también le contó su día a día a la Reina. “Tenemos censados 18.000 enfermos de sida. Eso son 1.500 casos año, de los que 700 son niños”. La monja, de 71 años, en Mozambique desde 1975, explicó a doña Sofía que las inundaciones del pasado enero –el agua les llegaba por la cintura- habían arrasado con todo. “Las camas, los colchones, las mesas del hospital…. todo quedó bajo el agua. Ahora necesitamos un generador…”. El que tenían se estropeó en la inundación y en el hospital tenían muchos problemas para mantener refrigerados los medicamentos, “y el tratamiento no lo podemos interrumpir”… Cuando la monja terminó de contar su experiencia en la sede de Naciones Unidas en Mozambique, doña Sofía se acercó y le dijo al oído que la fundación que lleva su nombre le hará llegar un generador nuevo. Los ojos de Elisa Verdú se llenaron de lágrimas. “No puedo hablar”, fue lo único que pudo decir, muy emocionada.

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Lola Castro, directora del Programa Mundial de alimentos en Mozambique y encargada de la coordinación internacional de las ayudas para las recientes inundaciones, explicó que la de la hermana Elisa había sido la segunda llamada que había recibido el día que empezaron las inundaciones. “Lola, estoy en mi camión y voy para Chokwe”, me dijo. La primera había sido del Gobierno mozambiqueño, pidiendo ayuda. Cincuenta personas perdieron la vida en las inundaciones y 150.000 tuvieron que ser evacuadas. “La gente tuvo que pasar dos o tres días subida a su tejado. Cerca de 4.500 casas fueron destruidas. Y de 130.000 hectáreas de cultivo solo han quedado 4.000, por eso fueron una bendición las toneladas de arroz que envió España”.

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“¿Cómo se ha podido afrontar esto con menos dinero?”, preguntó la Reina. Porque han colaborado también gobiernos de otros países, le explicaron. Tras la ayuda humanitaria inmediata, ahora toca construir infraestructuras para evitar que las próximas inundaciones sean tan destructoras. “Mozambique está extremadamente afectado por el cambio climático. Cada cuatro años sufre una sequía y cada tres una riada y gran parte de la población se concentra en zonas de alto riesgo porque es ahí donde tiene sus medios de vida”, explicó Castro.

Tras poner cara a las personas que ayudan a los mozambiqueños con los fondos que envía España, doña Sofía visitó la feria de Artesanía de Maputo, donde compró de todo: cuatro helicópteros, una bici y un avión “para los nietos”, diademas, collares, una tortuga, una caja de madera con el mapa del mundo…. No regateó. Sus escoltas se encargan del dinero.

Antes de visitar dos proyectos educativos, el instituto superior de arte y cultura, y el instituto superior Don Bosco, el único de todo el país dedicado a la formación superior del profesorado de formación profesional, la Reina almorzó con el presidente de Mozambique, Armando Guebuza.

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Sobre la firma

NATALIA JUNQUERA | ENVIADA ESPECIAL

Reportera de la sección de España desde 2006. Además de reportajes, realiza entrevistas y comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter. Especialista en memoria histórica, ha escrito los libros 'Valientes' y 'Vidas Robadas', y la novela 'Recuérdame por qué te quiero'. También es coautora del libro 'Chapapote' sobre el hundimiento del Prestige.

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